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Jueves 26/05/2022  

Campo de Gibraltar

Una investigadora de la UCA, galardonada por un estudio sobre Los Alcornocales

Irene Repeto recibe el premio a la mejor ponente en el congreso de la AEET por el estudio sobre los efectos de la forestación de la herriza

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  • Irene Repeto.

Durante el XV Congreso de la Asociación Española de Ecología Terrestre (AEET) celebrado en la ciudad extremeña de Plasencia, Irene Repeto Deudero, investigadora en formación de la Universidad de Cádiz, adscrita al grupo de investigación FEBIMED fue seleccionada como mejor ponente predoctoral con su exposición titulada “Efectos de la forestación de la herriza sobre el estrés hídrico del alcornocal en el Parque Natural Los Alcornocales”. 

Bajo la consigna de “El valor de la naturaleza para una sociedad global”, investigadores procedentes de todo el territorio peninsular, además de otros extranjeros, han compartido visiones en este congreso con el fin de abordar el papel que la ecología ejerce sobre la sociedad. Teniendo como objetivo el intercambio de los conocimientos más actuales sobre ecología, más de 250 ponentes y 500 asistentes se han reunido en el Palacio de Congresos de Plasencia para participar de este proceso colaborativo. 

En este marco, un jurado compuesto por más de 30 investigadores destacó la contribución de Irene, además de su buena comunicación, y decidió otorgarle este galardón. “Yo todavía no me lo creo. Salí contenta, pero no me esperaba que fuera a tener tanta repercusión.”, comentó Irene poco después de recibir el galardón.. 

El trabajo de esta joven se centra en el estudio de los impactos ecológicos de la forestación en hábitats sin árboles y las consecuencias que esto tiene para la biodiversidad, basándose en el análisis geoespacial. En este caso concreto, Irene abordó en su ponencia cómo la forestación del brezal Mediterráneo o herriza, un hábitat naturalmente libre de árboles sobre el que se realizaron plantaciones de pinos en la segunda mitad del siglo XX, principalmente con fines productivos, ha podido afectar a los bosques de alcornoque del sur de la Península Ibérica. 

Los resultados han sido prometedores: en las crestas y cumbres sobre los bosques de alcornoque encontramos herrizas que, cuando han sido forestadas con pinos, retrasan la recuperación de estos alcornocales ladera abajo tras episodios de sequía. Todo apunta a que esto se debe a una alteración del ciclo hídrico provocada por las plantaciones de pino. Los pinos tienen una gran demanda hídrica que, probablemente, interfiere en la bajada del agua a laderas inferiores, afectando así a las dinámicas de la vegetación localizada en la ladera. 

En palabras de la propia Irene, “los datos nos sugieren que el alcornocal que está debajo de la herriza libre de árboles se recupera mucho mejor tras los eventos de sequía. Cuando no hay pinos en la cumbre, el suelo del alcornocal recibe más agua y los alcornoques se recuperan más rápidamente del estrés hídrico”. 

Más allá de la relevancia científica de la investigación, cabe destacar también la importancia social que tiene. Pese al auge del “planta un árbol” como solución a todos los problemas ambientales, hay que ser consciente de cómo un árbol puede afectar al resto del ecosistema en el que se planta. Respecto a esto, Irene nos aclara que “No todos los árboles son buenos en todos los sitios. Teniendo en cuenta que las plantaciones están contempladas en la Estrategia Europea de Biodiversidad del 2030, tenemos que tener mucho cuidado de donde ponemos árboles y qué efectos van a tener sobre los hábitats que reemplazan y los aledaños”.

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