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Lunes 29/11/2021  

Lo que queda del día

Un ‘whodunit’, versión Ciudadanos.

El burdo ejercicio de la política siempre deja demasiadas costuras a la vista y cierto afán por los epitafios anticipados, como el que quieren dedicarle a Marín

Publicado: 20/11/2021 ·
17:56
· Actualizado: 20/11/2021 · 17:56
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  • El vicepresidente del Gobierno andaluz, Juan Marín, en el Parlamento de Andalucía en Sevilla.
Autor

Abraham Ceballos

Abraham Ceballos es director de Viva Jerez y coordinador de 7 Televisión Jerez. Periodista y crítico de cine

Lo que queda del día

Un repaso a 'los restos del día', todo aquello que nos pasa, nos seduce o nos afecta, de la política al fútbol, del cine a la música

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En el otoño de 1967, y durante las noches de nueve lunes consecutivos, millones de españoles se sentaron ante la pequeña pantalla en blanco y negro para intentar dar respuesta a una pregunta: “¿Es usted el asesino?”. Tuvieron que esperar esas nueve semanas a que el profesor Larosse la desvelara frente a un espejo. Juan Marín, líder de Ciudadanos en Andalucía, no dispone de tanto tiempo, aunque ha tardado poco en reducir el número de sospechosos que pueden  haberle disparado por la espalda con la publicación de un comprometedor audio sacado de contexto.       

Marín tiene claro -y parece que no solo él- quién es el autor intelectual de la fechoría, al señalar directamente al exsecretario de Organización de la formación naranja, Fran Hervías,  ahora en las filas del PP a las órdenes de Teodoro García Egea, quien no sabemos si tomó nota de lo que dijo un alto cargo de Cs cuando se llevó a cabo su nueva afiliación: “El PP cree que ha fichado a uno de la CIA, pero Hervías es Mortadelo”. 

Pero de lo que no está tan seguro Marín es del autor material de la grabación, uno de entre los veinte parlamentarios con los que mantuvo a inicios de verano la reunión en la que expuso abiertamente la situación a la que se enfrentaba el ejecutivo andaluz ante el dilema de aprobar unos nuevos presupuestos o prorrogar los existentes. De esos veinte ha descartado a los más fieles, y aún así no es suficiente para escribir el capítulo final de tan particular whodunit político con pinta de esquela, ya sea la de Marín o la del partido, aunque en este último caso no habría que buscar a los responsables en Andalucía, sino a los que desde Madrid jugaron a la política ficción con los votos de quienes creyeron en el proyecto de Albert Rivera como una auténtica alternativa centrista y hasta liberal, como sus dirigentes han insistido en definirla.

El politólogo Pablo Simón, escribió en marzo pasado que “el ciclo multipartidista que arrancamos en 2014 nos deja una valiosa lección: es más fácil fundar un partido que hacerlo durar. Hoy el gran dilema es la viabilidad de Ciudadanos”. En este sentido, Andalucía se había convertido en la Kamchatka particular de la formación, “el lugar donde resistir” tras los últimos resultados electorales, la patética maniobra en Murcia y sus consecuencias sobre Madrid, y la proyección de las últimas encuestas. Y sin embargo, lo ocurrido esta semana desvela el interés interno y externo por poner fecha de caducidad a esa viabilidad, mediante la entrada en juego de otras claves que poco tienen que ver con Andalucía y su actual gobierno de coalición, y mucho más con las aspiraciones del PP de ir despejando el camino con una nueva y previsible victoria en las urnas autonómicas para precipitar la de Pablo Casado en unas próximas elecciones generales.

En todo caso, ¿es legítimo que el PP decida convocar elecciones anticipadas en Andalucía? Por supuesto que sí, pero si lo hace ya sabemos que, por muchos argumentos que esgrima, tal vez no sea por defender el interés general de los andaluces, sino los que impone el partido desde Madrid -¿el interés general de los españoles?-. Al menos es una de las conclusiones extraídas de una maniobra política -la de la divulgación del famoso audio, insisto, descontextualizado, para desestabilizar al hasta ahora sólido gobierno andaluz- que ha obligado al propio PP a cambiar el paso sobre la marcha y exigir rectificaciones en pleno pulso por la lucha de poderes en la comunidad de Madrid. 

De hecho, Isabel Díaz Ayuso no ha venido al congreso de los populares andaluces en Granada a ejercer de telonera, sino a aprovechar su momento para fijar el relato: “Vuela libre, Juanma. Toma tus propias decisiones. Tu trayectoria demuestra que siempre has antepuesto los intereses de Andalucía a los tuyos propios. Solo se desgasta quien se comporta como una marioneta”. Y ahora que venga el lanzador de huesos a mejorarlo, que no se atrevió a hacerlo. Tampoco descarten que todo forme parte de una estrategia preconcebida para desviar la atención, pero, como se ha comprobado en la investigación realizada por Juan Marín, el burdo ejercicio de la política siempre deja demasiadas costuras a la vista y cierto afán por los epitafios anticipados. 

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