Actualizado: 18:49 CET
Jueves, 13/08/2020

España

¿Podría España abandonar la Unión Europea y no morir en el intento?

¿Sería mejor desde un punto de vista puramente político o solo sería una fuente inagotable de problemas?

  • Dinero.

¿Podría España abandonar la Unión Europea y no morir en el intento?

Con el interminable proceso del Brexit más presente que nunca en los medios de comunicación, que parece prorrogarse ad infinitum, hoy vamos a tratar de hacer un pequeño ejercicio de política ficción y tratar de predecir qué pasaría ante un hipotético (e improbable) abandono español de las instituciones europeas, si España fuese a seguir el camino emprendido por los británicos allá por junio 2016. 

¿Le iría mejor económicamente a España si intentara marcharse de la Unión Europea, o sería sencillamente un desastre financiero sin ninguna clase de sentido? ¿Sería mejor desde un punto de vista puramente político o solo sería una fuente inagotable de problemas? A estas cuestiones trataremos de dar respuesta en este artículo. No te asustes y sigue leyendo.

Las consecuencias económicas se harían sentir desde el principio

Si algo podemos aventurar sin temor a equivocarnos, es que la primera consecuencia de una salida de España de la Unión Europea sería un desplome del euro, ya que la eurozona estaría perdiendo a uno de sus mayores países por población que lo utilizan como moneda oficial. En la mente de todos está todavía fresco el recuerdo del gran batacazo que se pegó la libra tras el triunfo del sí en el referéndum del Brexit. En una época en la que se puede operar online sobre prácticamente cualquier mercado de divisas, con comisiones bajas y con todas las garantías necesarias, no resulta extraño entender el aluvión de posiciones de venta que los inversores abrieron en el par de cotización GBP/EUR. 

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Fuente: Pixabay

En unos pocos días, los operadores más avispados obtuvieron suculentas ganancias, con apenas riesgo, ya que pocas veces un movimiento de un mercado pudo predecirse con tanta facilidad: a nadie se le escapaba que la salida de Reino Unido de la Unión Europea traería consigo una devaluación de la moneda nacional, al afectar negativamente a la balanza comercial del país. Algo así ocurriría con prácticamente total certeza si España anunciase su intención de dejar de ser miembro de la Unión Europea, solo que en esta ocasión el desplome tendría al euro como protagonista. 

El análisis sobre las consecuencias del Brexit realizado recientemente por los analistas de eToro, una de las plataformas de inversión online más populares y líder mundial en trading social, podría aplicarse perfectamente a una salida de España de la UE: volatilidad imprevisible y consecuencias financieras que tardarían años en materializarse. Cabría preguntarse si el optimismo cauteloso de estos analistas en el caso británico tendría sentido en el caso de una salida española de la zona comunitaria. Y es que la economía española no tiene el músculo del que todavía puede presumir la británica a día de hoy.

La segunda consecuencia directa de un abandono español de la Unión Europea sería una desaceleración económica, al menos hasta que las incertidumbres políticas y económicas se disipasen. Si volvemos de nuevo la mirada a lo que está sucediendo con el Brexit, sin olvidar que España es una economía más débil que la británica, vemos que se están produciendo importantes contracciones sectoriales en aquellas industrias que dependen de la certidumbre y de la armonía con la Unión Europea. 

Tenemos los ejemplos de gigantes como Airbus, BMW, Nissan o Land Rover, que tienen su producción distribuida por varios países comunitarios y cuyo montaje final requiere la plena cooperación fiscal y logística de todas sus fábricas europeas. Cualquier implantación de arancel o de limitación comercial podría tener consecuencias catastróficas. Este fenómeno se produciría indudablemente en el caso de un Brexit a la española, lo que pone claramente de manifiesto la inevitable interdependencia económica intranacional que se ha ido forjando en la Unión Europea a lo largo de las últimas décadas.

La tercera consecuencia económica sería la pérdida de las ayudas del fondo de cohesión europeo. Si bien estas ayudas han ido reduciéndose en los últimos años en favor de los nuevos países que se han sumado al club comunitario, lo cierto es que el saldo todavía sigue siendo netamente positivo para España en más 1500 millones de euros, según los datos oficiales publicados por las autoridades europeas. Por lo tanto, la respuesta a la pregunta de si a España le iría mejor fuera de la UE tiene una respuesta bastante evidente, ¿o no? Al menos, hoy por hoy, una salida española de los tratados europeos parece una idea poco rentable.

Las consecuencias políticas tampoco tardarían en llegar

Si las consecuencias económicas de una salida española de la Unión Europea serían complicadas, las políticas no lo serían menos. En primer lugar, sin el respaldo de la Unión Europea, España perdería mucha fuerza a la hora de gestionar los desafíos de los nacionalismos periféricos actualmente presentes en el escenario político español. En un momento en el que las tensiones políticas en este sentido son altas entre la ciudadanía, dejar de contar con el apoyo y la mediación de las instituciones europeas no parece una idea muy prudente. En segundo lugar, una salida de la Unión Europea podría dar alas a los movimientos populistas, al estilo de lo que está sucediendo en Reino Unido con los partidiarios del Brexit. En tercer lugar, las políticas sensibles como el control fronterizo o los flujos migratorios dejarían de contar con el contrapeso ejercido por las autoridades europeas. En definitiva, España perdería el factor mediador y conciliador que actualmente le ofrecen las instituciones de la Unión Europea.

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Fuente: Pixabay

Por último, España se quedaría sola a la hora de defender sus intereses geopolíticos. No es esta una cuestión baladí. Este punto es especialmente importante por la ubicación geográfica de nuestro país. Puede que la Unión Europea no sea una gran potencia militar, pero si posee una enorme capacidad de influencia diplomática. Por este motivo, desde un punto de vista meramente político, a excepción de una ganancia a nivel de soberanía nacional, no parecen ser muchas las ventajas de un hipotético abandono de España de la Unión Europea. Más bien parece clara (e inevitable) la avalancha de complicaciones que sobrevendrían sobre nuestro país en este sentido.

En conclusión, tras este breve ejercicio de política ficción, no es difícil llegar a la conclusión de que abandonar la Unión Europea le traería a España más disgustos que alegrías, al menos dentro del statu quo actual. Y es que, en un mundo tan interdependiente y globalizado como el nuestro, dividir trae muchas consecuencias, algunas de ellas inesperadas e indeseadas. El espejo del Brexit resulta también muy interesante para ver cómo un movimiento populista euroescéptico puede romper lo que parecía irrompible: la propia integridad de la Unión Europea. Refleja también la gran división que reina en la sociedad británica tras el polémico referéndum. ¿Aviso para navegantes? El tiempo lo dirá.

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