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Sábado, 14/09/2019

En román paladino

Las encuestas y el diablo

Sube el PP, baja Ciudadanos, baja el PSOE y sube Podemos

Algunos atribuyen a Sartre  haber dicho que derecha e izquierda son dos cajas vacías. Pero Sartre no tenía razón. Llámese izquierda o derecha o progresistas y conservadores, la verdad es que sigue existiendo una línea que va desde el pensamiento ultraconservador próximo al fascismo hasta la ideología revolucionaria cercana al golpismo de izquierdas. Ejemplos hay  de ambos extremos.

En medio,   conservadores, democristianos, liberales, socialdemócratas, socialistas de izquierda, comunistas y los muchos istas que ha adornado  a la izquierda. Negar esta realidad es absurdo, matizarla es hasta obligado, porque el mundo actual se ha vuelto complejo como para despacharlo con cuatro etiquetas. Una encuesta de My Word para la SER da claves del presente de la política española.

Se mantienen los vasos comunicantes entre los partidos: Sube el PP, baja Ciudadanos, baja el PSOE y sube Podemos. Todo moderadamente, salvo el PSOE incurso en una grave crisis que sólo acabará cuando a  los afiliados  le permitan ejercer su derecho a elegir una dirección  democrática, que pueda reorientar su política. La necesidad de un giro político es más que necesaria porque es el único partido que ha precarizado su situación electoral. Sólo el 50% de sus antiguos votantes manifiesta estar decidido a votarlo de nuevo, pero los desengañados esperan todavía  el cambio, sin decidirse  por votar a partidos alternativos.

El 58% de los preguntados creen que el PSOE  tiene un problema de credibilidad. Consideran que aunque se presente como un partido de izquierdas, los ciudadanos no le creen. Los votantes socialistas, en un  porcentaje  el 48%,  señalan que el principal problema del PSOE es la credibilidad. Después viene el problema de la ausencia de liderazgo. Nadie sabe  ni quiénes ni porqué están  tutelando al partido,  ni por cuanto tiempo seguirán sin líder  político, ni parlamentario ni social. Es de interés para los andaluces  que Susana Díaz tiene sus mayores preferencias entre los votantes de del Partido Popular y de Ciudadanos y Pedro Sánchez entre los del PSOE y los de Podemos.

La línea izquierda-derecha, de nuevo. Es evidente que  defender una cosa y su contraria en tan poco tiempo, facilitar el gobierno y  encabezar la oposición, castigar a los que cumplían el programa y premiar a un aparato que se presenta antipático y autoritario tiene sus costes. Las gestoras y las encuestas las carga el diablo.  

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