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Domingo, 08/12/2019

Chiclana

Homenaje a los últimos de Filipinas y al capitán Enrique de las Morena

El alcalde, el subdelegado de Defensa y el teniente coronel en representación del Comandante Militar de Cádiz presiden el acto, que ha contado con la presencia


El alcalde de Chiclana, José María Román; el teniente coronel en representación del Comandante Militar de Cádiz, Ramón Jesús Sival; y el subdelegado de Defensa, Joaquín Tomás González, han  presidido el acto en homenaje a los últimos de Filipinas, con motivo del 121 aniversario del fallecimiento del capitán chiclanero Enrique de las Morenas y del 120 aniversario de los héroes de la Batalla de Baler (Filipinas). Un acto celebrado en el Atrio del Ayuntamiento y en el que también han estado presentes miembros de la Corporación, de la Armada Española, así como familiares de Enrique de las Morenas, encabezados por su nieto Carmelo de las Morenas, que han sido testigos del homenaje a los caídos por España.

Durante este homenaje, el alcalde ha destacado que “hoy celebramos un acto enmarcado también en otro acontecimiento histórico como el 500 aniversario de la primera vuelta al mundo, incorporándose Filipinas al imperio de España, cuyo ocaso fue precisamente este evento”. “El acto, que hoy celebramos con muchísimo corazón, emoción y cariño, se celebra en este Atrio, presidido por ilustres chiclaneros, entre ellos, el propio Enrique de las Morenas”, ha comentado José María Román, quien ha resaltado que “aquí al lado, la calle Álamo está dedicada a este ilustre chiclanero, que nació en la calle Hormaza”.

“Hoy rendimos homenaje a un chiclanero y egabrense, porque nació en Chiclana, pero también se sentía de Cabra”, ha indicado el regidor chiclanero, quien ha recordado “una muy grata conversación telefónica con el señor Carmelo de las Morenas, nieto del capitán chiclanero”. “Creímos merecido ensalzar la figura de Enrique de las Morenas, que se ha convertido en uno de los personajes más importantes de la historia de Chiclana”, ha incidido José María Román, quien ha finalizado añadiendo que “los padres de Enrique de las Morenas eran personas muy queridas en Chiclana y hoy hemos querido agradecer y trasladar el cariño y el afecto de nuestra ciudad a la familia de una persona, que marcó la huella para que aquel pelotón soportara el asedio tan largo en Baler”.

Además, Ramón Jesús Silva ha señalado que “hoy recordamos una de las mayores gestas de heroísmo de la historia de España por parte de 54 hombres, en su mayoría del Batallón de Cazadores Expedicionario número 2 liderado por un hombre nacido en esta ciudad, el capitán Enrique de las Morenas, que fue recompensado, a título póstumo, con la Cruz Laureada de San Fernando”. “Reflexionando lo que debía haber pensado el capitán en una situación como esa, se me viene a la memoria aquello que figura en las Reales Ordenanzas, es decir, lo que debe de ser un jefe de unidad”, ha expresado el teniente coronel en representación del Comandante Militar de Cádiz, quien ha añadido que, “hoy en día, este tipo de comportamientos parecen más sacados de una película. ¿Seríamos capaces de luchar por la patria de una manera parecida? Estos 54 hombres eran personas no muy distintas a nosotros, aunque cuando se complica una situación, el soldado español sabe sacar de lo más profundo de su ser esa capacidad de compañerismo y sacrificio que engrandece a su país”.

Por su parte, Carmelo de las Morenas ha agradecido al alcalde y al pueblo de Chiclana por este reconocimiento a su abuelo Enrique de las Morenas. “Agradecer, en nombre de la familia, al alcalde por habernos invitado en este homenaje a los caídos y a la ciudad por el cariño hacia la familia”, ha expresado Carmelo de las Morenas, quien ha resaltado “el magnífico trabajo de Francisco Javier Yeste Sigüenza, que ha escrito un libro sobre Enrique de las Morenas”. “Quisiera destacar que hoy estamos aquí para hacer un homenaje a todos los que dieron su vida por la patria y que, con su sacrificio, contribuyeron a dar la historia de España el timbre de gloria que le corresponde”, ha concluido.

Enrique de las Morenas y Fossi


Enrique de las Morenas y Fossi, nacido en Chiclana el 23 de mayo de 1855 y fallecido en Baler, Filipinas el 22 de noviembre de 1898, fue militar y uno de los Últimos de Filipinas. De familia acomodada, su padre era juez, que ejerció en Chiclana y Cabra (Córdoba). En esta última ciudad estudió e ingresó en la Academia de Infantería con 19 años el 26 de junio de 1874 como cadete de infantería. El 2 de abril del siguiente año, durante la tercera Guerra Carlista, accede al empleo de alférez y es destinado al Regimiento de Infantería de la Lealtad número 30, integrado en la División al mando del general Arroyo, que combate a los carlistas en el frente catalán. Participa, entre otras batallas, en una acción en Molins de Rey y posteriormente en el socorro de Seo de Urgel. Por esta última operación es ascendido a teniente por méritos de guerra y más tarde es nombrado, por la R.O. de 2 de junio de 1876, Benemérito de la Patria.

