Actualizado: 14:59 CET
Jueves, 27/06/2019
Publicidad Ai
Publicidad Ai

El Puerto

Tu futuro no se puede dejar en cualquier mano

Publicado: 24/05/2019 ·
12:47
Actualizado: 24/05/2019 · 12:49

No son otras elecciones más, El Puerto se juega literalmente su porvenir y su letargo asfixiante

  • El Ayuntamiento de El Puerto.

Llegó. Ha costado tantos meses de espera que por fin las elecciones Locales serán una realidad este domingo ante una cita que promete no dejar a nadie indiferente. Principalmente porque todos no podrán celebrar una victoria como quisieran. Habrá vencedores y vencidos. Todo un reto por delante el que se plantea de cara a la elegir al alcalde de El Puerto.

Unas elecciones abiertas pero que al final todo puede quedar nuevamente como al principio y no quede otra que negociar, tal y como parece, en la confección del nuevo Gobierno local. O también deberá votar la lista más votada y hacerlo en minoría. El ciudadano ha aprendido, o ha debido aprender ya ante los numerosos ejemplos y experimentos varios, que la elección debe ser certera para elegir a su representante o con el tiempo dejarán más problemas que soluciones.

Las elecciones municipales está siempre bajo otros prismas y ante otros condicionantes que terminan por marcar la tendencia a un lado u otro. Prima el candidato y su figura, pesa menos el partido. Ante esa corriente de que todo hay cambiarlo confronta la que ofrece soluciones para todo y todos; sin radicalismos ni aventuras cuanto menos complejas de desarrollar.

Todos los argumentos son loables pero no todos finalmente terminan por ser efectivos al caer en el camino del que al final debe ir a votar. Y eso es otra, la participación se antoja baja. No son otras elecciones más, es más, El Puerto se juega literalmente su porvenir y su letargo asfixiante que lo encorseta de norte a sur.

La ciudad le urge de motivaciones y de soluciones a problemas que parecen congénitos y a cuestiones que lo anulan en su despertar final. Cierto es que la apatía y la desgana con la que de un tiempo a esta parte a El Puerto le ha tocado convivir y con ella su deterioro y su peso en cuestiones esenciales, le hacen que, como decimos, no sean unas elecciones más, sino unas elecciones menos para hallar el punto y a parte y el reseteo al que debe encaminarse.

La legislatura acabó con la sensación de haberse apostado para un cambio que quedó en una teoría apartada bruscamente por una práctica a la vista de todos con demasiados frentes abiertos y con brechas inasumibles.


El Puerto necesita consenso y valentía, el quitarse el lastre dependiente y cómplice del que no hizo todo lo que debiera por contentar a las altas esferas ante que al ciudadano de a pie. Peral no debe ser el problema, sí la solución a todo.

En esta campaña ha faltado el compromiso de aunar discursos diversos y lleno de vitalidad y de sinceridad; no se puede vender humo ante cuestiones que no tienen solución a corto plazo.

Sigue abierto la urgencia de crear un modelo de ciudad que independientemente del color que gobierne, sepa qué carta utilizar. No podemos ni debemos quedar atrás ni seguir perdiendo en todos los aspectos.

Eso nos ha llevado a adentrarnos en un túnel que debe encontrar más pronto que tarde la luz. Ha faltado originalidad en sacar a la palestra asuntos de máxima obligación, recordar el empeño en temas tan manidos, no solo nos recuerda la escasa aportación realizada, sino que también continuamos repitiendo programas vacíos e inasumibles.

Cuando todos detectamos los problemas esenciales, resulta paradójico que nadie -de los Gobiernos que han gobernado- haya dado con la fórmula perfecta para solucionar sus males.

Es la pescadilla que se muerde la cola. Repetimos cíclicamente todos y cada uno de los discursos que nos han fallado y es ahí donde habría que ahondar la reflexión de donde estamos y hacia dónde queremos ir.

El Puerto busca despertar de la somnolencia establecida y lo debe hacer con el respaldo de un electorado que apoye sin fisuras al nuevo inquilino de la Alcaldía.

Cierto que la clase política apoya poco para cambiar de mentalidad y de sensibilidades, pero este 26-M jugamos todos y todos, cada uno de nosotros, nos la jugamos con nuestra decisión final. La política es tan importante -por lo que influye en nuestro día a día- que no se puede dejar en manos de cualquiera.

Es por eso que este domingo toca un ejercicio tan democrático como primordial el acudir en masa a los colegios electorales y mostrar nuestro apoyo al candidato que más nos representa y más nos haya convencido. Voten con cabeza, con sentido común por todo cuanto la ciudad se juega en los próximos años. No hay varita mágica, solo planificación, trabajo, preparación y querer mejorar todo lo que nos rodea. Y es mucho.

Habrán escuchado miles de promesas pero sepan que el futuro, su futuro, no se puede poner en manos de cualquiera. Un voto, uno solo, puede ser tan decisivo que hay que atinar muy bien y emplearlo útilmente.

COMENTARIOS

Publicado: 24/05/2019 ·
12:47
Actualizado: 24/05/2019 · 12:49
Publicidad Ai
Publicidad Ai
Publicidad AiPublicidad Ai
chevron_left
El reto por alcanzar de nuevo la Alcaldía
chevron_right
El reto vital de la izquierda para tener protagonismo