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Actualizado: 11:23 CET
Sábado, 25/01/2020

Arcos

Rafael Castro hace del pregón de Navidad un acto de santidad

Recurrió a las palabras del papa Francisco en su búsqueda del sentido de la Navidad

El pregonero junto al alcalde, las delegadas de Cultura y Hacienda, la presidenta y el secretario de los belenistas y su presentador.

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El coro de la hermandad del Nazareno llenó el teatro de ambiente navideño.

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El pregonero dio muestras de sus sentimientos navideños.

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El pregonero dio muestras de sus sentimientos navideños.

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El belenista Rafael Castro tomó el relevo de nuestro compañero Abraham Ceballos como pregonero de la Navidad arcense, un acontecimiento que bien merece la pena ser anunciado por la relevancia social de estas fiestas en el municipio y por tradición en este sentido. El acto, trasladado un año más al teatro Olivares Veas, contó con las palabras del poeta Pedro Sevilla para presentar al pregonero, socio de los belenistas La Adoración, escritor y compositor de villancicos, y por tanto un hombre facultado suficientemente para la misión que le encargaron.

Rafael Castro comenzó con los saludos de rigor y los agradecimientos, entre ellos para el coro de la hermandad del Nazareno que se prestó a acompañarle en el acto. En su condición de poeta, recitó versos que nos sitaron en estas fechas: “...Otra vez la Navidad,/ la fiesta empieza su marcha,/ mandan las grandes empresas/ comprar lo que no hace falta/. ¡Ea! que ya nació el Niño,/ ¡Alegría para el alma!/ Es una llama encendida,/ lumbre que nunca se apaga,/ aunque pasen dos mil años/ su luz sigue inmaculada./ Hoy en dos mil diecinueve/ nace otra vez la esperanza”.

En los primeros compases del pregón dio las gracias también a “quienes se entregan por completo a la tarea de engrandecer nuestra ciudad en estos días de Pascua Florida como se decía antes. Asociaciones, hermandades y particulares que participan completa y altruistamente en esta hermosa tarea de celebración, colaborando en el belén viviente, alegrándonos con sus coros de villancicos, montando belenes para disfrute de todos, ejerciendo de Reyes Magos, etc.”.

En más de una ocasión hizo suyas las palabras del papa: “La Navidad es la fiesta entre Dios y el ser humano. Se nos da un Niño que, en su persona, realiza plenamente este encuentro. Incluso quien no es cristiano se siente interpelado por el mensaje de la Natividad de Jesús”.

Fue todo un detalle cuando recitó el villancico inspirado en el belén monumental del Camborio: “En la calle Maldonado/ dicen que han puesto un belén/, lo tienen que ver con calma,/ si disfrutarlo pretenden./ Entrando en la casapuerta/ todo está lleno de gentes,/ unas que lavan la ropa,/ otros que quieren ser huéspedes,/ pues van pidiendo posada,/ ya que no tienen parientes/ que les puedan dar cobijo/ para descansar su vientre”.

El pregonero tuvo palabras para la caridad que debe presidir estos días de solidaridad: “Debemos acostumbrarnos a dar limosna y las gracias al menos, por no ser nosotros los que estamos en esa situación. El hambre, la enfermedad, la violencia y el odio, no santifican las fiestas ni hacen tregua en Navidad. A lo mejor el Niño Jesús, nos está pidiendo a gritos que una pequeña parte del derroche navideño, lo dediquemos a las personas que lo necesitan, que Él solo ha necesitado una cama de paja y un pañal que le cubra”.
El pregonero imprimió un cierto espíritu crítico a su exposición: “No se puede comenzar la Navidad en noviembre, porque cuando llegan los días realmente importantes, estamos saturados de comidas, saturados de jolgorio, de reuniones y de villancicos, entonces la fiesta decae y nos dedicamos a las compras desaforadas de ropas, baratijas y juguetes, mientras miles de Niños Jesús de todo el mundo pasan hambre o mueren de ésta”.

En la recta final del pregón, Rafael Castro recurrió de nuevo al verso para rescatar la figura de los Reyes Magos y situarla en pleno Arcos: “Subían tres Reyes Magos por la calle Corredera y dejaron los camellos amarrados a una reja, les acompañan sus pajes portando ricas ofrendas. Andando muy despacito van remontando la cuesta y llegando a la mitad pasan por una gran puerta y se quedan asombrados al ver las calles estrechas tan blancas y engalanadas como si hubiera una fiesta. ¿Cómo se llama este pueblo? preguntan a una doncella que enseguida les responde: es Belén de la Frontera”.

El punto y final fue otra cita del papa: “Muchos de ustedes no pertenecen a la Iglesia Católica y otros no son creyentes, pero respetando las conciencias de cada uno os doy mi bendición, sabiendo que cada uno de nosotros somos hijos de Dios”.

Así se cerró una noche hermosa organizada por los belenistas de La Adoración y la Delegación de Cultura, que contó con la presencia del alcalde, Isidoro Gambín, y las titulares de Cultura y Hacienda, María Macías y María José González,,  y que abre las puertas a la Navidad arcense.

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