Actualizado: 14:53 CET
Lunes, 16/07/2018
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To er mundo e güeno

No aceptamos pulpo, y menos como compañía

Ser andalucista es pelear por nuestros pueblos desde una ideología a veces incomprendida, a veces incomoda, a veces minoritaria

No cuentan con el apoyo interno, porque pretenden que el proyecto mantenga la filosofía estatalista, demasiado se dejaron por el camino con ambigüedades en Cataluña, Valencia y Galicia para que ahora los andaluces, que “somos menores de edad” también exijan su cuota de poder e independencia.

Reivindican la unidad de la izquierda, pero ellos andan desunidos y enfrentados. Los primos, agotados por el paso del tiempo, las deudas, el adelanto sufrido por la izquierda, han jurado fidelidad al nuevo señor en un acto moderno de vasallaje medieval.

La vuelta de las “A”, la vuelta a 1984, los internacionalistas ahora son otra vez nacionalistas andaluces, antigua Convocatoria Por Andalucía, su particular “A” en las siglas. El tinte lo ponen los herederos y propietarios del Santo Grial, se rascan y sangran verde, menuda suerte.

Los que sacan la poesía, la bandera y a “Dios Padre”, cada vez que hay toque de queda electoral, se ponen firmes y juran la bandera y, como hicieran antes del 26J de 2016, ya tienen claro que la salida era “arrimarse”. Tras todo esto, pues sí, seguiremos la senda descrita en algún artículo publicado esta semana, más andalucismo y menos podemos. Pero hay que cuidar ciertos detalles.

Sobre todo porque el andalucismo no se manosea para sacar votos. Se trata de un sentimiento que se tiene y se defiende. Ser andalucista es pelear por nuestros pueblos desde una ideología a veces incomprendida, a veces incomoda, a veces minoritaria, pero siempre con el convencimiento de que hay que luchar por Andalucía como primer objetivo.

No por enfrentamientos internos. Se tiene conciencia o no se tiene. Que quede claro, los andalucistas no estamos en los arcenes haciendo autostop esperando que llegue el coche de podemos pintado de verde y blanco.

Preferimos ir en bicicletas o andando aunque lleguemos más tarde y nos cueste más, pero siendo leales a nuestros sentimientos y a nuestro trabajo. Los coches veloces y rápidos que pintan su carrocería del color que convenga en cada momento podrán correr más y ganar carreras pero jamás comprarán un sentimiento.

Eso sí, ya les dimos la bienvenida al 4D, que por desgracia vivió durante años enterrado en su particular losa del valle de los caídos y ahora les animamos a que trabajen por Andalucía y antepongan los intereses de nuestros ciudadanos y el desarrollo del sur a cualquier otro tipo de decisión, pero nos tememos que seguirán postrados al yugo centralista.

Y lo más importante, sus diputados andaluces no han tomado ni una sola decisión o determinación en favor de nuestra tierra, de momento lo único que han hecho es lo mismo que Ciudadanos, ser muleta en un cambio de gobierno. Sus diputados andaluces han hecho lo mismo que vienen haciendo los demás en el Congreso: Traicionar a Andalucía.

El barómetro: en el congreso de los diputados, las pruebas: los presupuestos generales del estado en los que han estado pringados y perjudicando a Andalucía los 61 diputados andaluces. Por eso, no aceptamos pulpo como animal de compañía. 

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