El jardín de Bomarzo

El gato que está

Quizás Cádiz esté viviendo el epicentro del enfrentamiento entre las facciones que pujaron por el poder interno del PP y que ganó

Publicado: 01/02/2019 ·
12:49
· Actualizado: 01/02/2019 · 12:49
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Bomarzo

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A mediados de los años noventa del pasado siglo la cúpula del PP de Cádiz la componían el hoy nuevo viceconsejero de Presidencia Antonio Sanz, el ahora alcalde de Algeciras José Ignacio Landaluce y las ex alcaldesas de Jerez y Cádiz María José García Pelayo y Teófila Martínez, ambas ahora diputadas en el Congreso. Casi tres décadas después y este partido, un torbellino de empujones estos días, eso sí empujones como se dan en la zona derecha que son sin perder la verticalidad, dirime cuándo y cómo Sanz dejará la presidencia, si lo hará a manos de Landaluce como persigue, si cederá para que la coja Pepe Ortiz como en noviembre pasado pactaron a tres y si se hará ahora o después de las municipales y hasta entonces Pelayo se más o menos ocupe de la coordinación que ahora realiza, más cuándo dejará Teófila el Congreso para, seguramente, ocuparse de la autoridad portuaria de Cádiz. Este lío pasa en un partido que en las últimas autonómicas resultó la cuarta fuerza más votada en la provincia, por detrás solo de PSOE -121.100 votos-, Ciudadanos -106.331- y Adelante Andalucía -97.647-. Las 89.517 papeletas registradas por el PP, eso sí, estuvieron por encima de las 57.279 sumadas por Vox; esta es la realidad numérica de una formación en serio conflicto interno.  

Quizás Cádiz esté viviendo el epicentro del enfrentamiento entre las facciones que pujaron por el poder interno del PP y que ganó, como todo el mundo sabe, Pablo Casado, dejando entonces a los partidarios de Santamaría sueltos y sin escudo. Sanz y su entorno se alinearon con Santamaría, Ortiz y Loaiza y algún verso suelto con Casado, Pelayo y Saldaña con Cospedal para después ponerse junto a Sanz con Soraya y el resto, entre ellos Landaluce, entre viéndolas venir y, otros, de perfil, que es una postura política cómoda y habitual consistente en "yo a lo mío" sin que "se me note" y más adelante "ya se irá viendo...". Ganó Casado y sus partidarios quisieron la consiguiente recompensa, y en base a eso se cuenta que en noviembre pasado una reunión entre Sanz, Ortiz y Teodoro García, secretario general del PP y campeón del mundo en el lanzamiento de huesos de aceituna, cerró un acuerdo mediante el cual Sanz dejaría la presidencia provincial en manos de Ortiz y el partido le aseguraba, a cambio, un futuro en Madrid a través de una comisión de interior en el Senado. 

Pero llegó el 2D y tras la carambola en la Junta comenzó un partido distinto, bien es cierto que también promovido por el inesperado renuncio de Pepe Ortiz a coger el acta e ir al Parlamento tras haberse presentado por Cádiz porque su intención, explicó, era continuar como secretario del Senado -aunque ahora se dice que no se sabe hasta cuándo...- y mantener al tiempo la alcaldía de Vejer, no entendiendo la mayoría para qué diablos se había presentado. Lo cierto es que renunció porque no esperaba que Juanma Moreno fuera presidente, tal como hizo también Zoido y a punto estuvo Nieto. Juanma Moreno, que junto a Elías Bendodo formó un frente común en Andalucía en defensa de Santamaría contra Casado, recibió un sonoro aplauso en la convención de Madrid pese a que a la hora de confeccionar la primera línea de su gobierno en Andalucía no ha dado tregua alguna a la gente de Casado y todos los nombrados son de la corriente de Soraya, incluido Sanz, que tras tres décadas en la política activa junto, entre otros, a su mentor Javier Arenas sabe perfectamente moverse sin hacer ruido y participa del principio básico de que el corcho, aunque sople temporal de poniente, siempre flota. Su habilidad política es innata, tan reconocible como lo son las propiedades del corcho.

