Actualizado: 14:36 CET
Jueves, 01/10/2020

Jerez

"Agoté el extintor y me salí; había cada vez más humo y más llamas"

El conductor del autobús de la línea 8 que salió ardiendo relata a Viva Jerez cómo vivió este aparatoso incendio

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  • “Menos mal que las puertas funcionaron y no se bloquearon”, señala
  • El comité de empresa alerta de que la situación de la flota “no puede aguantar más”

 José María García, de 58 años, y conductor de los autobuses urbanos desde hace más de dos décadas, no quiere protagonismo y está deseando volver a la rutina el próximo lunes si no hay ningún contratiempo. Como él dice “prefiero estar en mi lucha diaria y en el tajo”. Esa misma lucha que 24 horas antes lo puso en una situación límite cuando el autobús de la línea de circunvalación 8 con el que acababa de comenzar su turno poco antes de las cuatro comenzó a echar humo por la parte trasera y a arder en un aparatoso incendio que se inició en el motor y que dejó el vehículo prácticamente calcinado.

No iba solo. A bordo transportaba a “entre 15 y 20 pasajeros”, mayores y más jóvenes. Su rápida reacción evitó lo que pudo haber acabado en una tragedia pero ayer, con molestias por el humo inhalado cuando trataba de apagar el fuego, no se sentía el héroe del día ni mucho menos. “La experiencia y la profesionalidad es lo que cuenta. Yo en ese momento no me alteré, ya cuando me relajé sí pensé en lo que podía haber pasado, ya que como han dicho los usuarios, si llegamos a estar unos minutos más, o las puertas se quedan bloqueadas y hubiéramos tenido que recurrir al sistema manual, hubiera habido más nervios y más desconcierto”, explicaba a este periódico todavía convaleciente después de una noche complicada en la que tuvo que acudir a las urgencias de un centro médico por sus problemas de respiración y los fuertes dolores de cabeza y oído debido al humo y los gases inhalados.

Afortunadamente, como señala, a su pericia y su mente fría para no perder los nervios, ayudó también que la suerte estuviera de su parte, pues reconoce que en sus 23 años de servicio en los autobuses nunca había sufrido un incidente así. Tal y como narraba ayer, todo comenzó al poco tiempo de iniciar su turno. A las 15.55 horas hizo su relevo habitual sin que su compañero le comentara nada como suele hacerse entre ellos cuando detectan alguna avería. “El autobús estaba perfectamente”, recalca, pero todo se torció cuando iban bajando la Cuesta de la Chaparra.

Apenas eran las 16.30 horas. “Se me acercaron dos chavales de nacionalidad marroquí y me dijeron que estaba saliendo humo. Miré y comprobé que era verdad, y que ya se estaba viendo una llamita. Lo paré de momento. Abrí las puertas urgentemente y desalojé. Menos mal que las puertas funcionaron correctamente y no se quedaron bloqueadas. Todo el mundo salió, cogí el extintor y me fui a sofocarlo”. Su serenidad dentro de lo grave de la situación dio la confianza que necesitaban los pasajeros para no perder la calma.

“Fue en dos minutos, fue una evacuación muy civilizada”, señala. “Volvía entrar y agoté el extintor pero fue imposible entre la mezcla del humo que salía hacia mí en el interior y los gases. Tuve que desistir. Había cada vez más humo y más llamas y me salí”. Pese a la gravedad de la situación, asegura que en ningún momento temió por su vida. “No pensé en eso. Me quedé muy satisfecho porque habían salido todos sin problema y cogí el extintor para intentar si podía sofocarlo”. Fue ya cuando se tranquilizó todo cuando empezó a pensar en cómo podría haberse complicado todo aún más por la cercanía de la gasolinera y los coches estacionados.

“Es un hecho puntual”


Por su parte, en el seno del comité de empresa, no ocultaban ayer su “preocupación” por este suceso, que se suma a la lista de los ocurridos en los últimos años. Discrepan en que son tres los incendios que se han producido desde 2012 como dijo el delegado de Movilidad. “Son algunos más y desde hace menos tiempo” y alertan de que “urge” que lleguen los nuevos autobuses ante el estado de la flota  porque “esto no puede aguantar mucho más tiempo así”. Por ello, piden al Ayuntamiento que “aligere al máximo los trámites” (se prevé para agosto la llegada de nueve nuevos autobuses). Aseguran que la situación es “de gravedad” y requieren una respuesta “urgente”.

Por su parte , la portavoz municipal Laura Álvarez, aseguró ayer que lo ocurrido “es un hecho puntual” y que el autobús siniestrado había pasado “todas las revisiones que tenía que pasar” y cargó contra la gestión anterior Gobierno del PP. “En ningún momento Jerez se mereció quedarse con los autobuses chatarra de Madrid”, dijo, tras reiterar que el Gobierno local  “está trabajando para renovar la flota”, sentenció.  

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