Quantcast
El tiempo en: Andalucía
14/08/2022  

Cádiz Suena Bien

El Balance de la V Edición del Monkey Weekend

Celebrada el pasado fin de semana, de nuevo en El Puerto de Santa María, ratificó con éxito un año más la identidad del festival como único en su especie

Publicidad Ai Publicidad AiPublicidad AiPublicidad AiPublicidad AiPublicidad Ai
  • Monkey Weekend

La quinta edición de Alhambra Monkey Weekend, celebrada el pasado fin de semana de nuevo en El Puerto de Santa María, ratificó con éxito un año más la identidad del festival como único en su especie, ofreciendo por diferentes rincones de todo el centro histórico de la localidad un auténtico aluvión de grandes conciertos, escenarios insólitos y momentos para el recuerdo.

Que Alhambra Monkey Weekend es un festival diferente, con una identidad tan personal como alejada de tópicos, es una verdad incuestionable. Con apenas cuatro ediciones a sus espaldas, el Monkey chico, como algunos lo llaman, ha trascendido esa imagen de hermano pequeño de Alhambra Monkey Week para convertirse, por méritos propios, en uno de esos eventos que todo melómano indie apunta en su agenda de citas indi(e)spensables de la temporada.

Y este 2022, el año en el que tras la experiencia aún pandémica del pasado se volvía a una normalidad como la de antaño (esto es, conciertos de pie, sin mascarilla, sin reducciones de aforo... ¡y brincando como se debe!), Alhambra Monkey Weekend no ha defraudado un ápice las expectativas vertidas en tan esperado reencuentro.

Ya el viernes 13, en su jornada inaugural, se apreciaba en el ambiente las ganas de festival. También de fiesta, claro. Los imponentes muros del Castillo de San Marcos acogían un año más el Escenario Ron Contrabando, que abría una Kora tan natural en sus formas como seductora en su toma de contacto con el público más tempranero. Le siguieron sobre las tablas una de esas bandas que tan bien se le da al Monkey (sea el grande o el chico) descubrir: Los Yolos, toda una gratísima revelación y con un sonido apabullante pese a su corta trayectoria. Los de Barcelona llegaron y triunfaron, dejando a los presentes aturdidos con su desparpajo en directo y unas canciones que beben, sí, de los 80, pero podrían ser de ayer mismo también.

Otros que dejaron al personal con la cabeza volada fueron Cuello, engrasada y veterana máquina de hits que no paró de propinar sacudidas punk entre una entregadísima platea. Cerraron los chicos de moda: Camellos. Monetes habituales, presentaban nuevo disco, el maduro y portentoso "Manual de Estilo", y lo hicieron con sublime ídem. Aderezando los nuevos temas con sus clásicos de siempre en un repertorio ganador. Vale que tenían rendido al público desde el minuto cero, pero su show no soltó a nadie del cuello hasta el final. Y vaya sí lo agradeció el fandom.

El sábado, con la mitad (o más) de ese fandom de resaca, comenzó con propuestas apegadas a la tradición, pero no exentas de vanguardia. En El Jardín de Osborne, escenario estrenado en esta quinta edición, abría puertas la programación de FlaMonkey x Fundación SGAE: el portuense Javier Prieto jugando en casa con la sonrisa puesta; y esa delicia llamada "Tiento Madera" que Tomás de Perrate, Raúl Cantizano y Marco Serrato convirtieron en una oda a la improvisación como la más noble de las artes. Esta programación tendría una coda final ya entrada la tarde en la Casa Alhambra, majestuosa casa palacio transformada en inusual escenario, con el tan delirante como encantador directo de Paco Moreno y su rumba para nuevas generaciones.

Antes, en la misma Casa Alhambra, podríamos disfrutar de otras dos propuestas no por íntimas con menos pegada: Montañés, que llegaba al festival de la mano de AIE y su programa AIEnRUTa-Artistas para demostrar que el cancionero popular no está reñido con el público indie; y unos croma nueve comodísimos con su fórmula DIY y su sonido lo-fi en un ambiente tan familiar como el que desprendía ese escenario. Un escenario, el de Casa Alhambra, que se iluminaría poco después con el radiante pop de Estrella Fugaz y que cerraría sus puertas con el vendaval de unos Percha que hicieron temblar, literalmente, el suelo que pisábamos. Y que bailábamos.

El Jardín de Osborne, a su vez, pasaría del flamenco a otras propuestas, con ese gracejo tan propio también del Monkey, dispuesto siempre a saltar de género en género sin prejuicio alguno. Así, del flow hipervitaminado de unos siempre coreados Space Surimi se enlazó con el personalísimo discurso pop de Cómo Vivir En El Campo, a la sazón uno de los directos más aplaudidos del festival, para acabar con la efervescencia punk de Aiko el grupo, que sigue ganando adeptos (y gargantas) para la causa allá por donde pasan.

Otro de los escenarios más tempraneros fue el Garaje Joven, que revalidaba título también como uno de los más curiosos: se trata de un garage en plena calle, con los artistas tocando dentro como si se tratara de un local de ensayo. Otra promesa local, la jovencísima Candelaberlop, rompió el hielo con valentía, sensibilidad y aplomo, para dejar luego paso a unos AKA Matador en formato dúo todo frescor, y permitir cerrar la puerta del Garaje a Salvaje Lola y su broche final embadurnado en gomoso power pop.

