Actualizado: 22:31 CET
Martes, 16/10/2018

Cádiz

Solidaridad con mayúsculas

Un niño aprovecha su regalo de Primera Comunión para destinarlo a los desayunos que ofrece Calor en la Noche a las personas sin hogar. Todo un ejemplo a seguir

Javier haciendo la compra.

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Acompañado por su hermano en su misión.

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Llevando los alimentos a Calor en la Noche.

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Espacio reservado al reproductor de vídeo

Javier Gijón Merino es un niño de Cádiz que hacía su Primera Comunión el domingo 6 de mayo en la iglesia de San Lorenzo. Javier ha revuelto las entrañas de más de un adulto con su espíritu solidario, ha sido capaz de ‘sacrificar’ uno de sus regalos para dárselo a los demás. Hoy en día que las comuniones cada vez tienen menos de espiritual y más de superficial, Javier Merino ha dado una lección a todos destinando el presupuesto de su regalo para personas que no tienen nada, ni un techo, ni alimentos, ni tan siquiera una abuela que les cuide.

Esta acción del pequeño era un pequeño trato entre el niño y la familia de su tía Encarna Orozco, a quien le rondaba la idea por la cabeza desde hace tiempo. “No queríamos que tuviera un regalo de los habituales, una play, una tablet… Queríamos que fuera algo distinto”. De ahí que Encarna hablara con el pequeño Javier y le planteara el asunto.

“El sabe que yo hago algo con las personas sin hogar, pero hasta este momento no lo tenía muy claro. Le expliqué que hay mucha gente que vive en la calle y que no  tiene un hogar como el que él y yo tenemos”. Entonces, fue cuando Encarna le preguntó si quería ser voluntario y colaborar con Calor en la Noche. Para poder abordar este asunto, Encarna tenía que estar segura de que Javier conocía el concepto de la Solidaridad. El niño explicó a su tía que sí sabía lo que significaba, que en catequesis habían hablado de la figura de Jesús, de su mensaje de amor y de la solidaridad.

A partir de entonces fue cuando Javier, de manera directa, y sin intermediarios tomó su decisión. Una decisión que ni tan siquiera sus padres conocían, y de la que tuvieron noticias a través de amigos del colegio de Javier. “Estaba muy ilusionado por compartir su regalo con otras personas. Para él era muy complicado entender por qué viven en la calle estas personas, porque no viven en una casa, si no tienen a ningún familiar que les cuide”. Es muy difícil de comprender por una conciencia tan limpia y un alma tan pura. Encarna le explicó que lleva muchos años trabajando con estas personas, que son iguales que cualquiera de nosotros, y que no se merecen el trato que se les da muchas veces.

Javier fue al supermercado acompañado por su hermano pequeño, que le ayudaba a tirar del carro. Compró infinidad de magdalenas, de zumos de sus sabores favoritos, alimentos que se darán en los desayunos de Calor en la Noche, lugar al que él mismo llevó su aportación.

Es un niño feliz, sin necesidades, que nunca olvidará uno de los regalos más especiales de su vida. Bravo por él.

Cómo ayudar a los demás

Hay muchas maneras de colaborar con Calor en la Noche: “Con la entrega personal, económica, con grupos de adultos que nos hacen los pucheros para salir a la calle, y el caso del pequeño Javier. Dar algo para quienes no tienen nada. Ha sido una historia conmovedora, o la de gente por la calle, chavales jóvenes, que nos dan dinero de su propio bolsillo”, explicaba el presidente, Manuel Mení.

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