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Jueves, 19/04/2018
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No sabemos

Es falso que esta vida está unida sólo por el interés; hay lazos más profundos y nobles

El saber y el pensar operan sobre la misma mesa. El pensamiento es responsable de no pocas decisiones, como racionales, y la experiencia se ha nutrido asimismo y queda de remanente para nuestro gobierno. Es sabia la distribución de quehaceres y conveniente el no influir en su actividad y dejarla libre de imposiciones que la entorpezcan. Somos animales racionales un tanto calientes de emotividad a ratos o seres emotivos gobernados si cabe por el raciocinio. De esta mezcla feliz y variopinta surge la maravilla del hombre, del que cabe esperar mucho y frustrarse otro tanto si se tercia, en un prontuario hecho por la casualidad y a veces por el desacierto. Cabe también pensar en la mala suerte desde la cortedad o en la parca positiva desde lo ingenuo. Así de abierto es nuestro abanico de la suerte y el destino.
Mirado tal de conjunto, se ve como una nube de mosquitos en nuestra existencia, que simulan actividad y no cordura, sensatez en medio del desorden, y tendencias que pueden resultar un tanto irresponsables. No es bueno inquietarse: el espíritu alineado en un frente racional debe ser la pauta de conducta y lo más lejano posible de emociones y sorpresas. Nuestro bienestar está unido a la paz del alma que viene hecha a la quietud y sosiego de conciencia. El desasosiego moderno, el siempre andar de paso, no es el mejor compañero ni el ensamblaje perfecto para este mundo en que habitamos. Lo ideal como siempre no es lo uniforme a ultranza ni tampoco lo disperso; entre los extremos y a discreción del discernimiento. Es importante educar el gusto en una moderación sensible y permanecer aplicado a nuestro ánimo y tendencias.
Yo escribo con el único objeto de dejar constancia escrita del entorno histórico en una íntima hemeroteca que quedará siempre indicando el nervio de los aconteceres más que lo acontecido. Seguiré viviendo para el servicio en que ya no hay sino pureza de intenciones y libertad del ego. Quiero ser acomodo sin doblez y fuera de intereses, para una sociedad que me mantuvo y me hizo gozar de mis semejantes. Ayer encontré un alumno que me hizo saber que era mi lector y que no era el único; me sentí gozando del mismo placer en compañía y valoré la enseñanza que nos une en otras estructuras. Gracias a este joven padre, que está en la cadena de la verdad de transformar este mundo por generaciones, que es la educación. Y no hay otro. Dejo reseña de este regalo que me legó con tanta generosidad. Gracias, amigo, por ser portador de un bien que nos une y que es misterioso tesoro a la mayoría desconocido. Es falso que esta vida está unida sólo por el interés; hay lazos más profundos y nobles, un abrazo.
Seguiré escribiendo sumando circunstancias como puntilla al borde de la tela, que llegue más lejos y memorice y decore. Los detalles ofrecen más arraigo al que contempla y las respuestas insospechadas otras veces. Eso sí, una crónica es un diario de emociones que nunca entran en las actas y acarrean al hombre: no dejaré mi oficio e intentaré legar frescura al que venga con buena disposición. Sentirse solo en esta vida es la mayor alienación y el espectáculo diario lo dan algunos impedidos desde las sillas de ruedas invitándonos a ser: no os canséis de dar ese testimonio que nos estimula. Hay algún partido que hace callar a muchos cuando habla.  Todo lo más en esta vida depende de los menos y el gran cambio lo dio el mundo antiguo gracias a un crucificado. Mira al avaro en sus riquezas pobre, es ejemplo clásico de paradoja; es una verdad que no logra madurar, como el impedido pidiendo energía contra el mal. ¡Qué de misterios llevamos dentro, como el hombre que acaba de matar con una radial a sus hijos! Me repugnaría quedarme solo en su interior oyendo su horizonte.
La verdad es que no sabemos apenas nada de nosotros mismos. Y obramos como si no fuera el caso. ¿Cuánta energía se consume en un mal sentimiento? ¿Y en el bueno? Gastamos más en ser mediocres, ni buenos ni malos; tirando las fuerzas con cara de pasmados y sin coraje de salir adelante, así. No busco flagelar sino estímulo, cada uno podríamos rendir mucho más y nos observamos satisfechos. Hay que aprender el perfil que nos favorece y contemplarnos en un contraste sincero. Todos a una, daría un tirón el mundo, ¿que no? Muchos tenemos miedo de asomarnos al brocal y descompondríamos el ego: miedo disimulado y escondido y negado. Llevamos un fondo que impresiona. El miedo es el gran motor, pero en educación causa daños irreparables. ¿Entonces, qué? El pobre niño barquero al sabio en la tempestad: ¿y tú?, ¿sabes nadar? Pregunta decisiva es aquella de la que depende todo. En el barroco nos pusimos muy transcendentes y hemos conservado hechuras. ¿Podremos aguantar el desplante del torero por mucho tiempo? ¿Y el del hambre en las zonas extremas de la tierra? ¿O los dogmas morales que amenazan a la mujer? ¿O las tendencias suicidas al belicismo de esos ciertos personajes? No sabemos cómo avanzará el hombre en sus comportamientos, imposible ser capaces de vislumbrar el incierto futuro. Y cuanto más diverso, más imprevisible, no vale fingir seguridad. Mejor esperar con mansedumbre y todo llegará, tranquilos.

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