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Miércoles 17/08/2022  
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Conil

Conil rinde homenaje a los vecinos fusilados durante el golpe de Estado de 1936

Los Comunes pretendemos custodiar la memoria democrática y por eso hemos propuesto la creación de una Fundación Municipal El Granero

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  • Homenaje a los fusilados en Conil.

La memoria es una condición humana. Nos hace diferentes a cualquier otra especie. Somos producto de lo que fuimos y seremos la consecuencia de lo que hoy somos. La memoria no solo está adscrita al espacio individual, sino que la memoria es, también, colectiva. Hoy estamos aquí, en este acto porque tenemos memoria. Una memoria forjada en la resistencia, en la búsqueda de la verdad frente al discurso oficial de la dictadura y que en la transición no se quiso o no se pudo recuperar. Incluso actualmente los neofranquistas, la extrema derecha declara abiertamente estar en contra de la recuperación de la verdad, la justicia y la reparación a las víctimas.  Una memoria revitalizada a través del movimiento por la recuperación de la memoria histórica y democrática. La asociación Comunes de Conil es memorialista, entre otras funciones.

¿Porque hacemos este homenaje en este lugar?

 Consideramos un deber ciudadano actuar en defensa de los derechos humanos y el reconocimiento y homenaje de las víctimas de la violencia política. Creemos que en el espacio urbano democrático hay lugares cargados de significado que exigen su identificación,  reconocimiento y cuidado por simbolizar claves históricas y emocionales en el conjunto de la comunidad. También porque son enlaces activos entre el presente y el pasado y refuerzan lo que mejor nos afirma como seres humanos.

Homenaje a los fusilados en Conil.

En Conil, el golpe de Estado de 1936 tuvo entre otras consecuencias la de que un amplio grupo de vecinos acabara secuestrado en las dependencias privadas del espacio conocido como “el granero”. Propiedad de la familia Mora Figueroa que apoyaba el golpe de estado franquista. De aquí, el 8 de septiembre se efectuó la saca que terminó con el asesinato de siete jóvenes de la localidad. A ellos se añadirían otros tres, que correrían la misma suerte, permaneciendo todos ellos desaparecidos hasta el día de hoy. La fachada y las dependencias de este edificio recuerdan no sólo a estas víctimas y a los cientos que, aterrorizados, les acompañaron en aquellos días, sino también a sus familias. Igualmente a las personas condenadas por tribunales ilegales, a las que fueron perseguidas y marginadas, a las humilladas, obligadas al exilio y a la emigración, a todas las extorsionadas y condenadas a la miseria, a las forzadas al hambre, al frío y a la pobreza, a las alejadas de las escuelas, a las gentes retrasadas en su posibilidad de mejora, a las silenciadas, incluso a las obligadas a ir al frente.  El Granero es por lo tanto el testimonio de lo padecido por una generación y por sus descendientes, entre los que nos encontramos. Consideramos que el Granero es un lugar de memoria histórica de acuerdo con el artículo 21 de la ley de memoria histórica de Andalucía.

La historiadora Magdalena González nos dice: “La memoria es un patrimonio común que se genera en el presente y que en las sociedades democráticas exige custodia y gestión publicas.”

Custodia significa vigilancia para protegerla, para que no sea profanada u olvidada. Los Comunes pretendemos custodiar la memoria democrática. En ningún momento hemos propuesto que este edificio sea un museo, ni la sede de Comunes, ni un mausoleo (entre otras cosas porque eran gente sencilla, jornaleros, trabajadores) sino que sea un lugar de la memoria de este pueblo. Hemos propuesto la creación de una “Fundación Municipal El Granero”, que, si es posible, radicaría en ese lugar histórico de la calle San Sebastián y estaría vinculada fundamentalmente a la memoria del pueblo de Conil y a su compromiso en la defensa de los derechos humanos y los valores democráticos. Sería un espacio dinámico que, partiendo de la historia del tiempo presente, hiciera de ésta un instrumento para comprender la actualidad y ahondar en la defensa de una cultura de respeto y dignidad de las personas. Habría de ser un espacio destinado a:

  • Dar visibilidad a las violaciones de los derechos humanos cometidas en el golpe de Estado de 1936 y durante la dictadura en Conil de la Frontera, en Andalucía y en España.
  • Dignificar a las víctimas que las sufrieron y a sus familias.
  • Proseguir recopilando y documentando la memoria colectiva (“histórica”) y generacional de la sociedad de Conil a través de las fuentes orales y de documentos personales.
  • Estimular la reflexión y el debate sobre la importancia del respeto y la tolerancia en las sociedades democráticas actuales con el objetivo de que estos hechos nunca más puedan repetirse.

Impulsar y desarrollar iniciativas de programas educativos y de divulgación entre el conjunto de ciudadanía.

La Fundación El Granero llevaría a cabo programas concretos de intervención en distintos ámbitos sociales (centros educativos, de mayores, asociaciones, etc.)

Actividades que persiguen el objetivo de crear un foro de conocimiento, debate, difusión y participación ciudadana propio de una sociedad más culta y solidaria.

Esta propuesta va mas allá de un edificio y de un museo, pretende que desde la gestión pública se defienda la memoria histórica mediante una fundación municipal participada. ¿Es imprescindible que la fundación se ubique  en este edificio? : NO, pero ¿es necesario y conveniente? : SI. Nunca hemos querido que se perjudique a nadie. El campo de concentración de Mauthausen, el de Auschwitz  no se convirtieron en lugares de memoria en Benidorm o Fuengirola. Ni la casa del padre de la patria andaluza, Blas Infante, en Coria se puso en casa del vecino. Pedimos un esfuerzo en la negociación para la adquisición de este local, sino es posible, para nosotros, aunque se construyan locales comerciales y apartamentos seguirá siendo un lugar de memoria, porque ahí ocurrieron hechos traumáticos en la historia de nuestro pueblo. Algunos dan valor a edificios históricos, únicamente por su antigüedad, pero existe otra manera de valorar “por haberse desarrollado en él hechos de singular relevancia por su significación histórica, simbólica o por su repercusión en la memoria colectiva”. Las ciudades no solo son sus calles y edificios, sino la memoria común que crea identidad.

Antonio Machado decía que “el necio confunde valor y precio”, desgraciadamente vivimos tiempos de conjuras de necios. A nosotros no nos van a confundir, vamos a seguir defendiendo la memoria de los represaliados, la verdad, la justicia y la reparación de las víctimas. Eso son nuestros valores, los mismos que defendían los fusilados que hoy homenajeamos, la defensa democrática de una república de trabajadores y los derechos humanos. Salud y República.  

 

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