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Martes, 24/04/2018

El Loco de la salina

Los Pepes y las Pepas

Gracias a todo ello, hoy conocemos a los Josés y a las Josefas, como Pepes y Pepas. ¿Tranquilo ya?

Hoy es el día de todos los Pepes y Pepas y lo primero que tengo que hacer es felicitarlos efusivamente y desearles que pasen un día fuera de serie en este sufrido solar patrio. Por extensión y, ya que San José era carpintero, no puedo dejar de acordarme de todos los carpinteros y carpinteras del mundo. Pero, ¿voy a dejar de mencionar a todos y a todas aquellas que ejercen tantísimas profesiones como hay por ahí tan dignas como la de carpintero? Cogerían unos celos tremendos. De ninguna de las maneras.

Aunque no sabría decir qué tiene que ver un buzo por ejemplo o un fontanero con San José. La cuestión es que extraña ver, aparte de San José, la enorme cantidad de santos y santas que circulan por los santorales. Puede ser que a la Iglesia se le hubiera ido la mano e hiciera santo a todo el que pasaba por allí para que los demás aprendiéramos la lección. Y de milagros no les quiero ni contar. Aparte del milagro que sería que el Cádiz subiera a Primera División, el único milagro constatable fácilmente hoy en día es comprobar cómo llegan a final de mes muchas familias y cómo superan tantas fatiguitas para conseguirlo.

No obstante conozco a muchos Pepes y Pepas, y desde este manicomio quiero desearles lo mejor, aunque no sean santos ni santas ni mucho menos. Y es que también hay por ahí Pepes a los que hay que darles de comer aparte. Solamente me van a permitir, si no les importa, que destaque a una Pepa, que en realidad es quien gobierna nuestra hacienda, mi mujer. Unos cuantos locos me preguntaron el otro día que de dónde viene eso de Pepe, porque lo suyo es decir José.

Después de darle muchas vueltas al coco y de irme un rato a la biblioteca, he leído que muchos fieles, al no conocer el latín, cuando leían en los libritos religiosos “Sanctus Iosephus P. P. Christi”, lo traducían directamente diciendo Sanctus Josephus, Pepe Christi”. Lo que significaba P. P. era “Pater Putativus”. En latín el verbo “puto” significa pensar y no lo que usted está pensando según le suena, por lo que “pater putativus” podría traducirse como “supuesto padre”, que es lo que dice el Evangelio que era José.

Gracias a todo ello, hoy conocemos a los Josés y a las Josefas, como Pepes y Pepas. ¿Tranquilo ya?  Otros dicen que Pepe viene del italiano Giuseppe, pero yo me quedo con lo de P.P., que es más sonoro. Puede usted elegir la procedencia. En todo caso, después de desayunarnos todos los días con las noticias más pintorescas y con los políticos más desvergonzados, no sé, pero me viene al recuerdo el mismísimo Pepe Gotera.

Así estamos, que no avanzamos de chapuceros que son muchos de los elementos que nos mal gobiernan. Ya no sabría decir quién es Pepe Gotera, porque hay tantos que uno ya no los puede identificar. Estos muchachos políticos parecen empeñados en la dura tarea de calentar el sillón hasta que llegue el Juicio Final, si es posible. Y, cuando les habla de limitación del poder, ponen cara de póker y aseguran que eso es mucho lío, que habría que cambiar la Constitución… Total, que ya han perdido el pudor y la vergüenza.

Hoy, a pesar de todo lo expuesto, nos vamos a Montalbán, un pueblo de Córdoba, a hablar sobre Carnaval, la fiesta más genuinamente nuestra, y a invitar al pueblo entero a tortillitas de camarones. Ya me he percatado de que cada pueblo vende lo que tiene. Y La Isla tiene, además de otras cosas, tortillitas de camarones. No vamos a ser menos los cañaíllas. ¡Si ustedes vieran lo que gustan las tortillitas de camarones fuera de los límites del Puente Zuazo! No se pueden hacer una idea. Después me volveré al manicomio para seguir con la tarea de observar lo que pasa dentro. Y lo que pasa fuera. Pepes y Pepas, disfrutad del día.

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