Actualizado: 01:40 CET
Lunes, 21/09/2020

Jaén

“Volar no revolucionó la forma de contar las cosas”

Publicado ‘Nuestro futuro está en el aire’, una edición, estudio y antología de Rafael Alarcón sobre los aviones en la Literatura Española

  • El profesor de Literatura Española de la Universidad de Jaén Rafael Alarcón.

‘Nuestro futuro está en el aire’ es el título del nuevo libro del profesor de Literatura Española de la Universidad de Jaén Rafael Alarcón, una edición publicada por la editorial Renacimiento, con la que aborda la presencia de los aviones en la Literatura Española. Es un estudio y una antología que acerca al lector a cómo se vivió la experiencia del vuelo a lo largo del siglo XX y hasta 1936.

Se trata del primer estudio y antología en español publicado sobre esta temática. Sí se ha recogido la   presencia del avión en la poesía, pero no en la prosa, en las crónicas y novelas de reconocidos escritores y periodistas de la época.

Dedica capítulos a los vuelos imaginarios, a los realizados en globo aerostático y en planeador, antes de llegar a la edad de oro de la aviación.

Pasa revista a los artículos y reportajes dedicados a los pioneros del aire, a las primeras novelas que desarrollaron este nuevo motivo de la modernidad, como ‘Los nietos de Ícaro’, de Francisco Camba; y ‘Talín’, de Concha Espina.

Alarcón se planteó con este estudio si viajar en avión cambiaba la forma de contar las cosas, concluyendo que no. “En los años veinte del siglo XX se pensaba que el avión iba a cambiar el mundo”, dice, señalando que quienes volaban en avión defendían que sería posible la fusión de las naciones y que las guerras se acabarían, por ejemplo. “Se pensaba que revolucionaría el punto de vista, para contar las cosas, de quien vivía la experiencia y, salvo en escritores de vanguardia, no fue así”, apunta.

El libro recoge la presencia del aeroplano en las crónicas de la Gran Guerra (Gaziel, Ricardo León, Azorín o Valle-Inclán), en el futurismo y en la narrativa de vanguardia (Ramón Gómez de la Serna, Ramón Acín, Juan Chabás, Antonio Espina o Felipe Ximénez de Sandoval), para acabar con la experiencia de los escritores que volaron y lo contaron en “deliciosas crónicas y libros de viaje”.

Aborda cómo la experiencia de volar “pasó de ser un sueño milenario a convertirse en una experiencia banal”, de ser una experiencia que “cambiaría el mundo a un no viaje a partir de los bombardeos de la Guerra Civil, cuando el avión ya perdió todo su romanticismo”, aclara el autor. Termina: “Hasta 1936 el viaje en avión significaba aventura, una experiencia inolvidable, pero a partir de entonces se cerró una época”.

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