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Viernes 22/01/2021

Granada

Cultura reconoce como BIC un palacete y un secadero de tabaco en Granada

Las parcelas que ocupan la casa y el secadero de Villaviciosa se ubican junto a la autovía de salida de Granada

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  • Alhambra de Granada.

La Consejería de Cultura ha inscrito en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz como Bien de Catalogación General (BIC) la casa Villaviciosa y el antiguo secadero de tabaco de Pago de los Montones, en Granada, tras un procedimiento de protección que se inició en octubre de 2019.

El delegado de esta consejería en Granada, Antonio Granados, ha señalado que la protección de ambos inmuebles como elementos simbólicos va a posibilitar que se pueda conocer en el futuro el relevante pasado que el tabaco dio a la ciudad y a su Vega.

Las parcelas que ocupan la casa y el secadero de Villaviciosa se ubican junto a la autovía de salida de Granada, en dirección Málaga, frente al polígono El Florío y están incluidas dentro del Plan Parcial I7 destinado a suelo industrial.

Desde hace tiempo la valla delantera de la casa luce un cartel de grandes dimensiones con las palabras "Quieren derribarlo", que sintetizan la batalla del propietario de estos inmuebles por que sigan en pie, ha informado este martes la Junta.

Según el estudio para su catalogación, ambos inmuebles fueron levantados entre finales de los años 40 y principios de los 50, coincidiendo con una época de gran relevancia para el cultivo del tabaco en la Vega de Granada.

Se alcanzaron los 2.970 secaderos de tabaco en toda la comarca, de los que ya quedan pocos vestigios y, concretamente este es uno de los últimos en pie en el término municipal de Granada.

El delegado en funciones ha argumentado que dicha situación ha llevado a la Junta de Andalucía a proteger esta construcción.

La documentación también recoge que la casa constituye un ejemplo de palacete suburbano de los que proliferaron en las afueras de la ciudad desde finales del siglo XIX hasta mediados del siglo XX, en el que destaca el pabellón de acceso que recuerda las soluciones de la arquitectura nazarí ampliamente reinterpretada en la arquitectura regionalista, que busca su fuente de inspiración en la construcción histórica local.

El secadero, dedicado hasta ahora a la gestión ganadera, destaca por sus huecos con forma de cruz griega y sus arcos rebajados con rosca de ladrillo a sardinel y clave resaltada que lo hacen singular en su género.

La cubierta a dos aguas de teja árabe tiene sobre el caballete tres chimeneas que servían para la correcta ventilación del secadero.

En él se puede percibir la influencia de la arquitectura industrial historicista de finales del siglo XIX y principios del XX.

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