Actualizado: 13:56 CET
Viernes, 26/04/2019

Huelva

"Lo difícil es hacer un personaje estúpido en una historia estúpida"

José Sacristán llega este viernes al Gran Teatro de Huelva con 'Señora de rojo sobre fondo gris' de Miguel Delibes, un papel que considera "un regalo"

  • José Sacristán.

No es la primera vez que José Sacristán (Chinchón, Madrid, 1937) se enfrenta a un personaje creado por Miguel Delibes. Lo hizo en 1989, dando vida al Pacífico Pérez de ‘Las guerras de nuestros antepasados’. Desde el pasado mes de noviembre, el consagrado actor recorre España enfrentándose al Nicolás de ‘Señora de rojo sobre fondo gris’ con humildad, sin querer apropiarse el mérito de interpretar un personaje que considera un regalo.

¿Cómo está respondiendo el público a la obra?

– Pues, hasta ahora, formidablemente. Muy bien, muy bien en todos los aspectos la calidad de la respuesta del público, la cantidad así como los comentarios críticos. La verdad es que estamos muy contentos.

¿Qué reto le plantea volver a dar vida a un personaje de Miguel Delibes? 

– Dificultad ninguna, todo lo contrario, son personajes riquísimos. Se supone que alguna que otra calidad o cualidad tiene uno como actor. Personajes de esta envergadura como los creados por Miguel Delibes son un privilegio, son un regalo. En este caso concreto se trata de hablar del propio Miguel Delibes, aunque él se oculta en el personaje de un pintor pero es sabido que este texto lo escribió a propósito de la enfermedad y la muerte de su mujer.

¿Qué complejidad tiene un monólogo?

– Son dificultades de tipo mecánico porque cuando hay un personaje como este las dificultades están resueltas a través de la entidad dramática del personaje. Son más las cosas fáciles que las difíciles. Lo difícil es hacer creíble un personaje estúpido en una historia estúpida pero cuando tienes una historia como esta y personajes como este son más las facilidades que las dificultades.

Ha dicho que volver a Delibes pudiera ser “la culminación de una aventura de trabajo y de vida”. Esto sueña a despedida...

– Es posible. Tengo con ‘La señora de rojo’ compromisos más allá de 2020, entonces yo no sé si voy a tener fuerzas o ganas de meterme en otra aventura teatral después de esto… Sí, me lo pensaré bastante.

¿Qué le aporta el teatro frente a la cámara para no querer renunciar a él? 

– Yo no hago distingos, lo importante es la historia y el personaje. Si hay un buen personaje en el cine o en la televisión lo prefiero a un mal personaje en el teatro. El teatro lo que tiene es que para el actor, por así decirlo, es el trabajo más completo y en total y absoluta libertad pero hacerlo bien es igual de difícil en un territorio que en otro. La diferencia es que en el teatro hay una continuidad de acción, nadie te interrumpe salvo las toses o el ruido de los móviles, a veces, que eso sí fastidia bastante pero yo no hago distingos. Hacerlo bien es igual de difícil en el cine, en el teatro o en la televisión.

¿Ha cambiado el espectador teatral en la época de las plataformas digitales?

– No, el hecho teatral es un hecho vivo que eso no se modifica ni pa’ Dios porque es una ceremonia, es el encuentro del espectador y el espectáculo, el espectador y el actor en vivo y en directo, ahí no hay alternativa mecánica ni técnica que se le parezca.

¿Qué puede esperar el espectador ?

– Miguel no era amigo de mensajes ni testimonios. Es mostrar a través de la mirada de Delibes una peripecia emocional prácticamente única. La mirada de Miguel Delibes nos enseña sobre la condición humana prácticamente todo lo que hay que saber, desde la vida, la muerte, la ternura, la desesperación, la esperanza... Creo que es asistir, sencilla y simplemente, a contemplar un alma humana despojada de todo prejuicio y toda salvaguarda.

¿Qué recuerdo conserva de Huelva, donde recibió el homenaje del Festival de Cine Iberoamericano en 1995?

– Un recuerdo grato y muy muy agradecido porque el Festival de Huelva tuvo a bien distinguirme con su reconocimiento precisamente cuando había fallecido mi hermana y se portaron conmigo de una manera, vamos, jamás en la vida lo voy a olvidar. Al margen de otras ocasiones no sólo con el cine sino con el teatro las veces que he pasado por Huelva mi agradecimiento y mi reconocimiento sigue siendo eterno.

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