La bandera andaluza como envoltorio

Publicado: 16/07/2018 ·
Podemos está transitando por el mismo camino de la obligada adaptación al territorio en el que se mueve
Cada uno tiene derecho a envolverse en la bandera andaluza como quiera. Ha sido un recurso muy habitual. Tanto, que se corre el riesgo de despachar el asunto calificándolo como una simplemaniobra electoral , puro fuego de artificio para engañar al pueblo, ignorante él de las tretas que son capaces de perpetrar las élites políticas. Precisamente, ese descreimiento, la displicencia con la que se despacha el fenómeno, restándole toda credibilidad al intento de enraizar en su entorno más próximo el discurso político, se produce mayormente cuando los que lo articulan son formaciones de Andalucía. Es decir, esas almas puras que tienden a perdonarnos la vida a diario, son las mismas que no ven inconveniente alguno en que, por ejemplo, en Cataluña, lo identitario marque de arriba abajo toda la vida política. Lo “nacional”se constituye en la principal referencia más allá del separatismo al que llegan sin ningún ruborotros más osados.

No es que se pretenda trasladar ese escenario a Andalucía. No se dan las circunstancias, ni se pretende, pero lo cierto es que aquí, toda fuerza política de izquierdas que se precie debe tener un discurso propiobasado en lo que significa esta tierra , con alternativas que le resulten al ciudadano reconocibles, dando por asumidos los planteamientos de Estado, sin duda alguna, y lejos, también, de ensoñaciones nacionalistas folclóricas y carentes de sentido. Es cierto que existe un sentimiento como pueblo andaluz, maltratado históricamente y necesitado de postulados singulares que le saquen del ostracismo. En su momento, no sin dificultades internas, el PSOE de Andalucía lo vio claro hasta el punto de quese convirtió en el partido que mejor defendía los intereses de Andalucía, tal y como reflejan la encuestas y los mismos resultados electorales. Por lo menos, hasta ahora. En el PCA otro tanto de los mismo, siendo incluso aquí en donde se generó el movimiento que más tarde se trasformaría en lo que todavía es IU a través de la iniciativa Convocatoria por Andalucía que lideróJulio Anguita.

Es decir, no estamos ante trucos ni proyectos personales. Responden estos movimientos, con más o menos acierto y autenticidad, al afán de situarse a la vanguardia de una sociedad. En definitiva, convertir a las respectivas organizaciones políticas en herramientas útiles y actualizadas, capaces de intervenir en favor del progreso de esta sociedad. Y ese esfuerzo, la verdad, no siempre es bien comprendido en Madrid. Le pasó en su día a los socialistas andaluces y ocurre ahora, salvando las distancias, con Podemos que está transitando por el mismo camino de la obligada adaptación al territorio en el que se mueve. Cuanto antes lo entiendan, mejor para todos.

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