“Las cofradías deben ser más solidarias entre ellas mismas”

Publicado: 16/11/2013
Las Angustias debió prorrogar el plazo de presentación de candidaturas después de que ningún hermano optara a presidir la junta de gobierno. Finalmente será David Carretero quien releve a Fran Mancilla, que de este modo ‘respira’ tras ocho años en el cargo
Llegó a la junta de gobierno hace doce años, ocupándose entonces de la delegación de Juventud. Después relevaría como hermano mayor a José María Becerra, insuflando de aire nuevo la vida de una hermandad que disfruta de un extraordinario momento de salud.

—Imagino que estas últimas semanas habrá vivido una especie de calvario...
—Pues sí, porque cuando faltaban pocos días para cerrar el plazo de presentación de candidaturas vimos que no había ningún movimiento. Tuve conversaciones con mi teniente hermano mayor, David Carretero, y un día en la capilla se puso delante de la Virgen y se animó a dar el paso de presentarse. Hasta entonces es cierto que lo pasamos mal.
—¿Qué ha pasado para que en una hermandad aparentemente tranquila nadie diera el paso de presentar su candidatura?
—Los hermanos querían que siguiera, pero ya eran doce años seguidos en la junta de gobierno y había llegado el momento de descansar. A día de hoy una hermandad requiere mucho tiempo de trabajo y esfuerzo y la gente es cada vez más reacia a asumir este tipo de responsabilidades. En nuestro caso no tenemos queja porque siempre hemos dispuesto de hermanos para trabajar, pero no dan el paso de entrar en una junta de gobierno.
—¿Le queda al hermano mayor la sensación de haber hecho algo mal cuando se da una situación como esta?
—Es algo que te llegas a plantear. Te preguntas si realmente has hecho algo mal. A lo mejor teníamos que haber preparado a alguien para el cargo, pero yo soy partidario de que sean los propios hermanos quienes den este paso.
—Lo mejor y lo peor de estos ocho años como hermano mayor.
—Lo mejor, ser hermano mayor. Nunca espera vivir una experiencia así, y ha sido increíble. No destacaría ninguna experiencia negativa. Ni siquiera los peores momentos han sido malos. Hemos pasado situaciones complicadas, como todas las juntas de gobierno, pero ha ido todo muy bien. He disfrutado del cargo desde el día que llegué, porque desde un primer momento sentí el apoyo de los hermanos.
—¿Cómo ha sido su experiencia en el pleno de hermanos mayores? ¿Cuál ha sido su experiencia?
—He coincidido con tres presidentes diferentes y siempre ha habido asuntos calientes, porque somos más de cuarenta hermanos mayores, cada uno mira a los intereses de su hermandad y resulta muy difícil llegar a acuerdos.
—¿Y qué hace falta para que se alcancen esos consensos?
—Hay que delegar en el Consejo. A los hermanos mayores nos votan nuestros hermanos y nosotros somos quienes elegimos al presidente. Ahora son ellos quienes tienen que trabajar y nosotros lo que debemos de hacer es dejarlos y confiar plenamente en ellos al igual que los hermanos confían en sus juntas de gobierno. Las personas que integran el Consejo están trabajando como verdaderos animales y siempre por el bien de las cofradías. Muchas veces somos los propios hermanos mayores quienes ponemos impedimentos.
—En estos últimos años las hermandades se han mostrado solidarias con la sociedad. ¿Queda la asignatura pendiente de que sean más solidarias entre ellas mismas?
—Pienso que sí, porque entre nosotros no somos para nada solidarios. Cada uno mira para su parte y ya está. Este es un conjunto y tenemos que remar todos juntos, porque si al presidente le decimos que tire para una parte y nosotros hacemos lo contrario, el barco se hunde...
—¿Alcanzaremos algún día el modelo de Carrera Oficial definitivo?
—Somos tan individualistas que creo que no vamos a llegar a ese objetivo. El Consejo planteó hace un año tres alternativas. Lo de la Alameda Vieja se veía disparatado, pero la realidad es que con la incorporación de nuevas cofradías cada vez parece más evidente que nos falta espacio. En esta Carrera Oficial no entramos. Hay que hacer una en condiciones y pensando a largo plazo.
—¿Qué va a hacer cuando deje el cargo de hermano mayor?
—Dedicarle más tiempo a mi familia. Volveré a ser un hermano más y de hecho ya le he dicho al mayordomo que cuente conmigo para limpiar plata, que es lo que hacía antes y lo que siempre me ha gustado.
 

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