Actualizado: 13:52 CET
Viernes, 18/09/2020
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Conil

El Medio Ambiente, víctima silenciosa de la guerra

Cada 6 de noviembre, se conmemora el Día Internacional para la Prevención de la Explotación del Medio Ambiente en la Guerra y los Conflictos Armados.

  • SEGURIDAD

En 2001 la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el 6 de noviembre para celebrar el Día Internacional para la prevención de la explotación del Medio Ambiente en la guerra y los conflictos armados con la intención de proteger el medio ambiente en situaciones de conflicto.

Las guerras siempre suponen muchas muertes, personas heridas, ciudades enteras destruidas y familias que pierden su hogar, su medio de vida y su sustento. Pero además el medio ambiente es otra víctima silenciosa y silenciada de la guerra: se talan y queman bosques, se contaminan y destruyen acuíferos, se envenenan suelos, se sacrifican animales y todo este daño no se tiene en cuenta en el recuento final de una guerra.

Según la ONU, el 40% de los conflictos que se han registrado en el mundo tienen alguna relación con la explotación de los recursos naturales, principalmente los combustibles fósiles, especialmente el petróleo,  recursos de alto valor como la madera, los diamantes, el oro o el coltán utilizado en nuestros teléfonos móviles, o recursos escasos como la tierra fértil o el agua. 

Si vamos atrás en la historia, entre los siglos XVI y XVII la construcción de grandes navíos para la armada real del gran imperio español supuso una tremenda catástrofe forestal en nuestro país al ser talados muchos de los grandes bosques que cubrían la superficie de la península.

Otros ejemplos más actuales son la fumigación masiva con herbicidas y agentes químicos como el famosos “agente naranja” que el ejército de EEUU realizó en la Guerra de Vietnam; La modificación del paisaje que supuso en Oriente Medio la Guerra de Irak, donde las tropas de Sadam Hussein drenaron las marismas de Mesopotamia, el mayor ecosistema de humedales en Oriente Próximo, transformando este rico ecosistema en un gran desierto de sal. También en Oriente Medio las guerrillas del Estado Islámico han incendiado deliberadamente los pozos de petróleo y envenado acuíferos y campos de cultivo. Finalmente, otro ejemplo trágico se observa en Afganistán, donde tras décadas de conflicto han sido destruidos más de la mitad de sus bosques y algunas zonas presentan un 95% de deforestación.

La guerra, sea cual sea su objetivo provoca daños irreparables, no sólo en forma de vidas humanas y daños a las ciudades, también para el medio ambiente y por tanto a largo plazo para el resto de formas de vida.

 

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Alumnos del IES Los Molinos participan con sus trabajos con el periódico Viva Conil divulgando sobre ciencia y otros temas importantes en su realidad cotidiana. En esta ocasión ha sido redactado por Laura Brenes 1º ESO B IES Los Molinos

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