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Lunes, 28/09/2020

El Jueves

Brotes verdes

Yo no sé leer los números. Nunca lo he sabido. Sé leer mejor a las personas. Y veo las cosas que no están como para tirar cohetes...

Por lo que parece y leo en los periódicos o escucho en la radio y la televisión, la crisis ya se ha ido. Sí, parece que nos ha abandonado esta compañera de viaje que ha estado con nosotros más tiempo del que debiera. Un tiempo que se nos ha hecho demasiado largo a aquellos que hemos tenido la suerte de poder contar con un trabajo y unos ingresos medianamente estables, por lo que no quiero ni imaginarme cómo habrán sido estos años para los que lo han pasado a la búsqueda de un empleo y con los recursos económicos más que limitados.

Dicen que ahora los famosos “ninis” cada vez existen en menor número. Que la economía está remontando. Que Europa confía cada día más en nuestro país. Que las inversiones han comenzado a llegar de nuevo. Que el dinero ha dejado de ser cobarde y sale de la oscuridad en la que estaba escondido. Que el comercio se revitaliza. Que el empleo sube y, lógicamente, el paro continúa en la línea de descenso a la que venimos estando acostumbrados. Que se venden más coches. Que la actividad de la construcción es más que palpable. Que el sector inmobiliario se recupera. Y que… En fin, los indicadores económicos (eso queda muy culto e interesante decirlo) nos arrojan unos datos inmejorables. Bien, pues habrá que creérselo. Será así porque lo dicen los expertos que saben de esto.

Yo no sé leer los números. Nunca lo he sabido. Sé leer mejor a las personas. Y veo las cosas que no están como para tirar cohetes. Sí, cierto que noto una cierta mejoría en determinados segmentos y que guardo en el disco duro de mi memoria algunos datos que me ofrecen cada día los medios de comunicación. Pero me sigo preguntando si tenemos el estado de bienestar que debemos o más bien es todo una gran mentira pregonada por unos cuantos. Sobre todo esa banca que no deja de ganar dinero cada año, con las astronómicas cifras de los beneficios de sus cuentas en las juntas generales de accionistas.

Miro a los pensionistas y no veo que nada haya mejorado. Miro a parados de larga duración (que aún los hay) y no veo ni tan siquiera a los brotes verdes que en su día anunció a bombo y platillo aquel señor llamado Zapatero (¿lo recuerdan?). Miro (me miro) a los autónomos que seguimos pagando por trabajar. Miro la precariedad en algunos contratos laborales y la cantidad de economía sumergida que aún persiste en el país.

Y para colmo de todo esto, el retroceso en el que nos están metiendo los astutos políticos catalanes, factura que aún no nos ha llegado del todo pero no duden que antes o después pagaremos.

¿De verdad que esto ha mejorado? 

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