Tronos, troneras y destronados

Publicado: 01/04/2018 ·
Sábado de responso tras el soponcio. Un sábado que no supo a gloria a quienes desistieron, horas antes, de desfilar procesionalmente con sus titulares...
Sábado de responso tras el soponcio. Un sábado que no supo a gloria a quienes desistieron, horas antes,  de desfilar procesionalmente con sus titulares en la apoteosis del Viernes Santo. Nubes de lágrimas al viento por lo que pudo haber sido. ¿Adónde se van los besos que no damos? La fuerza alegórica de la Semana Santa lo envolvió todo, de nuevo, de cabo a rabo, de domingo a domingo, de Ramos a Resucitado…  Un inocente, que no es tal, ebrio de fama efímera, reo huido de la justicia del estado opresor, cae detenido en su enloquecido y errático exilio europeo hacia la autoinmolación. O cuando escapar, tantas veces, es una manera de regresar. La Pasión, según Puigdemont, se convirtió en la escena precadavérica de más hondo patetismo. La titular de Defensa, Cospedal, daba la orden repetida, conocida cada Semana Santa, de ondear las banderas a media asta en los cuarteles por la muerte de Cristo. Un cura le respondió en carta abierta, airada, desafiante, directa: “Mira, María Dolores, Jesús sigue siendo crucificado en los refugiados, esos que vienen huyendo de las guerras y el hambre. Les ponéis alambradas e impedís los rescates humanitarios (…) Te pido un favor: no vuelvas, tú o quien te sustituya, a mandar una circular pidiendo un luto que es despreciativo para Jesús, porque el luto se encuentra en los que se ahogan en el Mediterráneo o están sepultados bajos los escombros por las bombas o muertos por armas que tu Gobierno vende, entre otros. No lo vuelvas a hacer por honestidad”…

¿Qué fue del ideal de Estado laico? ¿de la confesionalidad no confesada del aparataje estatal? Cuatro ministros, juntitos, encantados, reciben a la Legión en Málaga, en el desembarco y traslado  al centro histórico del Cristo de la Buena Muerte, el Cristo de Mena, tradición secular de comunión nacional-catolicista entre milicia y religión, entonando el Novio de la Muerte. “Entre "vivas" y aplausos, la compañía de honores y la banda de guerra y música han abandonado la plaza desfilando, después de cantar el himno de la Legión y enunciar parte del credo legionario”. La cabra de la Legión, con perdón, siempre tira al monte… Calvario. Moreno Bonilla, después de acompañar en el puerto de Málaga, en discreta segunda fila, a Cospedal, Zoido, Catalá y Méndez de Vigo, se dio un garbeo por Jaén, el Jueves Santo, fotografiándose con el alcalde, y alcaldable, Javier Márquez -dos hombres y un destino, fortuita alianza en aras de la mutua subsistencia-, como mero espectador desde las barreras de la Carrera oficial. Susana Díaz, como no podía de otro modo -al PSOE en Andalucía no le va a dar lecciones el PP de apego a las imágenes sagradas-, también quiso conocer este año, in situ, al Cristo de Mena.

Ajeno a ese trasiego, por su parte, el líder provincial del PSOE, Paco Reyes, desde su Bedmar natal, alardeaba estos días de Cuaresma en Twitter de su indisimulada afición al potaje de garbanzos y a una surtida y completa carta de postres de la gastronomía prototípica jienense. Anda sobrado el líder, como les vengo contando, en tono mayestático. El jueves se confiesa, sin tapujos, en un –a priori- sabroso desayuno informativo de Europa Press en el Parador de Jaén, al estilo del que protagonizó hace un par de años con introducción de su inseparable Susana. La cita se antoja oportuna y recurrente a propósito del texto definitivo de la solicitud del maná de la ITI provincial. Que incluya a toda la provincia, ¿favorece a la ciudad de Jaén o la perjudica? ‘Jaén Merece Más’ protestaba a resultas de su lectura interpretativa. Las respuestas de Ana Cobo y Paco Reyes no se hicieron esperar. En plena Semana de Pasión, el Martes Santo –erre que erre con las alegorías- se confirmaba el cese-dimisión del ciclónico delegado territorial de Fomento de la Junta, y lo que haga falta, Rafael Valdivielso, por “motivos estrictamente profesionales”. Lo son. La consolidación de su plaza en la antigua Egmasa, hoy integrada en Amaya (Agencia del Medio Ambiente y el Agua de Andalucía), sale a concurso interno precisamente ahora. El deber le obliga, pues, a dar un paso atrás. También es un secreto a voces que la sintonía últimamente con el equipo de su consejero, Felipe López, no pasaba por su mejor momento. Tranvía y PGOU, a tutiplén, es lo que toca, y en esa orquesta, a la mayor gloria del director Julio Millán, servirá con mejor sincronía José Manuel Higueras que un Valdivielso que no se cansaba de repetir, como Calahorro en su tiempo, que quería ser candidato a la alcaldía de su pueblo. O sea. Asunto solucionado. El ‘Estilo Jaén’, que popularizara en el decenio anterior Gaspar Zarrías, ya no tiene en primera fila ni al tío ni al sobrino. Loado sea el Señor. Ya vendrán tiempos mejores, fe y esperanza. Estamos en Pascua de Resurrección.

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