Actualizado: 16:46 CET
Viernes, 22/11/2019

Jerez

Personaje único e intransferible

Lo han podido apartar de la política activa pero Pacheco, para lo bueno o para lo malo, sigue siendo un político de vocación y de convicción

  • Pedro Pacheco en un momento de la entrevista.

Utilizando el ejemplo de Sandro Pertini o Giorgio Napolitano que, a muy avanzada edad, se convirtieron en presidentes de Italia, la república italiana,  Pacheco Herrera, Pedro, concluía su presencia en El Templete, el programa que Ana Huguet presenta y dirige en nuestro fraternal 7TV diciendo que  “cuando sea mayor quiero ser alcalde de Jerez o concejal”. Inimitable. Su paso por la alcaldía primero, desde 1979 a 2003, y posteriormente su presencia como Concejal de Urbanismo dejó filias y fobias casi a partes iguales. Admirado por unos y odiado  por otros, Pacheco jamás  dejó indiferente a nadie. Genio y figura. No le temblaba el pulso para tomar determinaciones ni tampoco  para echarle horas y horas a su despacho que, en ocasiones, se llegó a parecer más al de la gerencia de una gran empresa que al de un Ayuntamiento. Desde las alturas gobernó a un Jerez al que cambió total y absolutamente, con esa obra del soterramiento del ferrocarril que  acabó con esa especie de muro que dividía a la población en dos, aunque su decisión provocó hasta una breve huelga de hambre de uno de los inquilinos que tuvo que ser expropiado para llevar a cabo el proyecto; lideró la peatonalización del centro aunque eso le privase de aparcar su coche oficial en calle Larga para tomarse el desayuno en el ya desaparecido Bar La Venencia. Llevó a cabo la ampliación urbanística de la ciudad aunque fuese en detrimento, él no lo reconoció, del olvido de ese centro al que hizo mención lógica ante el sumo deterioro que sufre. Puso en marcha, no con muchas voces en contra, ese Circuito de Jerez, ahora también apellidado Angel Nieto, que tanto y tanto le ha dado a la ciudad y le debe seguir dando, aunque de por medio esté Dorna dispuesto a quitarle a Jerez la anual presencia del Gran Premio de España y traerlo cada dos o tres años No titubeó Pacheco sobre lo que habría que hacer o lo que él haría, porque lo que está claro es que lo han podido apartar de la política activa, pero sigue siendo, para lo bueno o para lo malo, un político de vocación y de convicción que jamás dejará la política pese a esos años que ha estado en la “residencia especial”. Único e intransferible. 

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