En Madrid están muy molestos con Andalucía y es por esta razón que la segunda línea de nombramientos está aún parada al menos hasta principios de la próxima semana, de hecho muchos, tanto a nivel andaluz como en las provincias, andan inquietos esperando que se abra ese melón y como ejemplo valga lo que sucede en Cádiz porque si Casado y su entorno no son capaces ni de controlar la sucesión en la presidencia provincial de Cádiz después de haberla acordado en noviembre pues muy tiznado quedará su rango. La debilidad que están mostrando se les volverá en su contra porque la soldadesca sigue a los líderes que transmiten firmeza, en ningún caso a quienes a las primeras de cambio ceden el pulso.

Landaluce no dará el paso a la presidencia para evitar enfrentamientos y porque precisamente ahora anda muy ocupado en su campaña en Algeciras, donde en las autonómicas le ganó Cs, además de que esta no es su guerra; lo normal es que a pesar de todo la presidencia recaiga en Ortiz, salvo que en Sevilla den aliento y cuelen a una Ana Mestre que anda suelta. Y lo está porque tras participar en la mesa de negociación del acuerdo en la Junta esperaba ser consejera y no, portavoz del gobierno quizás, y tampoco porque ese cargo debe ser consensuado con Cs y en ningún caso estos quieren ni que sea del PP ni que sea Mestre, a quien conoce bien Marín de Sanlúcar, tras lo cual se ha fijado en Cádiz para competir contra Loaiza, que quiere ser delegado del Gobierno y tal vez así evite ser candidato en San Fernando; además, la relación de Mestre con el entorno de Jerez es entre mala y muy mala. Por cierto, Antonio Saldaña es secretario provincial del PP, cargo al que limita su tiempo desde que es candidato por Jerez y aunque su jefa Pelayo le cubre "haciendo pueblos" elevan el tono sus críticos ante esta posible incompatibilidad, al menos de tiempo, tanto o más habiéndole postulado el partido, en concreto Ortiz para compensarle tras quedarse fuera del Parlamento, como candidato también a presidente por el PP en Diputación donde le recordarán, llegado el caso, su conocido slogan Jerez caPPital, ¿de Cádiz su PProvincia?

Así las cosas, la marabunta dentro del PP es de campeonato. Tanto en Andalucía con lo que encima tienen, las suspicacias con un hasta ahora débil sector de Casado, con los nombramientos, en definitiva con el enfrentamiento soterrado en un partido que se desenvuelve peor que mal en su batalla orgánica porque no está habituado a ella al ser el decreto el modelo predeterminado cuando tocan las sucesiones. No es como en el PSOE o, sobre todo, Podemos o IU, donde tres montan un partido y a la media hora hay cinco escisiones. En el PP no, quizás la añoranza de ambiente militar, la obediencia que emana de la fe ilimitada, las secuelas de la gomina o la asfixia por el nudo de corbata sobre cuello italiano hacen, es un poner, de la subordinación un estilo político.

Canal Sur. Los pasillos del ente televisivo autonómico recuerdan a la guerrilla en Sarajevo, la última resistencia francesa o al comando Nafarroa organizando una acción, más intenso todo cuando el nuevo gobierno andaluz mira Canal Sur cual gato azul gaviota que husmea una caracola y no sabe cómo hincarle el colmillo a la sabrosa carne allí oculta. Lo cierto es que para cesar al director general de Canal Sur Joaquín Durán y nombrar a otra persona solo se puede hacer por un consejo de administración formado por quince miembros y prorrogado por el PSOE, con la connivencia del PP, para evitar la entrada de Ciudadanos y Podemos. Y para cesar este consejo son necesarias las tres quintas partes del Parlamento, cantidad insuficiente con la suma de PP, Cs y Vox. Se puede hacer vía decreto, aunque para ello debe estar bien justificado porque de lo contrario los recursos que se plantearán serían admitidos. Así que el gato que está sigue rodeando la concha, triste y sobre todo azul.

Con todo, la vida continúa donde estaba. Atascada.

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