Tanta paz lleves como descanso dejas

Publicado: 28/01/2018 ·
Adiós, Miguel Moreno, adiós. Tanta paz lleves como descanso dejas. La que fue tu gente, la que armaste en ejército desde los pueblos con el discurso corrosivo..
Adiós, Miguel Moreno, adiós. Tanta paz lleves como descanso dejas. La que fue tu gente, la que armaste en ejército desde los pueblos con el discurso corrosivo de que los puestos de lustre en el PP jaenita siempre eran para los mismos, comenzó a condicionarse cuando descubrió que parlamentarios como García Anguita, Miranda o Lina se sumaban, entusiásticos, a la revuelta, tu revuelta, la de ‘Jaén Adelante’. El asalto al poder. Y Moreno Bonilla, Arenas y Soraya estaban, en su más recóndito fuero interno, contigo. Entonces, sin darte cuenta, revestiste tu movimiento del barniz de lo políticamente correcto, y esa prevención, propia de acomodados, terminó sumiendo a ‘Jaén Adelante’ en la anodina dinámica de discernir, ante cualquier contratiempo, entre ‘lo que podría pensar Sevilla al respecto’ o lo que te pedía realmente el cuerpo.

Tu ultimátum, el del 24-E, te dejaba a solas ante el destino –tu orgullo herido- hasta devenir en el final de partida más trepidante que hayas podido experimentar en tu consumada carrera de póker player. En tu movimiento, desde el primer día, tenías a compañeros de viaje que bajo ningún concepto romperían con su pasado. Estrella, Jesús Estrella, mayormente, se erigió en tu contacto fácil, rápido, con Toni Martín, Loles López o cualquier otro empleado actual/eventual de la sede regional  –San Fernando 39-. Era tu consejero, tu censor, tu evaluador permanente: una especie –sin serlo- de jefe de campaña que te ataba, una y otra vez, a lo políticamente correcto. La movida de ‘Jaén Adelante’ le ha costado, como sabes, el sueldo de liberado en Diputación. Confirmada tu salida del PP el día ‘D’, el 24, al instante, solo unos cuantos alcaldes y presidentes locales te siguieron: Enrique Puñal, regidor de Cárcheles, diputado provincial como tú, tu fiel Alejandro Morales y el exiguo resto -cuéntalos con los dedos de una mano y quizá te sobren dedos-. Después de haber ganado con holgura hace sólo 9 meses, en la votación directa de los afiliados del PP jienense, resulta sorprendente comprobar la facilidad con que Sevilla impone su paz entre el silencio cómplice de sus corderos. Nada nuevo bajo el sol del universo político conocido: Paco Reyes supo ‘arreglarse’ con Susana tras serias desavenencias, instalando con desparpajo al PSOE jaenciano en el núcleo duro del susanismo. Sin anestesia. Podemos Andalucía desautorizó, forzando la dimisión, de su secretaria general en Jaén, Trinidad Ortega… Sevilla tiene un color especial, el del dinero.

Consumada tu deserción, 4 de tus más cercanos colaboradores en ‘Jaén Adelante’ –Jesús Estrella, Marian Adán, Antonio Godino y Diego Montesinos- almorzaron juntos el viernes, al objeto de otear el futuro que se abre a partir de ti. Quien les convocaba lo hacía en nombre de Sevilla. En ese momento supiste que Sevilla había vuelto a ganar y que tu derrota empezaba a cobrarse lealtades personales. Nadie te avisó y, menos aún, te invitó. Estás fuera, en las tinieblas, y los que siguen dentro ya te consideran amortizado. Así de cruel es la religión de la política para quienes rompen con Dios. De similar magnitud, pero en sentido opuesto, es el escorzo del alcalde de Jaén, Javier Márquez, al hacer añicos, ahora -inopinadamente, a decir de Felipe López-, la armonía con la Junta para la puesta en marcha de un sistema tranviario muerto de risa -¡bendito carnaval!- desde hace 7 años. Es como si el fantasma vengativo, anti-tranvía, de Castillo y Fernández de Moya se hubiese apoderado de Cuqui hasta transformarlo en el candidato idóneo de cara a las elecciones municipales del 26 de mayo –o 2 de junio- de 2019. Primero, cuestión de orden, te enfrentas a los malos y, luego, recogerás el premio de sentirte de nuevo incluido en el selecto club de los ojitos derechos –Contreras, Rayo, Jódar y Márquez, a lo sumo- de José Enrique en su bastión/cuartel de invierno del Ayuntamiento de Jaén.

Los cambios de rumbo y apuestas de grupo acostumbran a decidirse arriba, en mesa-camilla. La que compartiste, acuérdate, en plenas navidades, con Vicente Castillo, el jienense de Villanueva del Arzobispo que forjó en Tarragona su adscripción al naranja españolista de su amigo Matías Alonso y se ha consolidado como el hombre de negro de Albert Rivera en cuanto afecte trascendentalmente a la delegación/franquicia de Jaén, con permiso de Juan Marín, su compadre, al igual que lo es Vicente Morales, padre de Raquel, portavoz provincial y una de las dirigentes de Ciudadanos Jaén de mayor proyección. Antes en Jaén, bien es cierto, también influía el granadino Luis Salvador, avalista mayor de Salud Anguita, naranjas de la China, pero ese capítulo, como el tuyo en el PP, Miguel Moreno, ya es historia. Y tanta paz lleves –en C’s o adonde vayas- como descanso –a los que ya sabes- dejas.

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