Actualizado: 01:25 CET
Jueves, 24/09/2020
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El jardín de Bomarzo

El reloj que suena en el PSOE

Dentro de las filas del PSOE se perciben ya movimientos de distinto calado de cara a los congresos que han de celebrarse próximamente en todos sus niveles

  • Susana Díaz, en un acto en Huelva, con el alcalde de la capital, Gabriel Cruz.

Dentro de las filas del PSOE se perciben ya movimientos de distinto calado de cara a los congresos que han de celebrarse próximamente en todos sus niveles y que se producirán en cascada a lo largo y ancho del próximo año, para lo cual el trabajo previo ha comenzado. Es el latido interno de un partido que debate el poder consigo mismo de manera permanente y esto le hace tan vulnerable ante la sociedad porque públicamente muestra sus vergüenzas como, por otra parte, exclusivo exactamente por lo mismo, basta un vistazo a cómo se organizan de tripas para afuera otras formaciones -de izquierdas o de derechas- para establecer las distancias; en el PSOE pierden mucha energía en ponerse de acuerdo -o en no hacerlo- y en determinar los poderes internos, pero el sistema le otorga una solidez que electoralmente siempre ha funcionado.

El primer congreso de todos será el federal y este, con toda probabilidad, se producirá sobre abril del próximo año para hacer cumplir dos deseos del presidente: celebrarlo en fecha según estatutos internos, ni adelantarlo ni atrasarlo y, sobre todo, hacerse con el control de un partido que está más en manos de Lastra y Ábalos. En ese congreso será clave para él establecer en manos de quien queda la secretaría de organización por si pesa más el deseo de poner a un hombre de su total confianza o, en cambio, debe pagar algún apoyo cediendo el puesto; hay que tener en cuenta que su círculo íntimo lo forman Félix Bolaños, Iván Redondo y Francisco Salazar, todos ellos hombres fuertes en Moncloa pero no en Ferraz. Y para mayor conocimiento de todo lo que rodea tanto a la acción del gobierno como a determinadas claves políticas su círculo íntimo ha creado el Departamento de Innovación, Análisis y Nuevas Audiencias -DIANA- al objeto de tener una consultora propia especializada en analítica y en las nuevas audiencias que ofrecen, entre otras, las redes sociales. Al presidente y a Redondo le interesa mucho tener una escucha permanente de todo lo que les rodea para, así, anticiparse en la acción política y de gobierno. Dar en la diana es el objetivo siempre.

Con esta previsión saltarán los siguientes congresos y, de los primeros, los regionales. Andalucía en este sentido puede ser de los más convulsos a pesar de que Susana Díaz se haya plegado por completo a la dirección de Pedro Sánchez, de hecho aceptó hasta acoger como coordinador de su grupo parlamentario al ex alcalde de Jun y sanchista confeso José Antonio Rodríguez en una clara muestra de hasta qué punto acata el liderazgo del hoy presidente y casi amigo y no hace mucho enemigo público. Pero si bien Sánchez no atacará a Díaz por diferentes cuestiones -está en otra cosa, no la siente ya una amenaza...-, tampoco su intención es la de protegerla si el grupo de adversarios que ésta tiene por toda la comunidad crece y decide plantarle cara en un congreso que sería tras el federal y muy bien podría producirse entre junio y julio del próximo curso. Susana Díaz, a quien tampoco interesa darle más margen a sus enemigos para que se organicen, conoce y controla mucho mejor la orgánica del partido, su potencial es ese porque se ha curtido en la cuna del socialismo sevillano a la sombra de primeros espadas en la materia y, además, se ha recorrido todas las agrupaciones por pequeñas que sean de toda Andalucía y es por esto que el grupo opositor tiene un arduo trabajo por delante y, de hecho, estos días hay gente -como su ahora íntimo enemigo Mario Jiménez- recorriendo agrupaciones e intentado captar apoyos para ese próximo congreso. Se irán sumando de aquí y allá porque internamente se palpa abiertamente la necesidad de separar la marca PSOE de Susana Díaz, pero en el PSOE -en esto sí coinciden con los demás partidos- se practica la máxima de no ponerse uno en riesgo público más allá de lo imprescindible porque una decisión equívoca o anticipada puede tener consecuencias nefastas para la salud y, de hecho, solo se hace cuando no hay retorno posible: caso de Mario Jiménez o Miguel Ángel Vázquez contra Susana, caso de Jiménez Barrios, Pepe Fiscal o López Gil a su favor. En este sentido, de aquí al congreso regional habrá que ver qué posición toman los secretarios provinciales y, en seis casos, presidentes de esas poderosas diputaciones provinciales que a día de hoy controla el PSOE en Andalucía y que representan para ellos tanto el poder político como, sobre todo, el económico.

De entrada, Fernando Villalobos -Sevilla- y Antonio Ruiz -Córdoba- son los más cercanos al susanismo en Andalucía, si bien aún es mayor la unidad provincial en torno a la ex presidente en su provincia de origen que en Córdoba, donde algunas agrupaciones se decantan por el sector crítico. En Granada José Entrena en principio se alineará con quien diga Ferraz y, si como es probable, Ferraz no eleva el dedo sobre nadie, su perfil es más de quedarse al margen de disputas siempre que se pueda y no siempre se puede; de hecho en política es de una habilidad superior el mantenerse de perfil sin dejarse notar y navegando impulsado por el viento favorable que sople en cada momento.

