Actualizado: 13:01 CET
Domingo, 27/09/2020

Cádiz

La UCA vive su propio estado de alarma por un virus informático

El rector de la Universidad de Cádiz ha denunciado ataques cibernéticos a las cuentas corporativas por parte de un grupo de alumnos

  • Universidad de Cádiz

La Universidad de Cádiz vive su propio estado de alarma. Después de que un grupo de alumnos se quejara ayer en las redes sociales de las carencias percibidas desde la entidad académica durante el confinamiento, esta mañana el Rector, Francisco Piniella, denunciaba distintos ataques informáticos a las cuentas corporativas producidos en las últimas 24 horas. Por su parte, desde el Consejo de Estudiantes, su presidente Miguel Ángel Pérez Bellido, ha querido expresar su rechazo a estas amenazas cibernéticas pero, a su vez, ha pedido responsabilidades a la universidad en las formas en la que se está desarrollando la evaluación del tercer cuatrimestre.

"Si la presión que nos hace vivir la situación de la pandemia ya nos hace, por sí misma, trabajar en tensión, en el día de ayer se ha producido una serie de hechos que a todas luces son indignantes y, posiblemente, constitutivos de delito", así comenzaba el comunicado que el rector dirigía a la comunidad universitaria. 

En las últimas 24 horas, cientos de cuentas corporativas de correo electrónico de la Universidad de Cádiz han recibido distintos ataques informáticos desde la dirección “alumnadoindignadouca@topmail.com”. El primero de los ataques masivos, enviado a las 14:25 horas de ayer, remitía a un servidor de correo llamado Topmail.com, e incorporaba una dirección en la que había que clicar para leer el texto del mensaje bajo el asunto #LaUcaProtesta. Otros mensajes con idéntico remitente amenazaban con atacar el portal web, el campus virtual, la web de la Biblioteca, etc.

Informan de que desde el Área de Servicios Informáticos del Vicerrectorado de Infraestructuras y Digitalización de la Universidad de Cádiz, se ha trabajado intensamente durante las últimas horas para desactivar los intentos y preservar la seguridad de los equipos informáticos y el entorno virtual de la UCA por medio, entre otras acciones, de cortes parciales del flujo para realizar intervenciones de seguridad que no han afectado a los sistemas externos ni al núcleo de la web de la UCA.

"El Consejo de Dirección de la Universidad de Cádiz, en reunión extraordinaria celebrada esta misma mañana, ha decidido denunciar los hechos ante la policía, como no podía ser de otro modo, y pedir a la comunidad universitaria que no abra los mails ante el peligro de que el documento final que aparece tras derivar a Topmail no se trate realmente de un documento PDF, sino de un programa ejecutable de Windows con un virus del tipo ransomware (secuestrador), variante del famoso WannaCry. Este intentará encriptar o cifrar todos los ficheros que encuentre en el ordenador y aquellos otros que localice en unidades de red compartidas. La dinámica habitual en este tipo de casos es que los atacantes pidan un rescate con criptomonedas para desencriptar los archivos secuestrados", explica el rector.

Aunque de momento la UCA desconoce la identidad de los hackers que han actuado bajo el pseudónimo de “alumnos indignados”, tiene claro que "en absoluto representan al conjunto de los más de 22.000 estudiantes de la Universidad de Cádiz que están haciendo, junto al profesorado, un sobreesfuerzo de adaptación a la docencia no presencial en un tiempo récord y que tienen, por otra parte, toda la legitimidad y el derecho de expresar sus opiniones tanto en sus perfiles individuales en redes sociales como en los procedimientos que la propia Universidad tiene habilitados para trasladar quejas y reclamaciones".

Sin embargo, desde el Consejo de Estudiantes de la Universidad de Cádiz (CEUCA) no tienen tan claro que ese esfuerzo se esté haciendo en todas las direcciones. Su presidente, Miguel Ángel Pérez Bellido, ha querido desvincularse y condenar el ataque virtual,  así como agradecer a los profesores que cumplen con la docencia, pero también criticar aquellos que no están teniendo en cuenta la difícil situación de los propios estudiantes.

Los estudiantes también critican que “la participación de la representación estudiantil en el proceso de aprobación de las adendas ha sido impuesta por la Agencia de Calidad andaluza”.  La adenda es el documento que detalla la forma de evaluación de cada asignatura, adaptándose a la modalidad no presencial. “Con la vista puesta ya en las propias evaluaciones, nos encontramos con otro de los grandes problemas detectados: los tiempos para realizar los exámenes y la imposibilidad de repasar los mismos, sobre todo en los tipo test. Entendemos y apoyamos que los docentes deban garantizar la calidad de sus pruebas, pero consideramos que ajustar demasiado el tiempo y bloquear el moverte libremente por las preguntas (casos tipo 30 preguntas en 20 minutos y sin opción de dejar una en blanco, restando los fallos y sin poder volver atrás entre preguntas para repasar) no es la forma más adecuada para evitar irregularidades por parte del estudiantado; así como los sistemas de video vigilancia que plantean en algunos casos”, exponen desde CEUCA.

“Igualmente es importante dejar claro que no apoyamos ni el aprobado general ni que nos regalen más puntos en las calificaciones. También expresamos nuestro rechazo a prácticas delictivas y desleales, como amenazas de carácter cibernético. Entendemos que no son las formas de reivindicar y que sobre todo, si queremos exigir responsabilidades, debemos ser responsables”, concluyen los alumnos

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