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11/04/2021

Huelva

Cal y arena en la jornada taurina

Un espectador en Santa Olalla ha fallecido al caerse al callejón de la plaza y David de Miranda logra una oreja y ovación en El Puerto de Santa María

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  • David de Miranda

Triunfo y dolor en la jornada taurina sabatina. Éxito de David de Miranda en su actuación en El Puerto de Santa María y tragedia en el coso de Santa Olalla del Cala, donde falleció un espectador por lo que el festejo tuvo que ser suspendido por la autoridad competente.

En Santa Olalla, sobre las 17,30 horas, un hombre, vecino de la cercana localidad de El Real de la Jara, cayó al callejón de la plaza, donde rápidamente fue atendido por miembros de Protección Civil y de la Policía Local que se encontraban en la zona., quienes, tras una intensa reanimación, nada pudieron hacer por salvar su vida. En espera de conocer el dictamen de la autopsia, todo hacía pensar que el hombre falleció de muerte natural y cayó al callejón.

El alcalde olallero, que llegó a la plaza escasos minutos después del hecho, conoció la noticia y, rápidamente, se reunió con los organizadores de la Clase Práctica que se iba a celebrar, decidiéndose por la suspensión del festejo, hecho conocido por el público a través de las llamadas telefónicas que hacían familiares y amigos y que transmitían la información facilitada por Canal Sur, que iba a televisar el espectáculo. Cuando ya el público, que se había reunido en más de tres cuartas partes del aforo de los tendidos, comenzaba a abandonar la plaza, a las 18,45 horas, se comunicó oficialmente la suspensión del festejo.

Mientras tanto, el cadáver del infortunado hombre permaneció cubierto y en espera de la llegada del Juez de Guardia para el levantamiento del mismo.

ÉXITO DE DAVID DE MIRANDA
El torero triguereño actuó en la plaza de El Puerto de Santa María donde logró una excelente actuación, premiada con una oreja en su primero y una fuerte ovación en su segundo.

Encontró Miranda un buen toro castaño de José Luis Pereda al que le realizó una faena basada en el temple y en el valor. Se gustó en las verónicas de recibo así como en el ajustado quite, ganándose los aplausos de los espectadores. Con la muleta, asentada las zapatillas, David se pasó al morlaco por ambas manos y, cuando ya estaba agotado el animal, buscó las cercanías para disfrutar ante el buen toro que fue aplaudido en el arrastre mientras se premiaba con un trofeo a David de Miranda.

Se mostró muy firme con el segundo de su lote, un animal incierto, y ante el que estuvo muy decidido el triguereño logrando sacar algunos pases muy templados. Volvió a los terrenos de cercanías y, cuando ya tenía otro triunfo en sus manos, falló con los aceros, esfumándose la oreja, oyendo un aviso y ganarse una fortísima ovación, dejando, una vez más, estelas de su buen quehacer y que, sin los fallos a espadas, le hubieran proporcionado la puerta grande de la plaza portuense.

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