Actualizado: 15:31 CET
Viernes, 20/09/2019

El Puerto

Polémica en torno a la carpa de Carnaval

A diferencia de otras intalaciones tan simples como un escenario escolar, la normativa exige del pulcro cumplimiento bajo sanción

  • Carpa de Carnaval de El Puerto
  • El montaje parece no haber estado avalado por ningún técnico municipal
  • El enclave histórico carece de medidas que amortigüen el impacto medioambiental
  • A diferencia de otras intalaciones tan simples como un escenario escolar, la normativa exige del pulcro cumplimiento bajo sanción

El Carnaval portuense ha encontrado este año la unanimidad de los colectivos carnavaleros, peñas y asociación de autores, y bajo el paraguas de la Concejalía de Fiestas, para la celebración de todas las actividades de la fiesta en torno a una carpa que sustituye, no solo el Concurso de coplas del Teatro Pedro Muñoz Seca, sino el que ha acogido ya la elección de Coquineras y Coquineros, y que albergará el festival de agrupaciones o el pregón propiamente anunciador de la fiesta de cara al fin de semana.  

La idoneidad de ubicar la carpa en un lugar como es la explanada de la Plaza del Castillo, si bien ha valido para recuperar lo que fue 20 años atrás fuera el motivo de repulsa para erradicar una carpa que no halló entonces la conformidad de los carnavaleros que demandaban “dignificar” la fiesta con la recuperación de un Concurso oficial y con un teatro para acoger la fiesta, y que dos décadas después nuevamente la carpa aparece en escena no sin polémica tras su instalación y sin que ésta cuente, hasta el momento, con ningún aval técnico municipal para su colocación.

Es más, tal y como denunciaba Ciudadanos y recogido en estas mismas páginas, la formación se lamentaba de las dificultades encontradas en hallar respuestas a las preguntas lanzadas desde el pasado 29 de enero para conocer “la tramitación que esta instalación” y que ésta “precisa para ser ubicada en la vía pública”, encontrando la respuesta que todavía deja en peor lugar cómo se ha tramitado y que cuestiona su ejecución.

La contestación llegó mediante el requerimiento continuado en la búsqueda de la verdad y mediante “vía escrita, telefónica y por email con las responsables de Fiestas de Infraestructuras para hallar información”; se fue demorando día tras día.

La respuesta deja el informe, escueto, meridianamente claro: “No se ha emitido por el Servicio de Arquitectura autorización para la instalación de carpa en la Plaza del Castillo”, firmado por Berta Pangusión Jarava, arquitecta técnica municipal del Servicio de Arquitectura y dando salida el pasado martes 13 al escrito y 16 días después de la reclamación de Ciudadanos.

Ayer jueves y toda vez se  celebró el miércoles por la noche la elección de los Coquineros y Coquineras y Personaje Entrañable, por la mañana se mantenían contactos con diferentes técnicos de las áreas afectadas en pos de normalizar la situación. Ante la falta de documentación y autorización pertinente, el único precepto que puede permitir y como máxima autoridad es un decreto firmado por el propio alcalde David de la Encina, que puede aprobar que la carpa al final se pueda instalar.  


Estas medidas confrontan con las diferentes maneras de proceder como fue la suspensión el pasado 8 de agosto de 2015 con el Carnaval de Verano, que tuvo que posponerse y sin infraestructuras ni menos complejidades para su celebración ante los “motivos burocráticos” encontrados, todo ello después de haberse presentado públicamente ante los medios días atrás.

Doble vara de medir

Ni que decir tiene, más allá de la propia seguridad de la carpa, que se pone también de manifiesto las dificultades que de un tiempo a esta parte se están encontrado incluso los centros escolares a la hora de poder celebrar cualquier evento que precise un montaje tan simple como pudiera ser un escenario y que tropieza con unas normativas y con una reglamentación que precisa inexorablemente de unos cumplimientos del todo inasumibles económicamente y de procedimiento.

Todo ello en una ubicación y en un enclave histórico de la ciudad y que ante la ausencia de informes se suprime las medidas preceptivas y acordes que amortigüen el impacto medioambiental que puede llegar a sufrir, no solo la explanada sino la propia fachada del Castillo de San Marcos, su importancia histórica y monumental es certificada en 1930, fecha en la que se aprueba su condición de monumento nacional.

Sin concurso en la explotación del bar

Dentro de la polémica en la instalación de la carpa, otro de los asuntos que quedan sin respuesta es la designación de la explotación de la barra del bar anexa a dicha carpa, que ha sido otorgada a la Asociación del Carnaval Portuense y que igualmente ha sido motivo de interés por otros colectivos que igualmente han mostrado su sorpresa ante la falta de transparencia en la adjudicación y la falta de oportunidad en pujar por ella.

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