Actualizado: 01:15 CET
Miercoles, 23/10/2019

Jerez

“Al ver las imágenes me asusto más por lo que podría haber pasado”

El jerezano Jesús Martín, entrenador del UCAM Cartagena Tenis de Mesa, narra la pesadilla que vivió el viernes tras ser evacuado de su casa de Los Alcázares

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  • Los bomberos lo rescataron tras nueve horas en la azotea de su vivienda de Los Alcázares, una de las ciudades más afectadas por la gota fría de Murcia
  • En su calle el agua llegaba a metro y medio de altura

“Celebrando que estamos vivos... Agradecer a todos los que de una manera u otra os habéis preocupado por mí....especialmente a Jin Fu. Su buen humor y tranquilidad en los peores momentos hizo que lo sobrellevara de la mejor manera”. Con este post en su perfil personal de Facebook, acompañado de un impresionante vídeo de su calle con el agua corriendo con fuerza  y cubriendo casi a los coches, el jerezano Jesús Martín, entrenador del UCAM Cartagena Tenis de Mesa, enviaba un mensaje de tranquilidad después de un fin de semana muy largo que ha pasado evacuado en  el centro de alto rendimiento de Los Alcázares, la localidad donde reside y una de las más afectadas por el temporal, tras ser rescatado por los bomberos de la azotea de su casa, donde permaneció nueve horas. La madrugada del viernes este municipio, uno de los que peor ha salido parado de la Gota Fría que ha azotado a Murcia, amaneció convertido  en un lodazal con decenas de vecinos evacuados por las graves inundaciones, dejando estampas que a este jerezano de 36 años le costará olvidar. Lo más importante es que puede contarlo, aunque haya perdido su coche, casi toda su ropa y la casa en la que estaba de alquiler tenga que reformarse al completo.  

Según relata a Viva Jerez,  ni él ni un amigo de su jefe, Jin  Fu, que esos días alojaba en su casa por motivos de trabajo, se imaginaban que la alerta roja decretada para el jueves pudiera darles tantos quebraderos de cabeza. Aún así, su casero vino en esa jornada y puso ladrillos en la puerta para “prepararse”, como estaba haciendo “todo el mundo” tras las graves inundaciones de hace dos años. “Esta vez dicen que ha sido el doble”, destaca.

Su coche, siniestro 

 También trasladó su coche dos calles más arriba a una zona más alta para protegerlo, aunque fue en vano porque terminó casi cubierto por completo por el agua. Ese día, durante toda la tarde hicieron “vida normal” e incluso “nos lo tomamos a broma”. Estaba un poco inquieto, pero tranquilo”, detalla. Y así se fue a dormir a las doce de la noche. Estaba todo en orden hasta que a las tres empezó a complicarse la noche. “Me llamó Jin y me dijo que no sabía por dónde estaba entrando el agua pero que su zapatilla se estaba moviendo sola”.

Fue en ese momento cuando reparó que en su habitación ya había agua también. Estaba entrando por la puerta principal. Habían puesto dos colchas pero estaba empezando a calar. Fue enconces cuando se pusieron manos a la obra: Empezaron a recoger agua, desviándola para el patio para que la casa no se anegara, pero llegó un momento en que era insostenible. “Empezó a llover lo inimaginable y el agua entraba por las dos puertas. Fuera el agua llegaba a metro y medio de altura. Tenía mucha fuerza”, detalla.   Fue entonces cuando Jesús cogió varias pertenencias y las subió arriba de un armario, en un hueco, para ponerlas a salvo”, pero cuando se sentaron en el salón, se preocuparon por lo que vieron desde la  ventana. “Llegó un punto en el que veíamos pasar contenedores de basura, coches. Nos asustamos y nos subimos a la azotea”. No eran los únicos, el resto de vecinos estaba como ellos. “Lo único que se escuchaba era el agua. Eran las cinco de la mañana y ahí lo que dijimos ya era que lo más importante éramos nosotros, ya las cosas materiales no importaban”.

Pero media hora después paraba de llover, optó por volver a la vivienda para meter en una maleta las cosas que había puesto a salvo, como documentación personal, la raqueta... Ese fue “el peor momento; ahí me asusté un poco”. Cuando bajó se dio cuenta que fuera había ya menos agua que en la casa, abrió la ventana para achicar y la puerta del salón se cerró. Intentó romper el cristal de la puerta, pero no podía. Al final salió por la puerta de la calle y subió por las rejas a la azotea. Ya no se movieron más de la azotea hasta las dos de la tarde. Allí siguieron la semifinal del partido de la Selección Española de Baloncesto. Decidieron tomárselo con calma, pues en la calle había problemas con un coche de Protección Civil que venía a rescatar a vecinos, se había quedado atascado por el agua y se había empotrado contra otro coche. Los bomberos primero evacuaron a los niños y ya por último a los adultos, trasladándolos al centro de alto rendimiento. Su familia “se ha pegado un susto bueno” pero los pudo avisar a tiempo. Ahora, cuando que ve las imágenes, “me asusto más que en el momento y pienso que podría haber pasado algo más fuerte”, señala Jesús, que agradece las llamadas recibidas desde Jerez y del mundo del tenis de mesa del país. 


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