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Miercoles, 23/10/2019

Una feminista en la cocina

Amor de madre

Publicado: 01/04/2019 ·
10:20
Actualizado: 02/04/2019 · 19:11

Los Servicios Sociales no se dieron por aludidos hasta dos años después. Imagínense, dos eternos años después.                                                  


Cinco años de dolor por cinco años de condena. Esa es la pena impuesta por la Audiencia Provincial a una madre toxicómana por prostituir a su hija con tan solo 8 años. La madre consumía delante de la niña, compraba los estupefacientes con ella y traficaba con su cuerpo- delante de ella- para conseguir dinero.Cuando tenía 8 años debió pensar que a ese cuerpo pequeñito e indefenso se le podía sacar rendimiento, así que la desnudó y la puso al servicio de sus clientes. Los Servicios Sociales no se dieron por aludidos hasta dos años después. Imagínense, dos eternos años después.                                                                                                        

Fachada de la Audiencia Provincial.

 Como solución mágica al problema, la enviaron a una Residencia de lunes a viernes y el sábado y domingo los pasaba con su abuela. En esa residencia ya manifestó que era “una puta desde que tenía 8 años”. Cuatro años después volvió a convivir con su madre. Fue tan atroz la experiencia que ella misma, ya con 13, acudió a Servicios Sociales, dándole entonces su tutela a Protección de menores. NO lo entiendo, saben. Sí, lo de que una toxicómana no puede ser una buena madre, ni cuidar de sus hijos. No porque no quiera, sino porque es una enferma y no puede. No entiendo que Servicios sociales no interviniese, ni que las alarmas no saltaran para que una cría no tuviera que vivir en el horror de la prostitución y las drogas por dos años seguidos. No entiendo cómo desde ese momento no se la aparta de ese círculo vicioso, porque esa abuela a la que le conceden la custodia de  fines de semana no la salvó de la quema. Tampoco la protegen Servicios sociales cuando vuelve con su madre, que no ha cambiado y sigue drogándose y prostituyéndose. Sinceramente no entiendo nada, más que la droga empobrece, mata y devalúa todo lo que toca. Ni hijos, ni vida, nada, solo la ruina, la muerte y la desgracia, incluso para los que más quieres. Si realmente los quieres, porque lo mismo solo son botín de biología, porque parir lo hacen hasta los animales. Debería trazarse una línea indestructible para separar lo que es la biología y la genética y lo que es ser madre y cuidar.

Tenía solo 10 años, maldita sea!!!! No merecía que se la llevase a una Residencia por no separarla de los vínculos familiares. No merecía estar encerrada porque solo había cometido el fragante deliro de nacer en un mal hogar. Deberían haberse afanado en buscarle casa, en proveerla de una familia que la hubiera entendido para que cuando cumpliera los 18 le siguieran dando unos lazos reales de confort , de seguridad , de libertad divina para buscarse un futuro digno donde la prostitución y la droga no fueran carta de presentación. Han estropeado una vida preciosa, por no importarles criaturas que son más que números en los expedientes administrativos, carne de cañón de abogados de oficio y un juicio más para letrados y personal de los juzgados. La niña se hizo mujer con solo 8 años entre manos sucias de barro. Espero que la vendiera bien, la madre amorosa. Lo único que lamento es que antes de hacerlo no hubiera comprado la mejor droga para haber llegado al cielo de los que venden carne de niña a cambio de heroína inyectada. No era su culpa, lo sé. Era el lenguaje que hablaba, sexo a cambio de dinero porque la adicción tira y se mete en los huesos, la sangre y la médula. La niña estaba sentenciada antes de nacer. Niña muerta sin tener que ser abortada. Niña carroña, niña desposada por viciosos sin escrúpulos que no son más que intermediarios del drama. Mojones de camino sin asfaltar, guano sin compuestos orgánicos. Le han caído cinco años a la toxicómana que fue madre biológica. Ninguno a los pederastas, a la Administración, ni a los que miraron para otra parte,  viendo entrar en la casa a esa ralea. Nadie le devolverá nada de lo que le robaron , porque nunca le importó a nadie. Niña robada en el tiempo de descuento, hija de la heroína y el asalto a la inmediatez y el hastío. Una vez más hemos caído lo más bajo, para no levantarnos jamás.

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Autor en Andalucia Información

Ana Isabel Espinosa

Ana Isabel Espinosa es escritora y columnista. Premio Unicaja de Periodismo. Premio Barcarola de Relato, de Novela Baltasar Porcel.

Una feminista en la cocina

La autora se define a sí misma en su espacio: "Soy un cajón de sastre anímico. Así que cógete a lo que puedas, porque vienen curvas"

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