Actualizado: 14:52 CET
Domingo, 19/05/2019

Jaén

“El arte tiene que volver a las calles con la iluminación”

Paco Fuentes (Jaén, 1969) se dedica a iluminar espacios y lo hace de una forma “muy singular”, siendo su motor “contribuir a que todo sea bonito y sostenible"

  • Paco Fuentes.

Diseñador y creativo autodidacta, sus trabajos en iluminación son muy singulares, siempre con un mensaje claro, a veces reivindicativo. Crea piezas e instalaciones en las que utiliza la luz como herramienta de comunicación, siendo la lámpara su mejor aliada para transmitir con la iluminación que cualquier espacio, abierto o cerrado, puede ser más bello.

Paco Fuentes (Jaén, 1969) expone en el hotel Las Letras de Madrid hasta finales de abril ‘La selección natural de los objetos’, una muestra con 19 esculturas e instalaciones lumínicas con las que propone soluciones para tomar conciencia sobre la falta de sensibilidad hacia el uso de la energía. “La luz sirve como alimento y otra de sus funciones es la ilustración”, explica. Esta muestra es el resumen de cuatro años de trabajo, una exposición en la que también hay piezas de ‘Jaenoma’, la muestra que supuso su puesta de largo como artista en Jaén, en el año 2013.

Su carrera artística arrancó hace diez años. Fuentes ha trabajado en radio, en publicidad y en comunicación.

Ha vivido 18 años en Madrid, donde trabajó como director creativo de una agencia, responsabilizándose de la iluminación de los rodajes. “Empecé a tomar contacto con la luz de forma seria gracias a la iluminación cinematográfica, que me permitió desarrollar mi trabajo artístico, siempre de forma autodidacta”, reconoce.

Se dedica a iluminar espacios y lo hace de una forma “muy singular”. El motor que le mueve es “contribuir a que todo sea más bonito, sostenible, inteligente, agradable y mejor”. Dice: “En mis trabajos no repito piezas y me adapto al concepto estético y de fondo que cada espacio tiene. No me someto a ninguna de las opciones del mercado. En todo caso las construyo, partiendo de objetos que han sido piezas de lámparas, o las diseño y las creo integralmente”.

‘Jaenoma’ fue su puesta en firme en la capital para presentarse como artista, una muestra en la que utilizó el aceite de oliva como elemento plástico para concienciar sobre la revisión que reclamaba el sector del olivar. “Es de los trabajos que más orgulloso me siento”, dice. Sin embargo, esta ciudad no ha respondido a sus expectativas laborales. En ello ha tenido que ver su “impaciencia” y la “convicción” de que en esta tierra no habría muchas oportunidades para él.

Lleva casi tres años en Córdoba, una ciudad donde tiene “más visibilidad” y donde ha realizado intervenciones en espacios privados y en el alumbrado público, convirtiendo las farolas en soportes literarios, por ejemplo. “Se generó magia con una acción sencilla, pero potente”, confirma.

Este tipo de ideas es la que trabaja para implantarlas en eventos festivos y de notoriedad, “para contribuir a que una ciudad sea más hermosa”. Y no descarta hacerlo en Jaén, una capital a la que ama, aunque reconoce que “se le ve el plumero”. Dice: “Jaén es uno de los sitios más difíciles del mundo en lo artístico por una tradición política demasiado asentada, que ha dado lugar a que se incurra en vicios no saludables. Hay que desenmascarar a empresas y personas que han vivido de la sopa boba. Culturalmente estamos muy atrasados. Jaén está escondida, de espalda a la realidad cultural y artística”, afirma.

A la vez reconoce que “se están dando cambios”, pero que son “muy lentos”, reclamando que llegue gente que provoque un “intercambio cultural”, que las autoridades “se tomen en serio la cultura como motor de desarrollo” y que el Ayuntamiento sea “más permeable a nuevas ideas”. Afirma que “una de las formas en las que el arte tiene que volver a las calles es con la iluminación”, con el alumbrado.

Sus proyectos trabajan la idea de optimizar el rendimiento del alumbrado público y demostrar que las ciudades están sobreiluminadas. También Jaén. “Hay muchas fuentes de iluminación inapropiadas para el espacio en el que se encuentran. No engalanan, sino que sobreiluminan. En iluminación hace falta desarrollar más ideas y en Jaén hay talento capaz de dar respuesta a esa necesidad”, dice.

Denuncia que en Jaén “hay una deuda con la belleza en la iluminación pública” y señala como “una barbaridad” que las farolas del casco histórico no tengan cristales. “Los leds colocados molestan. La zona representaría más magia con una luz menos violenta”, termina.

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