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Viernes, 21/09/2018

Educar para el futuro

La curiosa modernidad del progre

Publicado: 13/07/2018 ·
08:06
Actualizado: 13/07/2018 · 08:07

No es lo mismo la modernidad que ser moderno, como tampoco es igual el progreso que ser progre

No es lo mismo la modernidad que ser moderno, como tampoco es igual el progreso que ser progre. La modernidad es una etapa histórica marcada por el proceso de la modernización y el progreso es un concepto que indica la existencia de un sentido de mejora en la condición humana (veremos que no siempre).

En cambio, ser “moderno” o ser “progre” son estados mentales que hacen que algunas personas adopten ciertos comportamientos y actitudes en función del marco social que previamente han establecido la modernidad y el progreso. Lo cierto es que aunque la modernidad y el progreso aparentan ser siempre inevitables y completamente benéficos, en realidad ni la modernidad alcanza a todo el mundo por igual, ni el progreso implica siempre mejoras o avances, pudiendo ocasionar también retrocesos y problemas difíciles de arreglar.

Así, cuando el progreso es entendido como un sinónimo de modernización, sus cimientos son tan inestables que en cuanto las condiciones se vuelven adversas pueden originarse conductas y situaciones muy destructivas, como fue el caso de la reciente crisis económica. Además, en un mundo cada vez más globalizado gracias a la modernización, la sostenibilidad del progreso y el desarrollo requiere un gran costo económico y tensiones sociales (paro, hambrunas, guerras, migraciones, perdida de valores y tradiciones, etc.), cosas no gustan a nadie y que muchos se niegan a aceptar.

Entonces, dadas las ambigüedades de ciertas facetas de la modernidad y el progreso, ¿por qué los modernos y los progres menosprecian a los que no se identifican con algunos aspectos de la modernidad y el progreso? Y no me refiero al rechazo de cuestiones como las nuevas tecnologías o las vacunas, sino al de comportamientos y actitudes a los cuales los modernos y progres jamás renunciarían porque comprometerían su apariencia de modernidad y progreso.

La actuación de muchos modernos y progres me recuerda a la de los padres que en época del racionamiento (años cuarenta) presumían de tener hijos gorditos para así demostrar su buena posición social. Aquellos padres transmitieron ideas equivocadas sobre la nutrición infantil al presumir de hijos rollizos en una época de escasez de alimentos, ya que cuando de nuevo hubo comida otros padres pensaron que sería bueno que sus hijos comiesen de sobra, comenzando así un problema de  obesidad infantil que ya se ha convertido en una auténtica epidemia.

Hoy día lo que escasea es el buen criterio para que logremos progresar sin perder nuestra humanidad, pero los autoproclamados modernos y progres presumen de su modernidad y progresismo transmitiendo mensajes equívocos sobre tales conceptos y adoptando posturas políticamente correctas. Cuidado con la epidemia de progresía que ya está en marcha. 

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Autor en Andalucia Información

Antonio Monclova

Antonio Monclova es biólogo, doctor en prehistoria y paleontología, master en arqueología y patrimonio

Educar para el futuro

Análisis, crítica y reflexión sobre las necesidades pedagógicas de la sociedad para difundir el conocimiento y la cultura

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