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Miercoles, 21/11/2018

Editorial Andalucía

Líneas rojas, según y quién

El PSOE

Hace menos de un año, el PSOE se marcó dos líneas rojas infranqueables: una, el no a la investidura de Rajoy, impuesta por el entonces secretario general, Pedro Sánchez; la otra, mucho más roja todavía, no hablar con los partidos independentistas, ni tampoco sobre el denominado “derecho a decidir”, ni sobre plurinacionalidad, fue impuesta por los barones como freno a la posible tentación de Pedro Sánchez de pactar con los independentistas catalanes o con los populistas de Podemos, que conciben España como una nación de naciones (la plurinacionalidad) y abogan por el “derecho a decidir” en referéndum si una comunidad autónoma, Cataluña especialmente, quiere independizarse del resto del país.

Precisamente el supuesto acuerdo oculto de Sánchez con Podemos y los separatistas catalanes para auparse a la Moncloa fue la excusa de los dirigentes territoriales, liderados por Susana Díaz, para defenestrar a aquél como secretario general del partido. Ahora, apenas unas semanas después, el Partido Socialista vasco, a cambio de tres consejerías, ha firmado un pacto de gobierno con el PNV por el que se reconoce al País Vasco como una nación y en el que se habla sin tapujos del “derecho a decidir”, para regocijo de los independentistas catalanes.

El portavoz de la Gestora del PSOE y hombre de confianza de Susana, Mario Jiménez, ha calificado el pacto como “una buena noticia porque da estabilidad institucional a Euskadi”. Lo que con Sánchez habría supuesto dar alas al nacionalismo, con la Gestora supone moderarlo. Las líneas rojas no se sobrepasan porque resulta que eran movibles.

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