Actualizado: 16:11 CET
Martes, 12/11/2019

Huelva

UPA critica la "posición de dominio" del sector industrial en la fresa

Los agricultores onubenses denuncian que la industria manufacturera "se aprovecha" de la necesidad de salida del producto sin pagar "un precio razonable"

  • Fresas.

La Unión de Pequeños Agricultura (UPA) Huelva ha denunciado este miércoles la "posición de dominio" de los industriales frente a los productores de fresa, ya que "se aprovechan de la necesidad de salida y almacenamiento del producto" sin pagar por el mismo "un precio razonable".

El sector fresero suele destinar durante la campaña, de enero a junio, alrededor de 80 millones de kilos de fresa de menor tamaño y con alguna deformación al uso industrial, ha informado UPA en un comunicado.

Se trata de una cantidad considerable de producto, si bien "lejos de suponer la venta a industria para productos manufacturados una salida viable para el agricultor, UPA Huelva ha constatado como el sector industrial se aprovecha de la necesidad de salida y almacenamiento de este producto".


Además, desde UPA Huelva han denunciado que esta relación comercial se realiza, en la mayoría de los casos, "sin el establecimiento de un contrato que asegure al productor las condiciones de venta (precio, cantidad y período de entrega)".

"Esto supone en la práctica que muchos agricultores entregan las fresas con la esperanza de darles salida a un precio razonable, aspecto que año tras año no se produce", han indicado.

La forma de actuar del sector industrial es la siguiente: De enero a junio los productores y productoras van aportando fresa y la industria llena sus almacenes; dependiendo de este llenado la propia industria insta a seguir produciendo al agricultor para llegar a su tope de almacenamiento y, al final de la campaña, es cuando los industriales ponen el precio que más les conviene para toda la recolección.

Además de esto, la industria no paga en el momento de recogida o al final de la campaña, sino que lo hace entre agosto y septiembre, con el consiguiente perjuicio económico añadido para el agricultor, que desconoce hasta el final de la campaña qué precio se le va a aplicar y si este precio le rentabiliza los costes de producción.

Desde UPA-Huelva recomiendan a los agricultores que negocien previamente a la entrega el precio de venta a la industria y que las condiciones se recojan en un contrato por escrito.

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