Entrada ya la tarde, parada y fonda obligada en uno de esos espacios que solo se pueden disfrutar en un festival como Alhambra Monkey Weekend: el Bar Andalucía cedía su tejado (sí, has leído bien: tejado) a Los Jaguares de la Bahía para que nos regalaran su ya habitual karaoke, presentado también un año más por el carismático Joan Vich. Canciones de Plastic Bertrand, The Beatles, Village People o The Clash, entre otras, sonaron en las voces de invitados como María Relator (de Percha), Iggy Rathman (también conocido como AKA Matador, Rothrigo, ese Cherni que nos había deleitado la noche anterior como DJ... y por supuesto, público de a pie dispuesto a tener su minuto de gloria. Lleno absoluto en una calle cortada para la ocasión y mucho, mucho cachondeo. Esto es Cádiz, recuerda.

La fiesta, con mayúscula, continuaría luego en el Escenario Jägermusic, sinónimo siempre de despiporre y ubicado, un año más, en la legendaria Sala Milwaukee. Desde que Carrera abrieran fuego con su hipnótico noise pop, aquello fue un no parar de darle a las caderas y castigar los cuellos: unos exultantes Alavedra, unos explosivos Youcanthide y unos muy locos La Élite sabían a lo que venían. Y vaya sí lo disfrutaron. Premio Público Hasta Los Topes 2022 y momento para la polaroid: La Élite invitando al stage manager a cantar "Autosuficiencia" de Parálisis Permanente y éste, Dani Morilla (actor por más señas, búsquenlo en Google) aceptando el reto y marcándose un temazo. Por raticos así, karaoke aparte, vale la pena dejarse caer por el Monkey chico.

Y si hablamos de público numeroso, sin duda uno de los platos fuertes de Alhambra Monkey Weekend es su Escenario El Puerto de Santa María, ubicado en la céntrica Plaza de Alfonso X El Sabio. Por allí desfilaron los gaditanos Neon Vampire, trasladando su elegante nocturnidad glam a plena luz del día, y unos muy entonados Nacho & The Browns, que encandilaron con su rock de vieja escuela y su vibrante show vintage. Pero sin duda los más esperados en tan bonito enclave fueron Maddening Flames, hijos pródigos en un tan anhelado como triunfal regreso y que demostraron estar, acompañados por Paco Loco, en un espectacular momento de forma; y también una dani llegada de la mano de AIE y AIEnRUTa-Artistas y que suma y sigue, conquistando nuevas audiencias allá por donde pisa con garbo, mezclando su brillante cancionero pop con versiones de Raffaella Carrà y New Order.

De nuevo orden, al menos en cuanto a nuestra escena independiente se refiere, dieron buena cuenta las dos salas que quedan por enumerar en esta crónica. Por un lado, Musseum Club coló el bizarrismo desenfrenado de Sandré entre dos propuestas electrónicas tan dispares entre sí como sumamente interesantes: la experimentación, con su toque bailongo eso sí, de Durovino y el sonido altamente contagioso de un cada vez más pujante GAZZI.

Por otro, Guateque, otra cita también reincidente en el festival, ofreció tres directazos a cada cual más rabiosamente actual: unos briosos Caballo Prieto Azabache dispuestos a la galopada incesante; unos Ghouljaboy tan divertidos como de costumbre y recién aterrizados de The Great Escape y los reyes de la noche, La Paloma, otro de los nombres más comentados del festival, en un concierto coreado de principio a fin y a cuya salida se podían escuchar frases entre el público tales como "¿Te acuerdas cuando vimos aquí por primera vez a Carolina Durante? Pues eso". The next big thing, ahora.

No se puede despedir la crónica sin mención especial, y guiño guiño guiño, a los DJ's, que lo dieron todo y más: el ya mencionado Cherni, los endiablados Los Locos del Ritmo, el siempre elegante Luis Hill, los bien avenidos Pío Paradox & Betty Miserias, y ese Calder On HiFi siempre tan juguetón que no dudó un segundo en subirse incluso a una furgoneta como sorprendente escenario. ¡La música sobre ruedas también es posible en Alhambra Monkey Weekend!

“Alhambra Monkey Weekend quiere agradecer la colaboración inestimable en la realización del evento de Cervezas Alhambra, Diputación de Cádiz, Ayuntamiento de El Puerto de Santa María (con mención especial a la Concejalía de Cultura, la Concejalía de Juventud y la Concejalía de Turismo y Promoción de la Ciudad), Fundación SGAE, AIE – Sociedad de Artistas Intérpretes o Ejecutantes de España, Radio 3, Fundación Osborne, Bodegas Caballero, Jägermeister y su programa Jägermusic, Contrabando, Tequilas La Malinche, Burdon Gin, Ponche Caballero y WOCAbout Music. Y por supuesto también, el cariño de nuestro querido público”. Asegura la organización del festival gaditano.

TE RECOMENDAMOS