Entre telas y volantes

Publicado: 12/03/2020
Autor

Mayte González Gallegos

Escritora por devoción y restauradora de muebles, columnista en el periódico Viva Huelva

Chic style

Blog personal con alma y corazón dedicado a hombres y mujeres sobre moda, belleza y todo lo que esté al alcance de mi bolígrafo

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Manoli Zambrano ha vuelto y se estrena con nueva tienda en Calle Gravina, una diseñadora que forma parte de la historia de la moda flamenca de nuestra ciudad
Manoli Zambrano, transgresora, mujer voluptuosa, en su día a día viste clásica y elegante, es onubense, del barrio de Isla Chica,y es diseñadora de moda flamenca. Tiene una gran trayectoria creando, cortando y diseñando para mujeres de cualquier edad y tallaje.

Comenzó a amar el diseño desde pequeña gracias a su abuela ‘MaDolores’, costurera de profesión. Entre estudios y juegos se fijaba e imitaba los pasos para hacer patronaje, corte y sus primeros zurcidos. Ahí nace el mito, entre telas y agujas. Manoli siguió estudiando, cursando su bachiller elemental en el instituto La Rábida. Posteriormente comenzó a trabajar en la empresa familiar pero lo compaginaba con la costura, aprendiendo cada día ya de modo profesional. Las clientas de su abuela pasaron a sus manos, tal fue el crecimiento que su taller se le quedó pequeño. Con sus dos hijos ya más mayores decide abrir su primera tienda en la década de los ochenta en la calle Artesanos, donde ofrecía a sus clientes todo tipo de costura y complementos, y a su vez lo compaginaba cosiendo trajes a fabricantes.

A lo largo de su trayectoria llega un día a sus manos el traje de flamenca. La enamoró de tal forma que decidió dedicarse en cuerpo y alma a crear moda flamenca. Cambió  la moda de calle por los volantes. Su fama se acrecentaba y abrió en la plaza de La Merced una tienda-taller, ‘Aromas del Rocío’. A posteriori se traslada a la calle La Palma, cambiando el nombre por el de ‘La Fábrica del Flamenco’. Tal es su reconocimiento que su nombre resuena junto con el de Manuela Macías o El Ajolí.

Llega una gran crisis económica que azota a nuestro país y afectó al negocio de Manoli, porque sus clientes eran un noventa por ciento onubenses y en nuestra ciudad, a parte del Rocío y las romerías, no tenemos otro tipo de eventos para vestir de flamenca. Esto la hundió en todos los sentidos, llegando a tocar fondo, pero tras cuatro largos años creando y diseñando en silencio resurgió cual Ave Fénix.

Sus diseños son atemporales, ninguno igual a otro, hechos con telas de calidad, algunas importadas de China y Pakistán. A eces utiliza telas de fiesta, colores intensos y diferenciando entre el vestido, la bata y el traje flamenco.

Manoli Zambrano ha vuelto y se estrena con nueva tienda en Calle Gravina, con una inauguración a la que tuve la suerte de poder asistir y compartir la ilusión y el trabajo que ha puesto. Esta diseñadora forma parte de la historia de la moda flamenca de nuestra ciudad.

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