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29/11/2020

El ojo de la aguja

Guerrero y su inventiva

Una idea suya sobre la creación de una rampa saludable que ya hace un lustro que está vigente y funcionando

Publicado: 24/06/2019 ·
12:30
· Actualizado: 24/06/2019 · 12:30
Autor

Juan Bautista Mojarro

Mojarro es un veterano articulista onubense, escritor y poeta. Ha trabajado y colaborado con casi todos los diarios onubenses

El ojo de la aguja

Un viaje por el pasado de Huelva, sus barrios, sus personajes ilustres y anécdotas, además de sus reflexiones sobre el devenir de la sociedad

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En un encuentro en el despacho del empresario, amigo y mejor persona Cristóbal Guerrero López para asuntos personales, al margen de la cuestión que nos llevó a vernos, entre otras cosas Cristóbal me desveló algo que ignoraba de él, un hecho de los ingenios que se vislumbran como destellos en sus retinas, y nunca mejor aplicada la frase por tratarse de un óptico. Cristóbal me señala en este sentido la inventiva de una idea suya sobre la creación de una rampa saludable que ya hace un lustro que está vigente y funcionando, y todo porque la hizo realidad la Fundación Valdocco, ya que la misma fue presentada en la Federación Onubense de Empresarios, y posteriormente en activo en uno de los supermercados de la calle San José. 

Para Cristóbal Guerrero, “la finalidad no es otra que la de salvaguardar la seguridad de los clientes, en especial de las personas mayores, minusválidos, enfermos con traumas de movilidad, etc., a la hora de realizar sus respectivas compras utilizando la rampa con el carrito hasta la misma caja registradora”. Y añade: “Se cuenta con tres medidas distintas de rampas, a saber, para personas con dificultades en la visión para comprobar el etiquetado, también para aquellos que se ven en la necesidad de coger artículos situados en cierta altura de las estanterías y poder identificarlos, y todo, como hemos subrayado más arriba, con la finalidad de proteger la integridad física del usuario, al margen de las medidas ya expuestas sobre la clientela más sensible”.

Así pues, la rampa puede contar con una gran aceptación en las grandes superficies por aquello de la posible aglomeración de usuarios en fechas puntuales o previas a festivas o de vacaciones. La utilidad de las mismas ayudaría  no solo al cliente, sino también a la celeridad y mejor atención por parte empresarial a los mismos.

 Ni que decir tiene que la referida rampa en sus diferentes modelos se puede utilizar no sólo en las grandes superficies, sino también en las medianas y pequeñas, pues una de las ventajas más común y frecuente es la de llegar con facilidad hasta la caja registradora, y la que le sigue, por supuesto, que el usuario no tiene que agacharse una y otra vez para coger del carrito de compra los artículos adquiridos y aquí, Cristóbal Guerrero matiza que “como se puede comprobar, esta es una manera factible de poner en marcha las buenas prácticas para la aludida prevención de riesgo de los usuarios y clientes de las grandes superficies; es pues un reto importante para el sector y también del Estado, como promotor prioritario de los asuntos que amparen el desarrollo y los derechos  más elementales de los ciudadanos”.

Esta inventiva de Guerrero, que ya es una realidad puesta en marcha, es un ejemplo a seguro que, a simple vista, parece no contar con la debida importancia, pero que se sepa que la única y exclusiva finalidad no es otra que la de evitar daños y lesiones a los usuarios a la hora de efectuar las compras.

 

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