Actualizado: 01:17 CET
Jueves, 22/10/2020

Ojos de plato

Ojos de plato. El descubrimiento de la pasarela

Con la semana enfocada en el puente o en la pasarela del descubrimiento estamos prestos a cruzar las aguas del bravo, Guadalhorce a lo Panamá Jack

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Con la semana enfocada en el puente o en la pasarela del descubrimiento estamos prestos a cruzar las aguas del bravo, Guadalhorce a lo Panamá Jack. Para el 12 de octubre, día de la hispanidad o de la raza según que orilla se habite del “Lago Español”, ya nadie reclama ni el huevo de Colón. Con los movimientos indigenistas derribando estatuas, con las nuevas interseccionalidades, poco se debate si Cristóbal Colón era genovés, catalán, gallego, judío, manchego o ibicenco. La leyenda negra se revisa. Según historiadores competentes, la conquista de América también fue consecuencia del empuje de la inversión privada con patrocinio real y beneplácito papal. Sin quitar mérito a los navegantes, los aventureros de arcabuz, las caballerías y las jaurías de alanos, lo más letal de esas históricas conquistas fue la enfermedad. El contagio de la viruela y otras miasmas europeas que diezmaron a la población autóctona de un extremo a otro del Nuevo Mundo. Vaya con los virus, siempre agazapados en los recovecos de la historia. Lo que también está siendo épico en las festivas jornadas es el estreno vibrante de la pasarela de madera, nuestro Caminito del Rey urbano con vistas a la migración ornitológica otoñal. Toda una novedad que nos entusiasma para salir a estirar las mascarillas. Aunque nos advierten que el invento vibra de tanto éxito viandante. Tranquilo, esas ingenierías se afinan como las cuerdas de una guitarra, le aseguro que lo vi en un documental y puede que hasta sea verdad.

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