Actualizado: 13:46 CET
Martes, 22/10/2019

Jerez

“En España se debería apostar mucho más por el cine social”

El director de cine jerezano Juan Miguel del Castillo inicia la preparación del rodaje de su próxima película La maniobra de la tortuga

  • Juan Miguel del Castillo

Juan Miguel del Castillo, el cineasta jerezano que revolucionó el panorama cinematográfico hace cuatro años con su cinta Techo y comida, vuelve con otro nuevo proyecto. La adaptación de la exitosa novela La maniobra de la tortuga  del escritor gaditano Benito Olmo, un thriller  mezclado con titnes sociales, como es la denuncia de la violencia machista, será su nueva apuesta en el mundo  del cine.

Tras haber saboreado las mieles del éxito  gracias a su primer largometraje, Del Castillo afirma que sigue siendo el mismo, sólo que ahora las productoras además de abrirle las puertas, también lo escuchan.

Este y otros proyectos, que aún aguardan  pacientes en el tintero su  momento, siguen una línea similar, lo que Del Castillo llama el cine social más reivindicativo.

 

¿ En tu caso, cómo se llega a ser director y guionista profesional?

—En el barrio - Las Viñas- grabando pequeñas piezas con  mis hermanos , anuncios, cortos... luego ya comencé a estudiar el grado de Técnico superior de imagen en La Granja, allí hice mi primer corto , La visita, con el material que me prestaron en la escuela y la ayuda de mis compañeros y ya “me entró el gusanillo”. La verdad, es que ese corto funcionó muy bien, gané varios premios amateurs. Después , decidí que era el momento de irme a Barcelona y estudiar Dirección y realización de cine en el Centro de Estudios  Cinematográficos de Cataluña, donde hice Esta caja no es tonta (2001). Así que, siempre quise dedicarme al cine de manera profesional.


¿Cómo ha cambiado tu vida desde Techo y comida?

—Yo sigo siendo el mismo. Lo más destacable es que he pasado de ser un director desconocido  a que te reconozcan. Antes me recorría todas las productoras y ni me escuchaban, ahora me abren las puertas y se interesan en mi propuesta. Tampoco es que me llueva el trabajo, pero sí que me ha dado mucha visibilidad. Gracias a esta cinta me han ofrecido otros proyectos en diferentes  televisiones autonómicas.

¿A qué nivel dirías que este largometraje removió conciencias?

—Yo creo que bastante. Era un tema del que se oía hablar en los medios, pero que nadie había profundizado. Yo quería incomodar al espectador, que se diese cuenta que eso era una realidad y ocurría con frecuencia. El año que estrené Techo y comida el tema de los desahucios estaba más latente que nunca. A mí me extrañaba que nadie se hubiera arriesgado antes a hacer un proyecto de estas características.

¿Qué te hizo decidirte por la  obra de Benito Olmo para tu próxima cinta?

—Vi que tenía garra, que era una apuesta muy diferente a lo que había hecho ateriormente. Aunque es un thriller, no es el típico policíaco que se queda ahí, en la superficie, tiene un trasfondo muy duro como es la violencia machista. Creí en la historia desde el primer momento, así que se lo comenté a la productora y arrancamos el proyecto con mucha ilusión. Esperamos que se pueda comenzar el rodaje este año.

Todos tus proyectos contemplan un transfondo social, ¿es cierto?

—Es lo que me inspira, las injusticia y poder transmitir un mensaje  a la sociedad. Me gustan las películas que te invitan a reflexionar, o incluso que pueden llegar a plantearte tus propias creencias. Es cierto que te tiene que tirar mucho para embarcarte en un proyecto de tal envergadura, como me pasó a mí con Techo y comida. Casi todos los temas pueden tener una tendencia social, solo depende del enfoque.

¿Qué figuras  te llevaron a iniciarte en el cine  más  reivindicativo?

—Pues a nivel nacional, a mí me marcó mucho la película Barrio de Fernando León, me sentí muy identificado, los chavales, el barrio...y  la trama que narra. Los lunes al sol, también me llegó mucho. 

¿Qué echas de menos en el cine español?

—Echo en falta más cine. Las productoras siempre miran por un producto comercial que pueda resultar fácilmente atrayente, que lo entiendo, pero se debería arriesgar más por hacer cine de verdad. Alejarnos del cine americano,  donde, generalmente, vemos acción y muchos efectos especiales, pero que al terminar la película seguimos siendo los mismos. Comprendo el tejido industrial cinematográfico, pero me gustaría que en España se hiciese cine mucho más íntimo, no podemos intentar compararnos con las grandes potencias del  cine, porque aún la industria en España no es tan fuerte.

En cuanto a las subvencione s públicas, ¿es cierto que  hay que  pasar por un filtro político?

—Personalmente , en Techo y comida no pedimos ninguna subvención pública porque sabíamos que era un proceso burocrático muy largo y no nos la iban a aceptar, porque, al fin y al cabo, era una película incómoda. Pero conozco a colegas que sí han tenido que pasar por un “filtro político” a la hora de conseguir una ayuda. Las cintas que molestan nunca son asignadas a subvenciones, es una manera de controlar. 

Tras Techo y comida has sido reconocido con varios de gran relevancia en el plano nacional, ¿qué significan para ti?

—Los premios se pueden traducir en visibilidad y promoción. Gracias a ellos te das a conocer y pueden acercarse más a tu trabajo, pero económicamente no suponen nada. Eso sí, siempre dan alegría.

Si te encontrases con alguien que te pide consejo para iniciarse ne el mundo del cine, ¿qué le dirías?

—Uf, es un mundo muy difícil. El mundillo del cine es complicado, es una carrera de fondo, hay que ser muy muy persistente y creer en lo que haces. Yo diría que lo primero que tienes que hacer es apostar por ti mismo,  insistir y  no aburrirte. Yo no pude hacer mi primer largometraje hasta que tuve 40 años. Y en caso de querer ser actriz o actor, pues que acuda a todos los castings del mundo, siempre hay personajes para todos.

Hablando de castings, ¿en qué te basas para escoger a todo el equipo de interpretación?

—No tengo un perfil único, voy buscando a aquellos que sean más afines al personaje. A veecs no sólo depende de mí, yo puedo tener a alguien en mente y no ser conocido y luego la productora apostar por una cara más visible para asegurarse una buena taquilla o audiencia, por eso se dice que siempr etrabajan los mismos. De cara a La maniobra de la tortuga, no sé si será a puertas abiertas o audiciones privadas, eso lo tendremos que hablar todo  el equipo.

De cara al futuro, ¿qué retos se presentan?

—Tengo varios proyectos, un cuaderno lleno de ideas, pero aún no sé si aldrán adelante o si me los aprobarán. Pero sí puedo decir que quiero seguir haciendo cine y vivir de esto, pues es lo que me hace ilusión desde siempre.

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