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Huelva

El concejal de Almonte niega que autorizase la obra que dañó dunas fósiles de Doñana

Ha asegurado en el juicio que lo que autorizó fueron "labores de mantenimiento en un camino que ya existía"

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  • Juicio por los daños en las dunas fósiles del Monumento Natural de Médano del Asperillo. -

El primer teniente de alcalde del Ayuntamiento de Almonte (Huelva), José Miguel Espina (PSOE), ha negado este lunes que autorizara la obra que causó daños en las dunas fósiles del Monumento Natural de Médano del Asperillo, en el Espacio Natural de Doñana, en el verano de 2019.

Durante su declaración en el juicio que contra él y dos representantes de la empresa de visitas a caballo que fue la que presuntamente realizó los trabajos que provocaron los desperfectos se celebra en la Audiencia de Huelva, ha precisado que lo que autorizó fueron "labores de mantenimiento en un camino que ya existía" y se usaba por dicha empresa el cual se vio afectado por los temporales de marzo de ese año.

Ha asegurado desconocer por qué finalmente las actuaciones no se efectuaron en dicho acceso, si no en otro próximo y ha explicado que emitió hasta tres autorizaciones para ella porque la maquinaria que se usó no era del Ayuntamiento sino que pertenecía a empresas externas.

Asimismo, ha apuntado que es habitual realizar tareas de mantenimiento en los accesos a la playa cuando se ven afectadas por temporales y la afección del mar pero que en esa zona "nunca se toca el acantilado porque sabemos que forma parte del Espacio Natural de Doñana" por eso "nadie pensaba que en esta ocasión se haría".

Ha indicado que no conoce hasta el 17 de julio de 2019, a través del director del Espacio Natural, la actuación que se llevó a cabo en el Médano del Asperillo y paralizó "inmediatamente las obras".

En cuanto a la declaración de los responsables de la empresa, uno de ellos ha explicado que "en los últimos 30 años es habitual que cada dos o tres años se tengan que reparar los accesos" y que en marzo de 2019 "el mar combatió mucho" y dejó la bajada que desde 2013 venían usando para los paseos a caballo "inhabilitada e irrecuperable".

Ha asegurado que se actuó en el acceso en el que se actuó, uno que estuvo en uso hasta 2010-2012, porque "era el único en el que se podía"; Espina, ha proseguido, "mandó a un técnico del Ayuntamiento y nos acercamos a la zona junto con el maquinista quien asegura que no es posible recuperar la bajada que estaba en uso por lo que se planteó como alternativa recuperar la otra en la que ya estaba la cárcaba realizada".

Según ha manifestado, esa misma tarde mandó un mensaje vía Whatsapp al concejal informándole de esas cuestiones, aunque desconoce si lo leyó.

Tras indicar que conoce la protección que tiene la Duna del Asperillo, ha dejado claro que ellos "en ningún caso haríamos nada que dañase a Doñana conscientemente; no éramos conscientes de que recuperar una bajada, como se ha hecho en otras ocasiones, iba a suponer un grave daño".

El otro responsable de la empresa ha precisado que acompañó a uno de los maquinistas al lugar de la actuación después de acordar con el técnico del Ayuntamiento que la recuperación de la bajada habitual era imposible, si bien ha reiterado que "en ningún momento le dijo cómo tenía que hacerla".

Este técnico, encargado de Mantenimiento del Ayuntamiento de Almonte, que ha prestado declaración como testigo, ha manifestado que "nunca se decidió" actuar en la segunda rampa, que se habló de ella como "alternativa"; asimismo, ha abundado en que en los trabajos de mantenimiento que se hacen en esas bajadas "se arrima arena al acantilado pero este no se toca".

También han declarado los maquinistas que actuaron en la zona; uno de ellos, que apenas estuvo tres horas, ha señalado que no tocó el acantilado porque sabe "que no se puede"; el otro y su jefe, que llevaron a cabo los trabajos, han coincidido en señalar que "era imposible recuperar el camino sin tocar el acantilado" y que "no recibieron ninguna instrucción" por parte de los responsables de la empresa de paseos a caballo sobre cómo tenían que recuperar la bajada.

Espina se enfrenta a 4 años de prisión por un delito de daños a un espacio natural y a 15 años de inhabilitación para cargo público por un delito de prevaricación; los otros dos encausados afrontan la misma pena de cárcel por el primer delito.

La vista llega cuando el concejal socialista lleva más de un año y medio acusado, permaneciendo al frente de nueve áreas del Ayuntamiento, sin dejar el cargo ni que el PSOE lo haya cesado por el caso.

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