Actualizado: 11:42 CET
Miercoles, 11/12/2019

El pobrecito hablador

Quejicas y caprichosos

Nuestra magnífica Presidenta está en sus cosas, en materias de más alto calado

Andalucía es tierra de gente caprichosa, que se deja llevar por las modas, los antojos y las excentricidades del momento. Y no nos importa cuáles sean las consecuencias; nos subimos al carro y tiramos para delante.

Ahora nos ha dado por ponernos enfermos y querer operarnos. Todo son quejas: que si mire usted como me duele la cadera, que si esta vesícula me está matando. Todo el día con el ay en la boca, saturando urgencias y centros hospitalarios por naderías.

Susana Díaz chulea de sistema sanitario como el nuevo rico vacila de Ferrari; y no le falta razón, puesto que la sanidad andaluza es puntera a nivel mundial, o al menos lo era allá por el año 2000. Pero claro, la gente no entiende que se hayan acabado los ventiladores en las tiendas de los chinos y se queja del calor, o que, a pesar de que el número de enfermos crezca, lo lógico sea cerrar habitaciones, recortar el número de camas y el de profesionales.

El ciudadano de a pie tampoco comprende que la aplastante lógica socialista nos diga que no es necesario cubrir las vacaciones o las vacantes por jubilaciones. Mientras un médico tenga fuerzas para llevar colgado el fonendoscopio, tiene que seguir ahí, al pie del cañón, aunque tenga que doblar y redoblar turno; y eso no tiene por qué influir en su labor: un médico tiene que estar igual de acertado, ya trabaje 8 o 16 horas seguidas.

Por no hablar de las prisas, esas que dicen que son malas consejeras. Pero que bullas son esas para operarse, con la de tiempo que llevan aguantando dolores y luego no son capaces de esperar esos dos mesecillos y medio más de nada para que entren en el Sorteo del Quirófano. Agradecidos deberían de estar de no haber nacido catalanes y tener que esperar más de cinco meses.

Entended que nuestra magnífica Presidenta está en sus cosas, en materias de más alto calado que estas pamplinas sanitarias, que se pasarían con un poco de paciencia, resignación o una buena feria, que ahí se nos quitan todos los males. Y si eso no funciona, a darse de alta de autónomo, y no hay virus que pueda contigo.

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