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13/06/2021

Jerez

Enrique Lluch plantea la necesidad de “mirar desde otras perspectivas"

Cáritas Diocesana de Asidonia-Jerez celebra un año más la Semana de la Pobreza con un ciclo de conferencias, que en esta ocasión alcanza ya su octava edición

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En esta octava edición, Cáritas Diocesana de Asidonia-Jerez, enmarca la Semana de la Pobreza con el título “mirar, conocer y actuar”. En este primer día, han estado  presentes Francisco Domouso, director de Cáritas Diocesana de Asidonia- Jerez y Enrique Lluch, director del departamento de Economía y Empresa de la Universidad CEU Cardenal Herrera.

Por su parte, Francisco Domouso ha presentado la VIII Semana de la Pobreza, haciendo referencia a los estudios que se han realizado desde Cáritas. Y es que “ante esta octava edición, nos planteamos bajo ese prisma de estudio, de conocimiento… la necesidad de tener una nueva mirada, así como de conocer la realidad desde el punto de vista, como Iglesia, desde el Evangelio”. A ello añadía que, ante esto, “no sólo podemos mirar y conocer, sino es necesario actuar, sino sería un trabajo estéril”. Además en su presentación de la conferencia afirmaba que “dicha ponencia intenta mostrar ideas que pueden ser el germen de una organización social más justa y más orientada a aquellos que están peor, tal y como sigue la línea de actuación de Cáritas”.

Por su parte, Enrique LLuch comenzaba su intervención planteando que la economía actual, tal y como está planteada, presenta una serie de problemas. En primer lugar “el error de pensar que tener más, equivale a estar mejor”, a lo que añadía que “nos encontramos con un objetivo económico que no está consiguiendo la pretensión, que no hace que la población esté mejor”. En segundo lugar, destacaba que “estamos consagrando un sistema económico que apoya un modelo de comportamiento egoísta que es negativo para las personas”. Siguiendo con estos problemas hacía alusión a que “queremos producir más y estamos agotando los recursos que tenemos en la naturaleza, teniendo una serie de problemas medioambientales”. En cuanto al cuarto problema hacía hincapié en que “estamos en un sistema económico que nos lleva a crisis recurrentes con ciclos en los que hay mucha gente que se queda por el camino y tenemos mecanismos públicos de seguridad que han hecho que los ricos no hayan caído, sino sólo los pobres”.  Finalmente, finalizaba con el hecho de que “las desigualdades con este sistema se incrementan”.

Ante ello, planteaba que “el origen es un sistema económico que se basa en el afán de lucro, acompañado de egoísmo y que identifica que tener más es mejor”. Aun así, ante esta visión pesimista añadía que “se pueden hacer las cosas de otra manera”.

Y de hecho, en este punto, ponía la mirada en el Evangelio, observando qué nos dice ante esta realidad. De este modo, afirmaba que “el afán de lucro es incompatible con el amor”, refiriéndose a que “Dios se hizo hombre en una familia humilde, ya que, creo que la riqueza y el poder son obstáculos para transmitir el Evangelio”. Asimismo, ante ello, incidía en que “ante esa economía egoísta, es necesaria la economía del compartir, del repartir, ya que ésta consigue que haya para todos y que incluso sobre”

Por todo ello, planteaba la necesidad de un cambio de mentalidad, en la que “el objetivo económico no debe ser el objetivo, sino la búsqueda del bien común, la economía al servicio de las personas” y añadía que “también hay que cambiar las economías domésticas”, así como “llevar a cabo una labor educativa en las empresas, abandonando la concepción reduccionista e insistiendo en su función social”.


Finalmente, ponía sobre la mesa claves para cambiar las estructuras económicas, tales como la necesidad de modificar la legislación de los mercados, facilitar la competencia, la transparencia en el tema social, que el sector público potencie a los más desfavorecidos o que se cambien algunos instrumentos financieros… entre otras ideas.

El miércoles 15 de abril, contaremos con Vicente Altaba, delegado episcopal de Cáritas Española. En su intervención planteará la necesidad de “conocer la realidad de los pobres desde las directrices que nos propone el Papa Francisco en Evangelii Gaudium para nuestra acción caritativa y social”, entre otros aspectos.

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