Para Susana Díaz una de las provincias más importantes es Jaén porque funciona como una piña y porque sabe que Paco Reyes tiene voz en Madrid y peso en Andalucía, sabiduría extrema cuajada a la sombra de centenarios olivos y es por esto que Jaén -junto a Huelva- fue la primera en alinearse con Sánchez y pactar con Madrid las listas a las cortes y las presidencias de ambas diputaciones; Jaén acoge a una de las voces más críticas contra Díaz en Andalucía como es la ex alcaldesa de La Carolina y parlamentaria Ángeles Férriz, que se postularía como posible candidata a sustituir a Díaz. Ambas se conocen desde juventudes y ambas se saben mujeres de carácter, por tanto enfrentadas, si bien Férriz -a quien apartó por díscola como hizo con María Márquez en Huelva- tendría como principal valedor a Reyes y está por ver cómo el presidente nacido en Bedmar juega el final de este partido. 

De hecho en la última reunión de secretarios provinciales hace unos días entró con Susana Díaz en la sala para sorpresa de los presentes, este tipo de juego es habitual en la ex presidente porque sabe cómo crear efectos visuales para que el personal se coma la cabeza. Y lo hizo a pesar de que en círculos íntimos Reyes repite hasta la saciedad que el proyecto de futuro no puede pasar por las manos de Susana Díaz, “es imprescindible un cambio”, también juega mucho con el tiempo político y gusta repetir el "ahora no toca". Aunque ya sí que va tocando, también lo sabe.


Huelva está declaradamente en contra de Susana, tanto por parte de Mario Jiménez como del presidente de Diputación y secretario general allí Ignacio Caraballo, con quien mantiene una relación de cortés lejanía. Caraballo controla la provincia ante escarceos como el del vicepresidente de su Diputación Pepe Fernández, que ha querido postularse como su sustituto impulsado por el alcalde de Hueva, Gabriel Cruz, confeso chirigotero que practica a la perfección el deporte de ponerse de perfil, jugar a todo y a nada y al que molesta que le den por cercano a Susana -le pillaron en un almuerzo en Punta Umbría con Díaz hace pocos días, sin la presencia de la alcaldesa de la localidad, Aurora Águedo-. Díaz tiene en él para Huelva un comodín, lo sabe Caraballo -que tiene otro en su vicepresidenta Mariuca- y que cuenta con toda una provincia que aceptaría a regañadientes que el poder socialista estuviera controlado desde la capital por el alcalde y por su hombre de confianza. Al menos eso es lo que se respira por la zona.

Cádiz está en una situación extraña. Su presidenta Irene García se ha acercado mucho en los últimos tiempos a la facción de Pedro Sánchez, mejorando relaciones con Chefy -alcalde de Chiclana y casi el primer sanchista andaluz- e intentando buscar mejor comprensión entre los más críticos a Susana, como puedan ser Reyes y Caraballo -también se acercó mucho a Marlaska en la última campaña a generales-. Tonta no es, con Susana se lleva poco y sabe que antes de hacer público su posición necesita que le confirmen el espacio de futuro y en eso está, al tiempo que en la provincia se producen leves movimientos de cara a ese otro congreso posterior que se celebrará justo después del regional y que, según calendario, podría ser para después del verano del próximo año. En el PSOE siempre hay movimientos, tanto de los que tienen el poder y aspiran a conservarlo como de aquellos que no están en el círculo más cercano a él y planifican, dialogan, conversan en busca de apoyos para dar el asalto. Ya lo hizo la propia García hace unos años cuando el poder lo regentaba Paco Cabaña y la joven alcaldesa sanluqueña logró arrebatárselo gracias al apoyo de amigos fieles que confiaron en su proyecto.

Tanto en el ámbito nacional como en el regional o provincial son necesarios líderes de causas, pero valen de poco, o de nada, si tras ellos no están los apoyos de un porcentaje necesario de la militancia. En Andalucía por ejemplo otro nombre que siempre salta a escena es el de Juan Espada, alcalde de Sevilla que en un desayuno en Madrid dio a entender su posible gusto por dar el paso y que, de hecho, ya anunció no repetir candidatura para el cabildo de Sevilla. Y Espada quiere, nadie lo dude; es neutro, moderado, de perfil suave, pero necesita mejorar sus niveles de conocimiento en Andalucía y, sobre todo, tener unos apoyos a niveles orgánicos que hoy no tiene, ya que no tiene ningún poder dentro del partido. Otra cosa es que algunos secretarios provinciales se agrupen y alineen tras él y él, de manera inteligente, nutra su aspiración apoyándose en los municipios y en los alcaldes, que son los grandes olvidados del proyecto político porque apenas se cuenta con ellos a pesar de que son los que debaten el cuerpo a cuerpo con el ciudadano y hacen las campañas en la calle para sacar los votos, pero pasado esto nadie les llama.

Mientras que en Almería la presencia del PSOE es efímera y muy maleable, en Málaga hay enfrentamientos entre facciones y Conejo aún anda perdido entre el susanismo y los montes de Andújar en la romería de la Virgen de la Cabeza -pero críticos allí contra Díaz no esconden su voz, como es el alcalde de Torremolinos, Pepe Ortiz, que sin tapujos ya se postula contra ella-. 

Luego vendrán los congresos locales, importantes porque a partir de ahí se determina el poder de los territorios y las listas para unas municipales que en nada de tiempo estarán otra vez a la vista en el horizonte, pero estos se celebrarán con los poderes superiores establecidos y el hecho, obviamente, condicionará su desenlace.  

De modo y manera que pese a que la crisis sanitaria y económica esté en el foco principal de la actualidad, el tic tac del reloj orgánico socialista se acelera en paralelo a estos escarceos preliminares. Y es que en el PSOE se identifica rápido el tintineo como aquel del cocodrilo que se tragó el reloj en Peter Pan y cuando sonaba todos sabían que se acercaba un encuentro de riesgo. Tic, tac, tic..., el reloj resuena por los aledaños de la casa del pueblo.  

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