Actualizado: 20:35 CET
Domingo, 17/02/2019

Huelva

La lucha contra el absentismo

El equipo técnico provincial de Educación abordó durante el pasado curso 70 casos, y en la capital, la Policía Local realizó 34 visitas a domicilios para hablar con los padres y localizó a 15 menores en la calle en horario escolar

  • Puerta de un colegio

La educación es un derecho y también un deber. La enseñanza es obligatoria hasta los 16 años, pero en pleno siglo XXI aún hay menores en Huelva que no reciben ese derecho y padres que no cumplen con esa obligación. Hablamos del absentismo escolar, una realidad que se intenta combatir desde distintos estamentos y cuyo último órgano de control es la Comisión Provincial de Absentismo Escolar.

El absentismo escolar es un concepto educativo definido por la falta de asistencia regular y continuada del alumnado en edad de escolaridad obligatoria a los centros docentes donde se encuentran escolarizados, sin motivo que lo justifique. Se entiende como faltas justificadas las ausencias por motivos médicos, legales o familiares, justificadas documentalmente o en su defecto mediante justificante firmado por el padre, madre o tutor legal. El número de faltas mensuales injustificadas indicativas de una situación de absentismo escolar está fijado en cinco días lectivos en el nivel de Educación Primaria. En Secundaria, se considera que existe absentismo escolar cuando la falta de asistencia es de 25 horas de clase o supere el 25 % de días lectivos o de horas de clase.

Según los datos facilitados por la Delegación de Educación, Cultura y Deporte, durante el pasado curso 2012/13, el equipo técnico provincial de absentismo escolar abordó 70 casos en toda la provincia, de los que 29 se cerraron por diferentes motivos (vuelta al aula del menor, cumplimiento de la edad de escolarización obligatoria, cambio de provincia o comunidad, etc.), 30 siguen abiertos, bien en fase de seguimiento o bien por ser derivados a la Fiscalía de Menores, y 11 fueron recibidos en junio y están pendientes de evaluación.

Aunque el absentismo escolar supone un porcentaje minoritario del total de alumnos escolarizados, es una realidad que en los últimos años se hayan incrementado, casi en el doble, las comisiones municipales de absentismo, cómo así constatan desde Educación. Esto ha supuesto resultados muy positivos, ya que por ejemplo, se ha reducido el número de casos derivados al equipo técnico provincial y ha descendido en 32 el número de casos trabajados en el curso 2012/13 en comparación con el anterior.

De otro lado, desde Educación apuntan que a partir de este curso la Inspección Educativa va a incidir especialmente en el control de las actuaciones llevadas a cabo por los centros a fin de “aumentar la eficacia de las medidas”, y recuerdan que a pesar de que el Gobierno central ha retirado el 100% de la aportación que tenía comprometida, la Consejería ha decidido mantener el programa, y la asignación aprobada por la Dirección General de Participación y Equidad para entidades locales y asociaciones sin ánimo de lucro de la provincia asciende a más de 100.000 euros.

La capital
En el caso de la capital onubense, la Policía Local juega un papel fundamental en la prevención del absentismo escolar, siendo el último eslabón antes de derivar el caso a la Fiscalía de Menores. Así, según ha explicado a Viva Huelva el inspector responsable de este área, una vez que se detecta un caso de absentismo, porque el alumno ha superado el número de faltas sin justificar, “se pone en marcha el plan, que va desde lo más básico, que es la actuación en el ámbito educativo -el centro se pone en contacto con los padres-, si persiste el absentismo, se eleva el caso a los Servicios Sociales Comunitarios, que ponen en marcha todos los recursos en el ámbito social, y si no existe ninguna circunstancia o factores en el seno familiar, automáticamente se da traslado a la Policía Local”.

La labor policial consiste en una visita domiciliaria, siempre sin uniforme, para “evitar el efecto intimidatorio y la curiosidad y el morbo en el entorno del domicilio”, explica. Durante este encuentro, los agentes “informamos a los padres de las responsabilidades que están abandonando, porque el artículo 2.26 del Código Penal contempla las obligaciones inherentes a la guardia legal y custodia del menor, y la educación es un derecho que no puede ser retraído al menor”. Además, advierten a los progenitores que “si por parte de los padres no se toman medidas para corregir la situación, el caso se traslada a la Comisión Provincial de Absentismo Escolar, que el último eslabón en el que se toma una decisión, saber si la situación planteada se puede volver a retomar o hay que dar aviso a la Fiscalía de Menores”.

Durante el curso 2012/13, la Policía Local realizó 34 informes por visitas familiares, mientras que el curso anterior fueron 11. La explicación que da el inspector responsable es que “ se ha incrementado más nuestra participación en el plan preventivo”.

n la capital onubense existen cuatro zonas o comisiones del Plan de Prevención del Absentismo Escolar, que son la zona centro, Marismas del Odiel, Distrito V y Lazareto. En total, abarcan 23 centros de Primaria, 13 de Secundaria y 19 concertados. El mayor número de visitas domiciliarias por parte de la Policía Local durante el pasado curso se dio en Distrito V y Marismas del Odiel, con nueve visitas en cada zona. Además, la principal zona de detección de menores que han hecho novillos es el Parque Moret y sus alrededores.

Pillados en la calle
Además de esta labor, los agentes realizan intervenciones en la calle. Se trata de visitas al entorno de centros educativos donde “sabemos de antemano que hay chavales que merodean por la zona pero no entran en clase, y están dentro del horario escolar”. El objetivo de estas actuaciones es “garantizar en todo momento la seguridad del menor, porque está en la calle cuando debe estar bajo la responsabilidad del centro y, por tanto, es un menor en riesgo”. Durante el pasado curso, se realizaron 12 intervenciones en la calle en las que fueron identificados 15 menores fueran de las aulas en horario escolar, de los que sólo cinco eran mujeres. Curiosamente, el curso anterior fueron 20 las intervenciones en la calle.

Por último, la Policía Local también oferta desde el pasado curso un plan de prevención del absentismo escolar como antesala al comienzo del curso, que se trata de una visita a las familias de alumnos que durante el curso anterior mostraron síntomas de que el absentismo iba a perdurar. A inicios del curso pasado, tuvieron 16 peticiones desde distintos centros de la capital, y los resultados no son muy alentadores: de los 16, el 60% no registró absentismo en los dos primeros meses del cursos, pero sólo el 25% de ese 60% se mantuvo durante todo el año asistiendo de forma regular a clase.

El perfil del menor absentista en la capital onubense es un varón de entre 12 y 15 años, aunque es en la horquilla de los 14 a los 15, cuando se da el paso al segundo ciclo de  Secundaria, cuando aumentan los casos.

En este sentido, el inspector de la Policía Local insiste en que “cuando hay un menor absentista, detrás hay una cantidad de factores sociofamiliares importantísimos”. Por ello, lanza un último mensaje a las familias de cara al nuevo curso que va a empezar: “Desde el ámbito policial, la recomendación es que tienen que atender esa responsabilidad que por ley escrita le corresponde, pero también por ley natural; y desde un ámbito más personal, hay que tener en cuenta que el niño en su desarrollo necesita acudir a los espacios propios de su edad, y la escuela es una espacio necesario en el desarrollo evolutivo del menor, porque es una apertura social, es donde va a aprender las herramientas para su desarrollo y es una forma de conocer qué hay más allá de su entorno”.

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