Actualizado: 02:16 CET
Miercoles, 17/07/2019

Jaén

Liberales de pacotilla (I)

De tanto escuchar autodenominarse "liberal" a tanto concejal de nuestro Ayuntamiento, desde hace décadas hasta hoy en día, alguno podría llegar a creérselo...

De tanto escuchar autodenominarse "liberal" a tanto concejal de nuestro Ayuntamiento, desde hace décadas hasta hoy en día, alguno podría llegar a creérselo. Pero estos "aprendices de contables" o "emprendedores con dinero ajeno", que han pasado por las concejalías de Hacienda, Urbanismo y otras, tienen de liberal lo que Trump y Maduro: han vivido de lo público, haciendo negocios con el dinero de otros. Repasemos sus asuntos "privados".

Año 1997. Mayoría absoluta del PP y, ante la deficiente red de agua de Jaén y los frecuentes cortes de suministro, se anuncia el negocio del siglo: conceder el servicio del agua a una empresa, casi una multinacional, tan "ajena" al Ayuntamiento que ganó el concurso con una oferta que nunca cumplió y por un margen tan estrecho que hubo que celebrar una fiesta con champán en la casa consistorial.

El negocio es muy bueno: la empresa presta el servicio por 30 años y a cambio tiene que renovar la red en 5 años, unos 22 millones de euros, y encargarse del mantenimiento. Se le conceden algunos incentivos: un adelanto al Ayuntamiento de 9 millones que le será devuelto, por los vecinos, más 14 millones en intereses; ingresar al Ayuntamiento un canon del 7% de lo recaudado al año a los vecinos y recibir un 15% de los costes como beneficio.

La trampa está en un sistema de control muy "liberal". La empresa nos cobra sin tener que demostrar a nadie que recauda lo que dice. Tampoco tiene que probar que los costes son los que alega, aunque se inflen con el canon del 7% y su propio beneficio. Y cuando, año tras año, la empresa alude que su recaudación es menor al precio del agua, basado en los costes que declara y entre los que incluye lo habido y por haber, se produce un déficit que el Ayuntamiento paga religiosamente, aproximadamente 1 millón anual, que se suma a los "escasos" 180 millones de nuestros bolsillos en 22 años.

Y, ¿qué pasó con la inversión en la red? Lo de siempre. A los 5 años la empresa no había invertido nada en obras y el Ayuntamiento se olvidó de que lo hiciera. A cambio le permitió que recaudase más dinero, otro canon a los vecinos, para pagar las obras, aunque las mismas que a ellos le costaban 22 millones pasaron a costar 34 cuando las pagamos nosotros. Eso sí, con nuestro dinero sólo se ha rehabilitado un 15% del total de la red.

Queda así claro quién gana y quién pierde, amén de posibles comisiones. Todo un negocio redondo o una estafa, decidan ustedes, pero eso sí, muy "liberal". Así cualquiera es "emprendedor".


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