Después de la Guerra Carlista obtiene varias licencias por asuntos propios para atender sus negocios particulares y otra por enfermedad.

Iniciada la Revolución Filipina, en 1896 es ascendido a capitán, embarcando hacia Filipinas el 18 de diciembre de ese año en el vapor Magallanes, integrándose a su llegada en el Batallón Expedicionario número 9, combatiendo en Cabanatuán y San Isidro. Tras su llegada a Baler, procuró devolver la estabilidad al pueblo, muchos de cuyos habitantes lo habían abandonado tras las primeras revueltas. Para ello, solicitó a los pueblos cercanos que enviasen arroz, que escaseaba en el pueblo, Procuró ganarse la confianza de los locales, tanto los afectos a los españoles, como a los que habían participado en el levantamiento, recientemente sofocado. Estableció la prestación personal, denominada ‘polo’, con el objeto de cultivar un huerto junto a la comandancia, medida que resultó impopular entre los nativos.

La calma tensa se escenificó en el asesinato del maestro Lucio Quezón, probablemente, por su cercanía a los españoles. Lucio Quezón era persona cercana al Capitán de las Morenas, y padre del presidente de Filipinas Manuel L. Quezón.

El sitio de Baler

Tras un breve periodo de tranquilidad, el 30 de junio de 1898, durante una patrulla rutinaria, los hombres al mando de Cerezo caen en una emboscada de los insurgentes filipinos, comandados por Teodorico Novicio Luna, en ese momento, comienza el sitio. Los españoles, se refugian en la iglesia del pueblo por ser el edificio más sólido y defendible en caso de prolongarse la situación, que, finalmente, duró 337 días.

Enrique de las Morenas y los tres oficiales establecieron las bases de la defensa, convirtiendo la Iglesia en un bastión. Recibidas intimaciones para la rendición, Enrique de las Morenas respondió a las mismas contestando que no se rendiría, e incluso, obviándolas, y no contestándolas. En algún caso llegó a contestar de manera provocadora a los sitiadores. El 19 de julio, el Coronel Villacorta intima a la rendición, haciendo responsables a los oficiales de las desgracias que pudieran ocurrir. De las Morenas contesta: "A las doce del día de hoy termina el plazo de su amenaza; los oficiales no podemos ser responsables de las desgracias que ocurran; nos concretamos a cumplir nuestro deber, y tenga usted entendido que si se apodera de la Iglesia será cuando no encuentre en ella más que cadáveres, siendo preferible la muerte a la deshonra”.

En días posteriores, los sitiadores enviaron a dos sacerdotes franciscanos con el objeto de convencer a los sitiados de que su resistencia era inútil. El capitán de las Morenas decidió que se quedasen en la Iglesia. Los sitiadores reclamaron a los dos sacerdotes, por considerarlos sus prisioneros. De las Morenas contestó con ironía, que se quedaban allí, por no ser parlamentarios y "porque creíamos que ustedes nos los mandaban para que nosotros, como somos españoles, les socorriéramos, pues ustedes no tendrían que darles de comer, ni gusto en tenerlos a su lado. Agradeceríamos que nos remitiesen ustedes lo que tengan allí de ellos si algo les han dejado".

El día 6 de septiembre se desarrolló una conversación entre oficiales de un bando y otro, y preguntado el Capitán de las Morenas si se iba a rendir, tras una carcajada, respondió: "¿Qué en qué quedamos? Muy sencillo, ustedes se retiran a sus trincheras y nosotros nos quedamos en nuestra Iglesia, con que adiós y pasarlo bien."

El 18 de octubre, Alonso muere de beriberi, tomando el mando del destacamento Martín Cerezo hasta el final del sitio, en junio de 1899. En aquel entonces De las Morenas ya estaba enfermo, y se fue agravando gradualmente. El 22 de noviembre, Enrique de las Morenas, fallece de beriberi.

En septiembre de 1899 es ascendido a título póstumo al grado de Comandante. En 1901 se le concedió la Cruz Laureada de San Fernando de Segunda Clase. Tiene dedicadas calles a su nombre en Chiclana, Cabra, Baena, y una plaza en Madrid. Sus restos, y los de los otros fallecidos durante el sitio, fueron trasladados a España desde Baler. Está enterrado en el Cementerio de la Almudena en el Mausoleo de los héroes de Cuba y Filipinas.

 

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