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01/08/2021

El Puerto

"¿Será solo por estupidez?"

Me pregunto si son estúpidos los gobernantes que no dan ni una para enderezar lo que está sucediendo o quizás sus actos aparentemente estúpidos están guiados

Publicado: 12/06/2021 ·
11:44
· Actualizado: 12/06/2021 · 11:44
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  • Imagen de archivo de José María González, alcalde de Cádiz, junto al presidente del Gobierno, Pedro Sanchez (derecha).

Me pregunto si son estúpidos los gobernantes que no dan ni una para enderezar lo que está sucediendo o quizás sus actos aparentemente estúpidos están guiados por alguna agenda de intenciones que preferimos ignorar. Hagamos aquí una revisión rápida de qué es la estupidez. Las corrientes de investigación recientes identifican tres categorías de estupidez:

1) La estupidez identificable del estúpido que confía en unas habilidades de las que probadamente carece y que asume grandes riesgos sin poseer capacidad para ello; o del estúpido distraído o poco práctico, que no presta suficiente atención para evitar un acto estúpido (p. e. chocar por mirar el móvil), o del estúpido falto de control con comportamiento obsesivo, compulsivo, impulsivo o adictivo (p. e. un político que rechaza sus propias recomendaciones legales porque el proyecto de ley lo presenta la oposición).

2) La estupidez funcional del estúpido incapaz y/o falto de voluntad para valerse de sus capacidades cognitivas y reflexivas para utilizar los recursos intelectuales fuera de un espacio estrecho y seguro, cuestionando el conocimiento y las normas, tendiendo a requerir o proporcionar justificación y a evitar el razonamiento (p. e. el clásico burro con orejeras).

3) El sistema de estupidez por estrés es descrito cómo las fuerzas que interactúan cuando las organizaciones y las personas que las integran tienen que enfrentarse a una situación única de estrés externo, lo cual desencadena una brecha de desempeño entre los resultados esperados y los reales que disminuye la capacidad organizativa para abordar elementos clave de supervivencia (p. e. la estupidez funcional que desencadena la pérdida de legitimidad de un gobierno ante una situación de crisis especialmente novedosa).

Cuando la situación es familiar puede ser suficiente una respuesta de rutina para abordar el factor estresante, pero si es menos familiar y la respuesta adecuada es ambigua, observaremos una estupidez identificable que desencadena una estupidez en respuesta.

Llegados ahí quienes toman las decisiones pueden estar motivados para abordar estúpidas acciones intuitivas porque hay suficiente presión para el cambio, pero si quienes deciden no están dispuestos a cambiar las respuestas de rigidez de amenaza de restricción de información y de restricción de control intensificarán los factores estresantes que terminaran generando malos resultados en la gestión. ¿Les suena esto de algo?

La estupidez de los individuos y de las estructuras que forman siempre conduce a algún fracaso del que se debe aprender, pero por desgracia siempre existen numerosas razones para no hacerlo (sobre todo en la política) e indiscutiblemente no son siempre obvios los motivos para ejecutar un acto estúpido.

Continuaremos esta reflexión la semana próxima. Fuerza y salud.

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