Actualizado: 16:18 CET
Jueves, 20/09/2018

Jerez

Roban en cuatro unifamiliares junto al campo de golf

Los ladrones entraron en una de ellas con su morador dentro, que no se percató hasta por la mañana

  • Imagen del residencial donde se han denunciado los hechos

Cuatro unifamiliares de la calle Malta del complejo residencial Albarizas Golf, en la zona del campo de golf, sufrieron robos en la madrugada del pasado lunes tras acceder a la urbanización privada rompiendo la alambrada exterior que separa a las zonas ajardinadas comunes de la calle. Aunque en tres de ellas los ladrones no pasaron de los patios ajardinados traseros, llevándose consigo bicicletas y enseres de jardinería, bricolaje y maquinaria de mantenimiento, en la cuarta consiguieron su objetivo y entraron en la vivienda mientras su morador dormía en la planta de arriba.

Según relata a este medio el propietario afectado, no fue hasta la mañana siguiente cuando se percató de lo ocurrido una vez que sobre las ocho y media de la mañana su vecina de puerta, a la que también habían robado, le llamó por el telefonillo para ponerle al tanto de la situación. Si bien su salón no estaba demasiado revuelto, él se notaba “como atontado” y “bastante pesado”,  y “con dolor de cabeza”, pese a que por norma general no tiene un sueño profundo y suele despertarse varias veces durante la noche. Sin embargo, esa noche en cuestión se acostó pasada la una de la madrugada y “no me enteré de nada”. A las seis se levantó para ir al baño y volvió a acostarse. “Imagino que ocurriría en el rango de las dos o más hasta las seis de la mañana”.

Nadie oyó nada

Teniendo en cuenta, tal y como resalta, que en la casa de al lado a la que entraron a los jardines había un perro que suele ladrar mucho y que esa noche tampoco emitió sonido alguno, sospecha que pudieran haberle echado algún gas somnífero que los dejara más adormilados de la cuenta. Tampoco entienden que en una zona tan tranquila, ningún otro residente oyera ruidos extraños en el silencio de la noche.

 Ya en la planta de abajo, este propietario comprobó que efectivamente los cacos se habían llevado su plasma, su smartphone, las dos copias de las llaves de su coche, y las llaves de su trabajo, además de dos escopetas de cacería, varias cajas de cartuchos que guardaba en un armario metalizado, “que suena muchísimo” y que, a su vez, estaba en el interior de otro armario, en una habitación junto al salón que tiene para desahogo. Unas circunstancias que refuerzan su teoría de que respiró algún gas que lo dejó durmiendo profundamente.

Su móvil personal sustraído estaba en la mesa de la cocina, pero se alegra de que esa noche no se lo llevara al cuarto “porque igual hubieran subido o me podría haber despertado; podría haber sido peor”, señala el dueño de la unifamiliar, que tiene claro que la entrada a su vivienda fue fortuita, y le tocó a él por no haber dejado cerrada del todo la reja del acceso a la vivienda desde el jardín trasero.  “No sabían quién soy, porque podrían haberse llevado también mi coche”, señala. Una confianza que le ha costado al menos 7.000 euros, que es lo que calcula que cuesta el botín que se llevaron los ladrones. Esa mañana, tras acudir a la Comisaría a poner la denuncia (agentes de la Policía Científica tomaron huellas al día siguiente en su casa), se planteó en caliente mudarse y dejar su casa, pero ahora tiene claro que no va a sacrificar el confort y las prestaciones de esta urbanización.  “Aunque haya ocurrido esto es una zona tranquila y segura y los vecinos estamos contentos”, concluye.

Estudian contratar vigilancia privada

No es la primera vez que roban en unifamiliares de este enclave, pero en líneas generales los vecinos se muestran tranquilos, aunque con la lógica inquietud que implica que se produzcan este tipo de sucesos. Tienen claro que hay que extremar las precauciones, eso sí, y por ello no descartan reforzar la vigilancia recuperando la presencia de vigilantes privados en coches para las noches.

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