Actualizado: 01:15 CET
Miercoles, 23/10/2019

Jerez

Por aquellos locos maravillosos

Aunque sea por aquellos que en los años 50 despertaron la afición por las motos en Jerez merece la pena luchar por no perder ni un solo GP

  • El Circuito de Jerez

Jerez se tiene que levantar de una vez y por todas por las muchas injusticias que a lo largo de su historia ha venido soportando. No más agravios contra una ciudad que tanto ha dado y tampoco ha recibido. Esa noticia de que desde el año 2022 Jerez no va a ser sede anual del Gran Premio de motociclismo hay que rebatirla desde todos los puntos de la población y, por supuesto, desde todas las opciones políticas, sin que se miren las encuestas sino visionando siempre en pro de lo  mejor para la ciudad que representan. Jerez no puede quedarse, ni un año, sin su Gran Premio. Jerez no lo merece. Y mucho menos se lo merecen aquellos locos maravillosos que se aglutinaban en el Motoclub Jerezano con  Paco Pacheco Romero al frente.  “Antes  solo nos protegía Dios”, comentó Paco Pacheco en torno a aquellas carreras urbanas que comenzaron en la Constancia. Un día le dijo Paco  a Pedro Pacheco “o haces un circuito permanente o no organizo más trofeos”.   El sueño se hizo realidad casi treinta años después después de aquella primera carrera, Gran Premio de La Merced, en la Avenida Álvaro Domecq. La Constancia,   El Portal y finalmente el Polígono San Benito fueron testigos de aquellas pruebas que habían tenido una primera etapa en el Polígono de la Playa de Valdelagrana de El Puerto de Santa María. De aquellos locos nació a mediados de los años 50  el Moto Club Jerezano de la mano de Paco Pacheco y algunos compañeros más, que fueron los artífices de la afición y tradición motociclista en Jerez. Las primeras carreras se realizan en la Playa de Valdelagrana  pero una vez inaugurada la Avenida Alvaro Domecq se trasladan a la misma. En sucesivos años serían diferentes los trazados urbanos por los que los pilotos nacionales e internacionales harían gozar a la incipiente afición de la pasión por las motos. En esos años los circuitos en España eran todos en trazado urbano, siendo Madrid y Barcelona los de mayor importancia. En Andalucía, solo en Sevilla y Málaga se celebraban algunas pruebas de importancia, pero con el tiempo Jerez   se convirtió en la capital andaluza  del motociclismo y después en la capital mundial. Hay que hacerlo aunque sea por ellos.

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