Actualizado: 13:27 CET
Viernes, 30/10/2020

Granada

La Universidad Granada confía en la excepcionalidad de la suspensión de clases

La rectora ha asegurado que pondrán todo de su parte para evitar un hipotético confinamiento de la ciudad si esas medidas no funcionaran

  • La rectora de la Universidad de Granada, Pilar Aranda.

La rectora de la Universidad de Granada, Pilar Aranda, ha confiado este jueves en la "excepcionalidad" de la suspensión temporal de las clases adoptada por la Junta de Andalucía para evitar la propagación del virus y ha asegurado que pondrán todo de su parte para evitar un hipotético confinamiento de la ciudad si esas medidas no funcionaran.

En rueda de prensa telemática, ha garantizado la lealtad institucional tras la decisión de la Junta de suspender durante 10 días naturales las clases presenciales para evitar la propagación del virus, pero sin renunciar a la autonomía universitaria.

Ha incidido en que la lealtad institucional de una institución centenaria como la Universidad de Granada está "por encima de todo", especialmente, ha dicho, cuando se trata de un tema de salud que requiere la colaboración de todos en la misma línea, y así van a seguir.

Pero ha subrayado que no va a renunciar a la defensa del principio de autonomía e independencia universitaria ni a su capacidad crítica.

"Puedo mantener todo lo que pienso desde el principio, pero desde esa lealtad institucional que he tenido y he pedido que tengan con nosotros, seguiremos trabajando de una manera coordinada", ha dicho tras reiterar su consideración de que, "al igual que se hizo con los rectores catalanes y de Valencia", lo ideal habría sido que hubiese habido "el lógico intercambio de opiniones" antes de adoptar una decisión de este tipo, "porque hay temas que solo pueden adoptar los rectores".

Aranda ha explicado que antes de la publicación, ayer tarde, de la orden de la Junta en el BOJA, que ha entrado en vigor esta mañana, abordó con responsables del Gobierno andaluz, entre ellos el consejero de Presidencia, Elías Bendodo, las mejores opciones para reducir la movilidad de la comunidad universitaria, principal pretensión de la Junta, dice, para evitar la presión hospitalaria.

Sobre si la suspensión presencial de las clases (no así de determinadas prácticas y actividades de laboratorio, que se mantienen) propiciará la marcha temporal de los estudiantes a sus ciudades de origen y una posible propagación del virus, ha dicho que no puede saberlo, pero que han puesto todo de su parte para evitarlo y que los alumnos en general disponen de medios telemáticos para seguir las clases online durante los diez días establecidos.

Ha negado que la imagen de la Universidad de Granada se haya visto dañada por las declaraciones iniciales que hizo cuestionando que la suspensión temporal de clases no fuera acompañada del cierre de los bares -"No es agradable tener que decir determinadas frases que sigo manteniendo"-, y en líneas generales dice sentirse satisfecha del apoyo de la ciudad hacia la Universidad, que aporta el 6,5% del PIB.

Ha eludido entrar a valorar las críticas recibidas por parte del PP-A porque no quiere "confrontación", pero ha dicho estar acostumbrada a los ataques políticos desde que se presentó a la campaña como rectora y, aunque ha recordado que una vez cerró las listas del PSOE, dice que ante todo es profesora universitaria, profesión que ejerce desde los años ochenta.

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