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Sábado, 14/12/2019

Curioso Empedernido

Tonos y presiones

Resulta una gran torpeza ser chantajeados por tonos y presiones que solo buscan el propio provecho

El tono, cuando menos, de nuestros políticos es elevado, y todos presionan  a todos para ver cuando y como sacan tajada, para hacer la dramatización precisa ante el público más proclive. No debemos cerrar vías de diálogo y entendimiento, pero algunos se empeñan en poner palos a la rueda y chinchetas y clavos en el camino. 

Resulta una gran torpeza ser chantajeados por tonos y presiones que solo buscan el propio provecho. No debemos fomentar la relación positiva que nos enlaza con el resto del espacio. La sombra de la miseria y el resplandor de la riqueza, buscan apuestas y respuestas en su vida.

Soportamos tonos y presiones que no nos parecen humanas, que entre idas y vueltas, podemos situarnos fuera de la realidad por muchos apoyos y avales que nos parezcan que tienen, y poco  a poco nos vamos encontrando, ante el silencio que nos provoca el arco iris.

Vamos buscando, entre tonos y presiones, rutas perdidas que jamás nos encontraríamos, que probablemente intentaríamos meter en el cajón del olvido, entre el permanecer quietos y en el mismo lugar o moviéndonos permanentemente, en busca del sujeto perdido.

Cualquiera de nuestros actos tiene sus ventajas e inconvenientes, lo que siempre hemos de procurar es tomarnos nuestro tiempo para la reflexión e intentar hacer las cosas bien. No debemos cerrarnos a escuchar ni a dejarnos llevar por la pereza.

Entre encuentros y distancias, realidades descubiertas o paraísos por explorar, no debemos agobiarnos ni olvidarnos de vivir, y saber cambiar el rumbo entre lo mágico y lo exótico, lo cualitativo y lo sostenible, la humanidad y el respeto.

Los distintos tonos de nuestra vida y las presiones a las que estamos sometidos , deben evitarnos distracciones innecesarias ni desestabilizarnos por cuestiones insustanciales , para poder caminar con paso seguro hacia el éxito, sin quejarnos por todo y no disfrutar de nada.

La vida es de los valientes y de los que no se dan por vencidos, de los que son capaces de recorrer el camino hacia sus sueños, y distinguen perfectamente lo prescindible de lo imprescindible, sin parecer distantes y fríos entre sus antecedentes y sus consecuentes.

Con frecuencia nos planteamos cosas a nivel profundo que ni tan siquiera nos atrevemos a reconocer, y en medio de abrazos y broncas monumentales, comprensiones e incomprensiones, dolores y placeres, falsedades y caricaturas grotescas, nos planteamos a qué saben aquellos olores o a qué huelen aquellos sabores.

Vivimos en un mundo en el que domina la hipérbole y la exageración, aunque muchas veces nos seamos capaces de distinguir entre lo merecido y lo justificado, los mitos y las leyendas, los antiguos y los modernos, los genios y los imitadores, las lealtades y las traiciones.

Debemos pensar en lo que podemos aprender de nuestra experiencia para mantenernos entre lo recto y lo oblicuo, lo saliente y lo  entrante, lo contento y lo disgustado, sacándole partido a todas las ocasiones que se nos presenten.

Es bueno y deseable para mantener el tono y no ser rehenes de las presiones, tener paciencia y saber controlar las situaciones con calma y sosiego para descubrir en cada momento nuevas opciones y posibilidades: Entre lo cercano y lo lejano, vamos descubriendo que lo más destacado de nuestras vidas es el sentido del humor y la alegría, y lo demás son gaitas banales.
 


 

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