Actualizado: 23:17 CET
Jueves, 21/11/2019

Jaén

“En el escenario soy una marioneta en manos de la música”

En Cultura VIVA, Anabel Cerceda (1971), pintora y bailarina de oriental y contemporáneo, autora del cartel del Festival de Flamenco 'Pepe Polluelas'

  • Anabel Cerceda.

Mujer polifacética y creativa, es licenciada en Bellas Artes por la Universidad de Sevilla y ejerce la docencia desde el año 1996, relacionándola siempre con su otra pasión, el baile, con el que está despegando como profesional de Danza Oriental. Siempre ha pintado para ella, pero acaba de cerrar una exposición de acuarela en la capital y es la autora del cartel del XLVII Festival de Flamenco Pepe Polluelas.

Anabel Cerceda (1971) nació en Alicante, pero lleva en Jaén desde los dos años y fue en esta ciudad donde descubrió sus dotes pictóricos. “Desde muy pequeña mi padre me presentaba a los concursos de pintura, en los que he ganado varios premios”, recuerda.

Apostó por la docencia porque le permitía tiempo para pintar y actualmente forma a alumnos de la ESO y Bachillerato de Ciencias en Mancha Real.  “La enseñanza es muy difícil y desagradecida. Sería una monotonía si no sacara los pies del plato, enfrascándome en todo tipo de actividades. Me gusta aprender y absorber conocimientos para llevarlos a las aulas”, reconoce.

En una sociedad en la que “prima la imagen”, lamenta que “el currículo educativo nunca le ha dado importancia al Dibujo” y trabaja cada día en dignificar esta materia, pues “el Arte es muy importante en la educación porque cultiva la sensibilidad”, defiende. Dice: “Los niños y jóvenes están absorbidos por las pantallas. Se relacionan con las tecnologías. Lo manual y lo artesano es necesario en estos tiempos”, reconoce.

Conecta con los alumnos llevando el baile a las aulas. Posee el título de Danza Oriental, pero también baila contemporáneo, latino y fusión. “Empecé a bailar oriental para buscar mi parte interior femenina”, apunta. El baile le permite una “expansión creativa en las aulas”. Y es que no ha querido estancarse en la docencia. “Estaría muerta porque atosiga mucho”, valora. Álika fue su maestra y ahora está despegando profesionalmente con un grupo de bellydance de Torredonjimeno.  

Ha recorrido Andalucía para formarse en festivales y acaba de bailar en el festival de Huelva Oriental, donde ha celebrado su debut profesional. En Semana Santa de 2020 estará en el festival de Almería como profesional invitada. Bailarina con presencia escénica y capacidad de improvisación, es una mujer creativa que suma en coreografías y escenografía, donde también aplica el arte de la pintura. De hecho, bailar le animó a pintar cuando había perdido el entusiasmo. “Ahora pintar es para mi como bailar. El baile me ha hecho conectar de nuevo con la pintura. Soy una marioneta en manos de la música”, dice una bailarina que disfruta en el escenario. “Me expreso bailando y me siento cómoda en el escenario”, valora.


Siempre ha pintado para ella porque “vivir del Arte es difícil”. Al recibir el encargo del cartel del ‘Pepe Polluelas’ no lo dudó y apostó por una acuarela en la que las manos del músico acaparan todas las miradas por su expresividad.

Es una técnica que lleva trabajando cuatro años y que también ha llevado a su última exposición, ‘Tres elementos’, en La Económica. “La respuesta de Jaén ha sido buena. Una exposición nunca es fácil, te expones como artista, te desnudas”, explica.

Su obra es mágica y se identifica por sus manchas, que transmiten movimientos. Su pintura es figurativa, pero no es realista. Es impresionista, sugerente, una pintora que no lo da todo.

Apuesta por el mundo de la fantasía y su mundo interior de sueños. “En el lienzo hay cosas que se quedan deshechas para que el espectador encuentre algo más”, explica, defendiendo que “la pintura tiene que establecer un diálogo entre quien pinta y quien la mira”. Se expresa con su obra. “Pinto para expresarme y sentirme bien. Es mi meditación”, reconoce la pintora.

De Jaén le ha inspirado su Catedral, un monumento que admira. “He pintado la Catedral y Jaén desde sus balcones. Me gustaría subir a los tejados para pintar la ciudad desde esa perspectiva”, sugiere.

Reconoce que en Jaén “hay mucha gente buena, con potencial” y aplaude que las aulas de Bachillerato de Arte se llenen. “Un pintor tiene tener ilusión en lo que hace y creer en sí mismo”, defiende también como bailarina. “Tienes que creer en lo que haces y en ti para disfrutar del Arte”, termina.

COMENTARIOS

Publicidad Ai
Publicidad AiPublicidad AiPublicidad AiPublicidad AiPublicidad AiPublicidad AiPublicidad Ai
Publicidad Ai Publicidad AiPublicidad Ai
chevron_left
Más cerca del liderazgo
chevron_right
Las reliquias de Ruiz Amezcua